Alejandro Muñoz. De RECOPE a ECOENA: una necesaria transformación para contribuir a la transición energética (Parte 1)

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Alejandro Muñoz Villalobos, Presidente Ejecutivo de RECOPE.

Los procesos de reestructuración institucional no son tarea fácil. Por más necesarios y urgentes que sean, siempre implican enfrentarse a resistencias, temores, prácticas y procedimientos ineficientes, enquistados a lo largo de los años. Aun así, en RECOPE, desde el inicio de la actual administración, decidimos asumir el reto con todo el profesionalismo, la seriedad y la responsabilidad que demandan los tiempos actuales.

En el camino hemos tenido que “comprarnos” todos los pleitos del mundo y asumir el costo político derivado de un cambio de grandes proporciones, para lograr convertir la empresa pública en pionera en la investigación, desarrollo e industrialización de energías químicas alternativas, según la directriz presidencial de mayo de 2018.

No ha sido fácil por las particularidades propias de la institución. Desde hace décadas, RECOPE arrastra una mala percepción pública que no siempre se ajusta a la realidad. Basta con que se hable de “modernizar”, “transformar” o “reestructurar” la empresa para que los prejuicios de la ciudadanía (aquella a la que nunca le ha faltado combustible), de la prensa (que aprovecha cualquier ocasión para publicar titulares escandalosos) y de los mismos partidos políticos (que contribuyeron en sus administraciones anteriores a gestar esta mala imagen), resuenen cual campanario.

La tenacidad y valentía de los equipos de trabajo que formamos en el seno de la empresa para estudiar, planificar y estructurar la estrategia de cambio, ha logrado ir rompiendo esa perniciosa costumbre y las rigideces propias de las zonas de confort de muchos empleados.

De lo contrario, cualquier intento de avance es sumamente difícil. Solo creyendo firmemente en lo que estamos haciendo y nuestro compromiso con el país se puede sobrevivir en medio de la maraña de ataduras y trabas que afectan a una de las instituciones más fiscalizadas de todo el aparato estatal, sobre todo durante la administración del Presidente Alvarado.

RECOPE es, sin duda, un muy valioso, aunque mal ponderado, activo del Estado. No sólo porque ha desarrollado la infraestructura de un Sistema Nacional de Combustibles, sino también porque, técnica y financieramente, es una empresa industrial consolidada que, por nueve años consecutivos, ha recibido la calificación AAA por parte de distintas calificadoras de riesgo.

Además, aporta el 12% de los ingresos fiscales, transfiere recursos cuantiosos a la CNE, FONAFIFO, entre otros; paga cánones millonarios a la ARESEP y a la Dirección General de Aviación Civil y, lo más importante, contribuye, a través de su sistema de poliductos y la importación de combustibles de primera calidad certificada, a una menor contaminación del ambiente, en comparación con el resto de América Latina. Los vehículos que se importan al país, sean estos nuevos o usados, tienen la seguridad de contar con la mejor calidad de combustibles de toda la región centroamericana, incluyendo Panamá.

En este contexto y ante el inminente aumento de los impactos del cambio climático en el planeta, Costa Rica requiere de una versátil conversión de su institucionalidad pública que no solamente le cueste menos a los y las costarricenses, sino que le aporte mayores y mejores servicios, tal como lo merecen.

Partiendo de esta premisa, la necesidad del cambio en RECOPE debía empezar desde adentro, desde sus propias entrañas, como un acto consciente de sus servidores y servidoras. ¿Cómo planteamos el cambio o transformación de RECOPE, tras la directriz presidencial de mayo de 2018?

Primero, trazamos de manera general algunos objetivos necesarios de cumplir para que los cambios sean efectivos y el personal se empodere y aprehenda el conocimiento generado:

  1. Formar equipos de trabajo multidisciplinarios, pero no muy grandes en número.
  2. Incluir más profesionales y técnicos que jefaturas.
  3. Desligar, en lo posible, a estos funcionarios y funcionarias de sus puestos y funciones habituales para dedicarse a tiempo completo a sus equipos de trabajo.

Por orden de prioridades y sabiendo perfectamente que los planteamientos que se diseñarían no dependerían estrictamente de una decisión propia, sino que intervienen otras instituciones y Poderes de la República, impulsamos, en primer lugar, el diseño de un borrador de proyecto de ley que transformara el marco legal de RECOPE.

Así la empresa podrá cumplir efectivamente con la directriz presidencial de incluir la investigación, desarrollo e industrialización de energías químicas alternativas, tales como el hidrógeno y los biocombustibles. Este borrador de proyecto de ley, denominado “Ley para la transformación de RECOPE para la contribución a la transición energética”, pretende lo siguiente:

  1. Contribuir a la descarbonización de la economía y aportar beneficios a la salud.
  2. Contribuir a la reactivación económica y fomento del empleo, mediante las alianzas con el sector privado y la generación de un parque industrial de energías alternativas.
  3. Impulsar el desarrollo industrial y agroindustrial de energías alternativas, con la participación del MAG, MINAE, MEIC, INA, Municipalidades, Sector Privado, Sector Cooperativo y de la Economía Social.
  4. Fortalecer la seguridad energética y la reducción de la vulnerabilidad país.
  5. Fomentar la competencia en los mercados energéticos nacionales y regionales.
  6. Crear sinergias entre el sector público y privado, mediante la creación de empresas público-privadas.
  7. Modernizar RECOPE, convirtiéndolo en la Empresa Costarricense de Combustibles y Energías Alternativas (ECOENA), para que, de manera exitosa, se enfrente a los retos futuros.

El proyecto de ley, actualmente, se encuentra en la Comisión de Ambiente de la Asamblea Legislativa, bajo el Expediente número 21.343 y a la espera de ser convocado por la Presidencia de la República. Este proyecto fue anunciado por el Presidente Alvarado en diciembre de 2018, en el marco de la celebración del 70 Aniversario de la Abolición del Ejército. Una fecha muy propicia para que, a manera de símil, el país avance hacia la eliminación de la dependencia de los derivados del petróleo en el transporte, la industria y otros sectores.


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