Albino Vargas: ¿Hacia la Costa Rica insumisa? El 95 % de terreno fértil

El reto, de hondo carácter cívico, queda planteado: hay un 95 % terreno abonado para que emerja eso nuevo que por tanto tiempo ha venido luchando por serlo; y que sustituya a eso viejo que lo único que está apostando para quedarse es el autoritarismo.

Albino Vargas Barrantes, Sindicalista.

Según los entendidos en materia de encuestas, la que efectúa el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica (UCR), es la de mayor credibilidad en el país.

La más reciente, dada a conocer por estos días, trae dos datos duros, realmente impactantes y que dan para mucha especulación político-social con relación al futuro inmediato y mediato de Costa Rica.

Por un lado, nos destaca que, prácticamente, 7 de cada 10 personas ciudadanas rechaza la gestión gubernativa que efectúa Carlos Alvarado Quesada, el político más antipopular de los últimos tiempos.

Este dato nos indica que, a 16 meses de asumir este señor el cargo presidencial, está ya sin capital político; y, tenemos la circunstancia de que, si lo comparamos con la votación de segunda ronda de la elección presidencial que le llevó a Zapote, las cifras de elección, en abril de 2018, y de rechazo a setiembre de 2019, son inversamente proporcionales.

Se podría afirmar que los votantes de Alvarado con ocasión de la segunda vuelta, hoy están repudiándole y rechazando su gestión, en cantidades similares, solamente que ahora antípodas. Esta es la magnitud de la estafa político-electoral que se cometió en la más reciente elección general.

El otro dato es, también, de enorme impacto y de notoriedad no igualada antes.

Que el 95 % de la ciudadanía muestra descontento con el estado actual de las cosas, gestionadas por los gobiernos de los partidos tradicionales, hoy tripartidismo neoliberal; indica, sin duda alguna, que las sucesivas administraciones de los partidos Liberación, Unidad y Acción Ciudadana han venido de fracaso en fracaso, sostenidamente, generando más desintegración social en distintos niveles de la convivencia nacional.

El fracaso del PLN, del PUSC y del PAC, hegemonizados cuando han sido gobierno en sus respectivos mandatos por los mismos grupos de alto poder económico, es dramáticamente corroborable con datos estadísticos como los del desempleo, la violencia criminal, la informalidad, la concentración de la riqueza, la evasión y elusión fiscales, el deterioro de servicios públicos destinados a poblaciones vulnerables, etc., etc.

Ese 95 % de disconformes y molestos ahora, pueden ser un potencial político de militantes cívicos que se decidan por un activismo insumiso que permite su desarrollo en el seno mismo del sistema democrático, pues no está nadie discutiendo la validez del mismo.

Es decir, existe una enorme cantidad, como nunca antes existió, de ciudadanía molesta, decepcionada y defraudada, que podría estar interesada en una oferta político-electoral totalmente novedosa; misma que tendría que mostrarse no necesariamente antisistémica pero sí insumisa a gestionar una nueva y eventual acción gubernativa dentro de los parámetros de la visión macro-fiscal neoliberal y alejada del dogma de la deuda pública como prioridad fundamental sin por ello dejar de desentenderse del problema que representa; mostrándose soberana ante el excesivo peso político de los sectores financiero-bancarios.

Ese 95 % de ciudadanía harta de tanta estafa electoral, recurrente en los gobiernos PLN-PUSC y ahora en los del PAC, podría ser proclive a escuchar mensajes de corte político-estratégico de carácter insumiso, en contra de seguir bajo un estado de cosas que la agrede, que la extorsiona económicamente, que la excluye y que la lanza a la pobreza y la precariedad.

Claro está que la articulación de ese sentimiento tácito insumiso, todavía no consciente de su enorme potencial transformador, no emergerá por acción espontánea, sino que, entre otros factores, tendrá que tener un impulso motivacional surgido de las bases sociales (organizadas unas, otras no), hacia la concreción de un “algo” desafiante (de ahí la connotación insumisa), de la economía hegemónica dominante y de su operatividad política de turno.

El reto, de hondo carácter cívico, queda planteado: hay un 95 % terreno abonado para que emerja eso nuevo que por tanto tiempo ha venido luchando por serlo; y que sustituya a eso viejo que lo único que está apostando para quedarse es el autoritarismo.


Albino Vargas Barrantes
Es sindicalista y 
Secretario General de la
Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP)

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