Acerca de la decisión sobre la reelección del magistrado Paul Rueda

La decisión sobre la reelección del magistrado Paul Rueda debe hacerse con arreglo a criterios de idoneidad técnica y profesional, y atendiendo a la seriedad, rectitud y dedicación en el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades. Y debe ser una decisión a la luz del día, de forma transparente y de cara a la ciudadanía.

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Nubarrones sobre la democracia

Uno de los principios esenciales en que se asienta el orden democrático y republicano es el de la división e independencia de poderes. De igual importancia son los principios de transparencia y rendición de cuentas ante la ciudadanía.

El juego de contrapesos y controles cruzados es necesario para evitar abusos y concentraciones abusivas de poder, como la rendición de cuentas es condición necesaria para el logro de una democracia más participativa y de mayor calidad.

Cuando diputadas y diputados condicionan su voto para la elección o reelección de un magistrado, a que éste tome decisiones que sean ideológica o políticamente convenientes o agradables, según los intereses o visión de mundo de ese legislador o legisladora, con ello claramente abusan de su posición y su poder, y de forma deliberada ejercen extorsión sobre el Poder Judicial.

Esto es extremadamente peligroso para la democracia e, inevitablemente, enciende las alarmas.

¿Tienen estas diputadas y diputados claras sus responsabilidades para con la democracia y para con la ciudadanía cuyo voto les eligió y en representación de la cual legislan? ¿Tienen al menos claro lo que los conceptos de democracia y república comportan?

¿Qué tipo de sensibilidad les mueve? Su proceder y sus palabras no son las propias de alguien movido por una genuina sensibilidad democrática. Transmite, en cambio, un peligrosísimo sesgo autoritario. Lo cual se reafirma, en tonos realmente preocupantes, cuando se opta por votaciones secretas, por ello mismo vergonzantes y sospechosas.

La decisión sobre la reelección del magistrado Paul Rueda debe hacerse con arreglo a criterios de idoneidad técnica y profesional, y atendiendo a la seriedad, rectitud y dedicación en el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades. Y debe ser una decisión a la luz del día, de forma transparente y de cara a la ciudadanía.

Cualquier otra cosa será una afrenta a la democracia y un insulto a la dignidad del pueblo costarricense. Sería absolutamente repudiable y muy peligrosa para el futuro de la democracia costarricense.

Por el Movimiento Diversidad Abelardo Araya,
Dr. Luis Paulino Vargas Solís, Presidente

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