Alejandra Solórzano
Las aves no se suicidan
En otro mundo posible
la Muerte de las aves sobreviene con apariencia de gato.
Al filo de una rama.
La inanición, un desierto para soñar insectos, larvas y semillas.
Colisionar sobre el espejismo de una ventana indiferente.
Perturbadas por ventiscas,
desorden de alas disueltas a merced de la anunciación de invierno.
Cansadas de tiempo
escondidas en el interior de un tronco
hasta ser encontradas
por masas de hormigas y escarabajos.
Cual sea el destino
su Muerte
una figura agraciada con suavidad de otoño
espera para acompañar
la sombra cristalina de sus cuerpos
hacia una leve infinitud
Esto canta un pájaro a su Logia
seguro de la ciudad durmiente
mientras le escucho claro y distinto
apoyada en sigilo tras la ventana del cuarto.
Oír el augurio de muerte de los pájaros
el sentido trino de su entidad secreta
de su canto existencial.
Enmudezco
Sin el deseo de haber hablado
[¿Qué apariencia tendrá mi muerte?]
Me pregunto
sin Logia
sin poseer un canto
justo antes de la madrugada.

