A los que piensan que todos ganamos con la huelga

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Lilliana Sánchez BPolitóloga,(MSc.)

Es necesario recordar ya sea de empleados públicos o privados, que si el Gobierno no tiene dinero, no hay pago de salarios, que el Estado ni compra ni puede cubrir las obligaciones con quienes trabajan en el sector público, pues dependen de la liquidez de las arcas, que desde ya se sabe, se encuentran en situación crítica. La huelga perjudica a todos ya que el impacto en la economía es muy alto para algunos sectores productivos, debido a la paralización de servicios públicos y al bloqueo de caminos.

¿Esta es la manera como pretenden sacar a Costa Rica de los problemas económicos que tiene. A punta de huelgas, no de diálogo transparente, realista y constructivo?

El sector público representa menos del 20% del mercado laboral y ahora sus funcionarios tienen el derecho de perjudicar a un 80% de los trabajadores del sector privado manteniendo una huelga que profundiza cada día la economía ya gravemente enferma que presenta el país.

Debemos ser capaces en una sociedad que goza de la libertad de prensa, que también se publiquen estas noticias. No es posible que los ciudadanos tengamos límites en cuanto a la información. Los costarricenses no podemos permitir una libertad sin justicia, una libertad manipulada en parte por unos pocos en prejuicio de las mayorías. La desinformación nutre los intereses sindicales, escudando sus privilegios tras cortinas de humo y faltas a la verdad.

Tampoco los ciudadanos podemos aceptar que un movimiento sindical, tomando en sus manos la libertad que todos los costarricenses vivimos, mantenga una huelga indefinida para seguir protegiendo las ventajas salariales de los funcionarios públicos en detrimento de la no prestación de los servicios para todos los habitantes del país, siendo los más álgidos en el sector salud, entre otros.

¿Y quién piensa en el pueblo? En el pueblo que con su costal de pobreza que crea la riqueza para que los sectores medios puedan ostentar

un nivel de país desarrollado.

Los sindicalistas no agotaron el dialogo se fueron a la huelga para desestabilizar el país, su llamado a paro indefinido es en verdad una aberración y en esta ocasión su propuesta es conservadora y viene a fomentar el divisionismo.

El sindicalismo tiene su razón de existir, su fin es defender los derechos de los trabajadores y servir de contrapeso social ante el abuso de sectores desinteresados en el progreso y bienestar de la sociedad, pero otra cosa es atribuirse derechos que van mucho más allá de los laborales, como evidencian quienes sostienen la actual huelga.

No cabe dudas que como muy acertadamente lo apunta Eduardo Carrillo en su artículo publicado en La Revista “Sindicalismo ¿movimiento laboral o político?”, lo que está en juego es el deseo de profundizar la capacidad de veto que ha desarrollado el sindicalismo sobre las grandes decisiones nacionales del aparato estatal, señalando que:

“…debemos ver más allá de estos objetivos específicos. Cuando los sindicatos intentan imponer sus decisiones a los poderes de la República, se están apoderando de la autoridad soberana. De nada sirven las elecciones, si el presidente tiene que seguir la voluntad sindical y si al primer poder se le impide legislar. Queda debilitada la decisión soberana adoptada en elecciones libres y el compromiso programático que debe ejecutar el presidente con el concurso de los ministerios y los demás poderes de la República. Es la institucionalidad democrática manipulada por una minoría corporativa, como viene ocurriendo en varios países de la región. Un cascarón sin contenido democrático.”

La Patria está primero. El paro a huelga y el llamado al paro indefinido son actos irresponsables de quienes quieren seguir apegados a privilegios que todos los costarricenses pagamos con nuestro esfuerzo.

La autora es Politóloga y Administradora Pública, investigadora y consultora.

 

 

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