Alejandro Machado: ¿Y qué pasa con nuestra niñez en tiempos COVID?

En medio de esta crisis, es importante retomar el contexto y señalar que vivimos en una sociedad de grandes brechas de ingresos y asimetrías en el acceso a tecnológicas de información. En ese sentido, poco a poco iremos viendo que la pandemia tendrá costos diferenciados para cada una de las capas sociales y sin dejar de lado que todos estamos dentro de este mismo saco de sociedad, estado y economía.

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Alejandro Machado García, Gestor en Género y Desarrollo.

En medio de las cifras de esta pandemia, he escuchado “págale a la Caja”, el plan proteger, la reactivación económica, la insistencia del futbol nacional de retomar y los llamados a huelga.

Solo basta colocar en el buscador de google “Covid19” y será bombardeado de datos de muertes, infografías, preguntas, guías, lineamientos; en fin, un sin número de informaciones que nos abruman.

En esta dinámica, me pregunto ¿Quién guía la educación de las niñas y los niños? ¿Quién supervisa y asegura la calidad del crecimiento y desarrollo educativo? Y precisamente acá, quiero soslayar el gran esfuerzo que hace en este momento el sistema de educación, los centros educativos y cuadros de docencia que tienen que ingeniárselas para que la curva de aprendizaje en TIC,s sea rápida.

En esto tampoco quiero dejar de lado las juntas educativas, voluntarios y comunidades que dentro de esta misma curva, han tenido que apechugar los cambios con talento y mucha sororidad trabajando por las niñas y los niños.

Ahora bien, en medio de esta crisis, es importante retomar el contexto y señalar que vivimos en una sociedad de grandes brechas de ingresos y asimetrías en el acceso a tecnológicas de información. En ese sentido, poco a poco iremos viendo que la pandemia tendrá costos diferenciados para cada una de las capas sociales y sin dejar de lado que todos estamos dentro de este mismo saco de sociedad, estado y economía.

El contexto de la educación costarricense ya venía arrastrando desafíos estructurales, educativos y sociales. Los problemas de espacio físico, inmobiliario e insumos educativos en los centros de enseñanza, es uno de los mayores retos en este país.

Por otro lado, los cambios en las jornadas lectivas haciéndose más cortas, ensanchaban los procesos de enseñanza, quitando tiempo y calidad a los procesos. Anexada a esta situación, imagínese a un niño o niña en clases virtuales, mientras las jefaturas de ese hogar no están o no tienen el acceso remoto y/o tienen carencias para llevar la situación.

Súmele a este par de hechos, aquellos hogares con un alto clima de violencia, baja escolaridad y bajo ingreso económico, ¿Cómo será la guía de la educacion a sus hijos e hijas en un proceso de virtualización de la educacion?

A priori a nivel institucional, la supervisión ya por si perdía en algunas áreas, ahora pregúntese en este nuevo paradigma de aprendizaje sincrónico y asincrónico, ¿Quién supervisa la calidad y el desarrollo del logro educativo?

Con estos aspectos señalados, tenemos la responsabilidad como sociedad, de compartir dicha supervisión traduciendo los procesos de enseñanza que perdieron fuerza no por incapacidad de los docentes, sino por el contexto de la pandemia, recuperarlos y revitalizarlos con apoyo a los centros educativos y la niñez en sus estudios.

Lejos de un crítica victimista, tenemos que reducir el costo educativo, pero ahora hay que pensar en garantizarnos esa calidad que no solo se resuelve con asignaciones, dado que existen algunas aspectos que quedan afuera de esta parte de virtualización y que se vivían en la cotidianidad del aula, como la resolución de problemas, la comunicación y las habilidades motoras.

Considero que existen algunas rutas y es que hay que participar en el papel de la interacción entre la familia, el centro educativo y calidad de la enseñanza, con el fin de apoyar el desarrollo del desenvolmiento de la niñez, por medio de la afectividad, la atención comunitaria y la educación formal.

Por lo tanto, la clave reside en que transitoriamente mientras vuelven las clases, centrarse que la experiencia emocional del aprendizaje de la niñez en el hogar, sea maravillosa y creativa; lo cual le permita un buen desenvolvimiento personal y escolar.

El sistema educativo formal, podría valorar en crear de la mano de un ajuste en política pública, una plataforma organizacional estudiantil, que inyecte una cuarta fuerza descentralizada en una especie de cuadros de tutores que guíen el proceso y que mucho de este talento se puede encontrar en las comunidades con docentes pensionados, estudiantes de educacion en proceso de formación.

Esta es una tarea que ocupa sumatorias, no restas. Por qué la niñez no es el futuro, es el presente motor para nosotros todos los días de la semana.

 

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