Alberto Cortés Ramos, Politólogo (Dr.) y Catedrático universitario

Presentación

El 12 de abril, la UCR celebra el día de la Autonomía Universitaria. Este es un concepto con una larga trayectoria histórica, que a veces no se comprende de forma adecuada. Pero, ¿qué es la autonomía universitaria? La autonomía universitaria es el derecho y la capacidad de las instituciones de educación superior para gobernarse a sí mismas, establecer sus propias políticas académicas, administrativas y de investigación, sin interferencias externas.

El origen de la autonomía universitaria

Este concepto surgió en Europa en la Edad Media, cuando las universidades comenzaron a formarse como instituciones independientes del control religioso y político. Uno de los primeros ejemplos de autonomía universitaria se encuentra en la Universidad de Bolonia, en Italia, fundada en 1088.

En el siglo XII, los estudiantes y profesores de esta institución ya gozaban de cierta independencia para elegir sus programas de estudio y tomar decisiones administrativas. De esta forma, la autonomía universitaria se extendió por toda Europa, y uno de sus hitos más significativos fue la creación de la Universidad de París en el siglo XIII, que funcionó como modelo para otras universidades europeas.

La autonomía universitaria en América Latina y la Reforma de Córdoba (1918)

En América Latina, la autonomía universitaria cobró relevancia en el siglo XX, gracias a la Reforma Universitaria de Córdoba (Argentina) en 1918,  cuyo nuevo modelo de universidad reemplazó al prevaleciente modelo napoleónico. Este modelo se caracteriza por su enfoque centralizado, su estrecha vinculación su sociedad y su énfasis en la formación profesional y técnica.

La Reforma de Córdoba en 1918 provocó un cambio profundo en la educación superior en América Latina, introduciendo una serie de principios y transformaciones en la educación superior, que fueron adoptados progresivamente por muchas universidades latinoamericanas, modificando su enfoque y estructura.  Algunos de los principios fundamentales de la Reforma de Córdoba son los siguientes:

  • Autonomía universitaria: las universidades debían tener la capacidad de gobernarse a sí mismas y tomar decisiones sobre sus políticas académicas, administrativas y de investigación, sin la interferencia de actores externos, como el Estado o la Iglesia.
  • Capacidad de autogobierno, incluyendo la elección democrática de sus autoridades por sus comunidades.
  • Gratuidad o cobro simbólico de la enseñanza: la educación superior debía ser gratuita y accesible para todos los ciudadanos, eliminando las barreras económicas que impedían a muchos estudiantes acceder a ella.
  • Cogobierno estudiantil: el estudiantado debía tener voz y voto en la toma de decisiones y en la elección de las autoridades universitarias, estableciendo una mayor democracia en la gestión de las instituciones.
  • Libertad de cátedra: el sector docente debía tener la libertad de enseñar y expresar sus ideas sin restricciones, fomentando la diversidad de pensamiento y el debate académico.
  • Extensión universitaria y vinculación con la sociedad: las universidades debían desempeñar un rol activo en la sociedad, compartiendo y aplicando sus conocimientos para el bien común.
  • El financiamiento público justo para el adecuado desarrollo de su quehacer.

Estos principios han sido fundamentales en la evolución y el desarrollo de las universidades latinoamericanas en el siglo XX y siguen siendo relevantes en la actualidad.

La autonomía universitaria y la Universidad de Costa Rica

La Universidad de Costa Rica (UCR) fue creada el 26 de agosto de 1940, al inicio de una coyuntura (1940-1948) que se caracterizó por el desarrollo de una serie de importantes reformas sociales e institucionales que cambiaron el país. Entre otras reformas, se incluye la creación de la Seguridad Social y la institución que la ejecutaría, la Caja Costarricense del Seguro Social (1943) y el Código de Trabajo.

