Alejandro Machado: Menos persuasión política y más resultados…

De acuerdo, se consigue apoyo político para los fines pero el problema no es que no tenemos políticos, es un problema del sistema y la cultura institucional que lo configura.

0

Alejandro Machado García, Gestor en Género y Desarrollo.

¿Cómo persuadir una tasa de desempleo del 20%? Se lo achacamos al COVID, al funcionario público, a los pensionados, al extranjero, al vecino, al sector privado.

Si la estrategia política es crear un enemigo para persuadir con fines para un solo sector, nos seguiremos desbordando. Con la pelona suelta, el desempleo y la mirada punitiva “aquel es sospechoso”, nos está llenando de ansiedad y violencia.

La ruta de la persuasión sin apertura al dialogo y participación cívica, se le ha agotado al gobierno pero es un emplazamiento también a la cultura política del país. Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana. No se puede esconder más el hecho de que requerimos mejores resultados.

La improvisación política y los agentes distractores, no son buena receta en este momento. En términos políticos, estos trucos aumentan la persuasión pero tiene un costo país al largo plazo. Con la interdependencia del mundo contemporáneo y la pandemia en boga, la persuasión para convencernos no es la mejor ruta.

Basta con que diga “los pensionados de lujo son el problema”, “el gobierno no tiene rumbo” o “el problema son los evasores” y se obtienen adeptos y apoyo de un lado o de otro, haciendo crecer como espuma al abanderado.

De acuerdo, se consigue apoyo político para los fines pero el problema no es que no tenemos políticos, es un problema del sistema y la cultura institucional que lo configura.

La desmovilización que vivimos es compleja y merma la participación porque estamos desbordados con ansiedad, hambre y agotados, lo que nos convierte en blancos fáciles para la persuasión de cualquier politiquillo y peor aún, mordemos el anzuelo creyendo que ese político “que dijo lo que yo quería escuchar”, es el indicado cuando no se trata de mesías político, sino de participar para cambiar el sistema y su cultura adyacente.

He visto como cuando la gente se entusiasma, se topa con una fuerza inercial que configura un sector de la cultura política, que aturde con discursos técnicos, yoísmo (yo, solo yo, y por ultimo yo), mediocridad y que a la larga, son los que tienen control político e institucional. Al final, el mismo sistema no los identifica, desmotivando a todo buen samaritano que si quiere hacer las cosas bien pero está de por medio el arroz y los frijoles.

Desde un punto de vista histórico, tenemos orígenes complicados. La cultura política e institucional en Costa Rica, tiene legados en la colonia. Si bien es cierto tuvimos un proceso diferenciador frente al resto de Centroamérica, el centralismo se ha quedado entre nosotros junto con la figura del rey.

El maestro/a ha pasado de ser un agente clave del siglo XIX a ser perseguido, al igual que el funcionario público. La organización de los de a pie por iniciativa propia, es vista como algo de comunistas utópicos del 70.

Ahora, no puede haber participación comunal o hablar de organización en política pública, porque no se concibe sin ese tutelaje institucional porque somos los “pobrecitos” que ocupamos ser protegidos dado que no podemos protegernos por sí mismos.

Hago una aclaratoria, que claramente habrá factores de riesgo y condiciones que apelen a una asistencia diferenciada pero no todos reúnen dichas condicionalidades, requiriendo capacitación para poder pescar y no el pescado.

Si dejamos que la impunidad configure una cultura política e institucional que premie la mediocridad, la ineficiencia y los privilegios sin resultados, dejaremos de recibir prosperidad y equidad al largo plazo.

Finalmente, la negociación requiere participación, liderazgos y organización. Sino generamos el debate, la suficiente apertura, el respeto y bajamos los egos, la coyuntura nos dará un toque final, en el que frente al daño realizado, no habrá retorno teniendo grandes consecuencias en el tejido social. Tenemos ejemplos en países vecinos en donde el Estado de Derecho dejo por fuera a ciertos territorios y se volvieron guetos de opulencia; pagando justo por pecadores.

Quizás no sea un experto en psicología política o buen comunicador, pero revertir ese 20% está en escuchar con más apertura al talento inmenso de Costa Rica, acompañado con la organización cívica y la educación, respaldada en los logros que se acumulan en lo concreto y con el trabajo.

 

 

 


Alejandro Machado G.
Gestor y promotor social. Profesional interesado en colaborar en áreas de diseño, fortalecimiento, promoción y evaluación de iniciativas socioeducativas y económicas en proyectos, programas y comunidades. A lo largo de experiencia laboral, me ha tocado aportar en organizaciones educativas públicas, agencias internacionales, fundaciones y algunas organizaciones civiles.

COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...