Alejandro Trejos: Una cosa es la CCSS y otra los políticos en ella

“Con Costa Rica NO se juega”, decía un ex Presidente de la República y yo le agregaría: …y mucho menos en tiempo de pandemia.

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Alejandro Trejos Correia

El Dr. Álvaro Salas, ex Presidente Ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, acaba de publicar en este medio una interesante nota, que creo es difícil no compartir en el fondo de sus criterios y opiniones acerca de esta institución.

Todos valoramos la CCSS como institución fundada por el Dr. Calderón Guardia y fortalecida a través de los tiempos por los diversos gobiernos que hemos tenido en esta décadas.

La CCSS está a punto de cumplir 80 años y es un baluarte de prestigio en materia de salud pública en nuestro continente y mucho más allá aún, si entramos a comparar los sistemas institucionales públicos destinados a atender y velar por cada habitante del país.

En esta terrible época precisamente la salud pública es la que ha enfrentado cara a cara día a día la pandemia del COVID-19. El personal sanitario calificado, las instalaciones adecuadas y la disponibilidad financiera nos han permitido “flotar” en esta horrible situación.

La respuesta como lo dice el Dr. Salas, ha sido la CCSS como institución establecida y preparada por años para estos fines muy detallados y de gran responsabilidad, como es velar por la salud de todas las personas. Es la vocación natural de ña CCSS:

¿Por qué escribo esta nota?

Porque quiero complementar lo dicho por el ex Presidente de la CCSS. ¿Y en qué sentido? Muy simple, aclarando que los éxitos que se han logrado en materia de manejo e la pandemia no son precisamente de las autoridades de salud, con nombres y apellidos y por supuesto nominados como «personajes del año» por La Nación, trátase de: Román Macaya Hayes ex diplomático, empresario, doctor en bioquímica, Presidente Ejecutivo de la CCSS (se dice atrincherado hace meses en su casa) y el médico Ministro Dr. Daniel Salas Peraza (valga por aquello, aclarar que no es familiar del Dr. Álvaro Salas Chaves).

A pesar del show montado día tras día, mes tras mes, ambos señores se enorgullecían de los resultados estadísticos que ellos mismos manejaban a discreción. De un día ambos salieron de la nada y competían prácticamente por la próxima candidatura presidencial, aprovechando las plataformas oficiales del gobierno, con todo el descaro posible.

Pero, poco a poco comenzaron a salir a la luz pública y cosa rara que los medios callaran lo que era verdad a voces, los errores y las falencias, improvisaciones y la incapacidad del Presidente de la CCSS y del Ministro de Salud para enfrentar responsabilidades, a tal punto que comenzamos a recibir noticias contradictorias respecto a malos manejos, actuaciones y decisiones dudosas profesional y éticamente.

¿Dónde quedó la respuesta temprana ante una pandemia anunciada a finales del año pasado? ¿No hay profesionales que estén velando por la salud de los habitantes del país, monitoreando al resto de un planeta globalizado y previendo lo que nos puede pasar?

Simplemente las autoridades políticas no asumieron serie mi responsablemente sus funciones. Improvisación fue la palabra clave. Esto no solo atañe al área de salud, sino también a quienes se suponen llevan las riendas del aparato productivo, ya deteriorado por las desacertadas políticas gubernamentales, que sin sopesar debidamente las medidas sanitarias y su impacto en la economía, guardaron silencio irresponsablemente.

Improvisaron en todo sentido, desatendieron consejos, carecieron de sin criterios científicos en los campos de la salud y mucho menos de la sociedad como un todo.

Pudimos evitar la muerte de muchos habitantes de haberse aplicado medidas que en otros países ya estaban dando frutos, sin embargo no se hizo.

¿Qué difícil debe ser para estos señores que todos alababan y alaban seguramente sus partidarios, dormir tranquilos sabiendo que las cifras de fallecidos podrían ser menores?

Cada número es una persona, con familia, hijos, esposa, primos, hermanos, amigos, compañeros, son seres humanos que en muchos casos desde el punto de vista médico, me comentan doctores conocidos, no tendrían por qué haber muerto si hubiera habido mayor prevención y no respuestas tardías y sobre la marcha.

Desde las restricciones vehiculares, las zonas de todos los colores habidos, los confinamientos el uso de máscaras un día si y un día no, la falta de protocolos adecuados, hasta el alquiler de aviones de carga, la compra de equipos y mascarillas en la forma más descarada de corrupción -aprovechando las autorizaciones que otorgó la Contraloría para agilizar trámites-, derrochando millones a la vista de todos.

Por eso señores, no hagan demagogia con la salud, no pretendan que los éxitos institucionales sean personalizados en autoridades incompetentes que pretenden vestirse con ropaje ajeno.

Esta responsabilidad está en manos de los dos señores señalados y los Tribunales en algún momento deberán de actuar. “Con Costa Rica NO se juega”, decía un ex Presidente de la República y yo le agregaría: …y mucho menos en tiempo de pandemia.

 

 

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