En términos del modelo de Universidad, gracias a la influencia de la Misión Chilena y del modelo de universidad latinoamericana, la UCR fue autónoma desde su fundación. En la Asamblea Constituyente de 1949, la autonomía de la UCR adquirió rango constitucional. Es una autonomía completa y la de mayor alcance en el país, cubriendo la dimensión académica, económica, en su gobierno y en la gestión administrativa.

Esta autonomía posteriormente se extendió a las demás universidades públicas y, sin duda, ha sido clave para que hayan podido posicionarse como líderes en la región y desarrollar programas académicos  y de investigación que contribuyen a un desarrollo nacional inclusivo, solidario y sostenible.

Entre los aspectos más importantes de la autonomía universitaria en Costa Rica está la libertad académica, que permite el diseño libre de los programas de estudios y de los contenidos de los cursos, y también permite promover la diversidad de ideas y enfoques, lo que a su vez fomenta la creatividad y la innovación en la enseñanza y la investigación en todas las áreas de conocimiento, así como la transferencia de este conocimiento a la sociedad costarricense.

Otro elemento del modelo de la UCR, que ha sido posible gracias a la autonomía tiene que ver con su vocación humanista y transformadora. En términos de sus actividades sustantivas,  tiene tres principales:  docencia (grado y posgrado), investigación (básica y aplicada) y acción social o extensión universitaria.

La autonomía administrativa y financiera le permite a las universidades públicas gestionar sus recursos de manera eficiente y transparente. Asimismo, les permite a las universidades públicas establecer alianzas estratégicas con otros actores, tanto nacionales como internacionales, para impulsar la investigación, el desarrollo tecnológico y la movilidad estudiantil y docente, el desarrollo de colaboración académica y científica en todos los campos.

La autonomía universitaria no significa ausencia de responsabilidad o falta de rendición de cuentas. De hecho, la UCR considera la rendición de cuentas y la transparencia en la gestión de recursos y resultados académicos como aspectos esenciales para garantizar la legitimidad ante la sociedad costarricense. Esta legitimidad se ha mantenido pese a los cuestionamientos y ataques que ha recibido, como se evidencia en todas los estudios de opinión en el que se valora a la UCR con el puntaje más alto que se le otorga a las instituciones públicas.

La autonomía universitaria en la actualidad y perspectiva

A lo largo de las décadas de existencia la autonomía universitaria y su carácter constitucional ha sufrido de ataques y cuestionamientos. Sin embargo, en el último quinquenio, este ataque se ha profundizado desde varias narrativas con distintas motivaciones (políticas, económicas, ideológicas, anti-científicas, religiosas), que intentan hacer de los artículos 84 y 85 letra muerta.

Este ataque inició hace más de una década de manera principal contra la UCR, para deslegitimarla ante la opinión pública, sobredimensionando aspectos negativos (muchos de ellos ya modificados, como por ejemplo los denominados salarios de lujo). Otro aspecto en este intento de debilitar la autonomía ha sido la parte presupuestaria y administrativa, imponiendo leyes con partes lesivas para las universidades como la Regla Fiscal, la ley de Empleo Público, la ley de Compras Públicas, que buscan imponer una lógica fiscalista y restrictiva.

En este contexto, es fundamental ejercer la autonomía frente a la ley de Empleo Público y en la próxima negociación del FEES, exigiendo el cumplimiento de la Constitución Política en sus artículos 78, que garantiza el 8% para la Educación y el artículo 85, que garantiza que el FEES se negocie con perspectiva quinquenal y reconociendo un crecimiento que, al menos, contemple el aumento en el costo de vida.

No debemos olvidar que la autonomía universitaria no es un capricho ni un privilegio, es la condición para que la Universidad de Costa Rica en particular, y las universidades públicas en general, puedan seguir tendiendo puentes y construyendo vínculos con los distintos sectores y con la sociedad como un todo, aportando de forma significativa al logro de un país más inclusivo, solidario y sostenible. Por eso, hay que defenderla.

 

Referencias: