Albino Vargas: ¿Qué clase de sindicalismo necesitamos ante la plutocracia gobernante?

Ese nuevo sindicalismo clasista, en nuestro criterio, tiene que ver con la necesidad de la organización para la lucha de una amplia variedad de sectores, incluido micro-pequeños y hasta mediano empresariales, que la plutocracia gobernante  excluye, humilla, liquida y mata.

Albino Vargas Barrantes, Sindicalista.

“Los sindicatos están a la defensiva en todo el mundo, bajo la enorme presión de poderosas fuerzas económicas y políticas. Enfrentamos una multiplicidad de crisis. Las patronales atacan desde todos los frentes y la pandemia se está usando como excusa para debilitar aún más a los sindicatos, los salarios y las condiciones de trabajo”.

Quien planteó tal criterio es un investigador y autor originario de Noruega, Asbjorn Wahl, actual director de la campaña a favor del Estado de Bienestar que se desarrolla en ese país nórdico. También él es asesor del Sindicato Noruego de Empleados Municipales y Generales, entre otras responsabilidades que tiene en su país de origen.

¿Es posible un nuevo sindicalismo clasista? es el título del artículo escrito por este sindicalista-pensador, que le fuera publicado por la prestigiosa revista Nueva Sociedad, en su edición de setiembre del pasado año 2020 (https://nuso.org/autor/asbjorn-wahl/). A Nueva Sociedad se le considera como una publicación de carácter crítico desde una perspectiva socialdemócrata, gozando de mucho prestigio en círculos intelectuales de ambos lados del Atlántico.

Nos parece a nosotros que la cita que hemos transcrito en este comentario, describe una situación del mundo obrero organizado que muestra muchas similitudes en el estado actual de la organización sindical costarricense; amén de resaltar que, para nuestro caso, el sector plutocrático de la clase hegemónicamente dominante y gobernante está ejerciendo un alto nivel de ataque en contra de la clase trabajadora asalariada y no asalariada; así como también en contra de la situación socioeconómica de la clase media, hoy bastante precaria y/o en alto riesgo de vulnerabilidad de pobreza como nunca antes. Y, adicionalmente, a la plutocracia tica le ha caído, como anillo al dedo, la pandemia. Constataciones cotidianas sobran al respecto.

Otra afirmación incluida en el mencionado artículo es la siguiente: “Desde que empezó la ofensiva neoliberal alrededor de 1980, hemos experimentado un cambio drástico en el equilibrio de poder, desde la fuerza de trabajo hacia el capital. A pesar de eso, grandes sectores del movimiento sindical siguen aferrándose a una ideología de la concertación social pensada en tiempos en los que la correlación de fuerzas era completamente distinta”.

Nos parece que en el caso costarricense ninguna corriente sindical está “libre de pecado” en esto de la priorización política del accionar obrero-organizado en la concertación social, más comúnmente llamado Diálogo Social. Tampoco creemos que sea malo, per se, considerar el Diálogo Social como experiencia de altísima consideración en la agenda política de las corrientes sindicales.

Esto nos conduce a afirmar que no podemos descalificar las varias experiencias que, en esto del Diálogo Social, han ocurrido en el país desde inicios del Siglo XX. Otra cosa son los resultados finales y, específicamente, si todo se redujo a declaraciones líricas; considerando la seria duda de la viabilidad de la concertación inter-clases cuando se va al punto de poner en práctica acuerdos compartidos, especialmente en el seno del binomio obrero-patronal (trabajo-capital).

Sin embargo, en el contexto político y socioeconómico de la Costa Rica de estos momentos, “…la ideología de la concertación social -con el diálogo social como principal método de influencia-, está demostrando ser contraproducente”.

La frase entrecomillada, extractada del artículo del Sr. Wahl que venimos comentando, calza en gran medida si consideramos que el carácter de mucha agresividad de parte de la plutocracia gobernante que está mostrando en estos momentos, está dejando en total ridículo la participación de corrientes sindicales que han creído en la propuesta de Diálogo Social  formulada desde un gobierno que, si bien está desprestigiado y carente de base social, tiene un envalentonamiento potenciado por la coalición de partidos que le respalda en el seno del parlamento actual; partidos que bailan al son de la plutocracia gobernante y su plataforma mediática del periodismo de odio.

Nos dice el autor, en otro apartado de su artículo lo siguiente: “Sin embargo, un número creciente de sindicatos están tomando conciencia de que estamos en una situación crítica y de que tenemos que dar nuevos y audaces pasos para enfrentar a nuestros adversarios. Tenemos que reformar nuestros sindicatos, para convertirlos en instrumentos más eficaces y prepararlos mejor para las confrontaciones por venir”. ¡Exacto! Así pensamos nosotros.

Que lo logremos, es otra cosa; pero que es ésta la ruta frente a la plutocracia gobernante en Costa Rica, no lo dudamos.

Por favor, estimada y respetada persona lectora. Lea con detenimiento esta otra conclusión del señor Wahl, en su artículo ¿Es posible un nuevo sindicalismo clasista?:

“El desarrollo de nuestras estrategias es un desafío singular. Nuestros objetivos más amplios requerirán transformaciones sociales y económicas profundas, por lo que enfrentamos una lucha basada en el interés. En verdad, es una cuestión de poder. Por lo tanto, necesitaremos más sindicatos que sean capaces de luchar y que estén dispuestos a hacerlo. Tenemos que construir alianzas sociales más amplias. Serán necesarias la movilización masiva de las fuerzas sociales y la solidaridad mutua. Sin embargo, enfrentamos un problema, ya que sectores importantes del movimiento sindical internacional están presos en la trampa del diálogo social”.

Vean ustedes cómo, en el escenario costarricense de la actualidad, que es el de la altísima incidencia de la plutocracia gobernante, todavía tenemos corrientes sindicales presas de la trampa del diálogo social (aunque el autor lo habla refiriéndose al sindicalismo internacional). Por tanto, se necesita construir alianzas sociales más amplias; además de que se necesitan más sindicatos que sean capaces de luchar y que estén dispuestos a hacerlo. Atina, en consecuencia, el autor en su planteamiento en esta parte del comentario suyo al cual nos venimos refiriendo.

“¿Es posible un nuevo sindicalismo clasista?”, es la pregunta del artículo del señor Wahl.  Nuestra respuesta es ¡SÏ!

La violenta agresión político-económica y social de parte de la plutocracia costarricense gobernante en estos momentos, su control absoluto de la Casa Presidencial y del parlamento, así como la acción perversamente tóxica del periodismo de odio y sus matrices mediáticas principales; no permiten una acción sindical basada en la ideología de la concertación. Connotados colegas dirigentes sindicales han caído en la trampa del diálogo social.

Ese nuevo sindicalismo clasista, en nuestro criterio, tiene que ver con la necesidad de la organización para la lucha de una amplia variedad de sectores, incluido micro-pequeños y hasta mediano empresariales, que la plutocracia gobernante  excluye, humilla, liquida y mata.

Es ese nuevo sindicalismo clasista que abre sus puertas para tales sectores excluidos, ya no solamente para fortalecerse a sí mismo; sino para el fortalecimiento colectivo de las clases y sectores que no cuentan en el nuevo esquema de organización estatal y de distribución de la riqueza que está imponiendo esa plutocracia reinante y sus servidores ideológico-políticos, así como sus mercaderes de la toxicidad mediática.


 

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