Alex Curling, padre de la igualdad jurídica

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Emilio Gerardo Obando Cairol, Genealogista.

Mi madre, Hortensia Cairol, y José Figueres Ferrer, tenían en común que ambos eran extranjeros en su propia tierra, a pesar de haber nacido la primera en Los Ángeles de Cartago y el segundo en San Ramón. Eran los dos también hijos de padres nacidos en Barcelona

La Constitución de Costa Rica de 7 de diciembre de 1871 vigente a partir del 8 de mayo de 1872, disponía en su artículo 5, inciso 1, que son costarricenses los nacidos en el territorio de la República, excepto aquellos que, hijos de padre o madre extranjero, debieren seguir esta condición de acuerdo a la Ley.

Tal disposición excluía a dicho grupo de participar en los procesos políticos de nuestro país, fuese como elector o como sujeto posible de ser elegido en cargos públicos.  Para lograr este fin, debían de someterse a un proceso de naturalización, una vez que adquirieran la mayoría de edad, fijada en veintiún años.

Hortensia debió naturalizarse el 12 de agosto de 1952 y Figueres Ferrer, jefe de la Junta de Gobierno de 8 de mayo de 1848 a 8 de noviembre de 1949 y presidente de la República de Costa Rica de 8 de noviembre de 1953 a 8 de mayo de 1958, y de 8 de mayo de 1970 a 8 de mayo de 1974, fue declarado costarricense por naturalización el 18 de octubre de 1938.

La carencia de igualdad jurídica cubría también a los afrocaribeños, que se sentían además afectados por disposiciones que limitaban su desplazamiento, con fines laborales, para laborar en la costa del Pacífico Sur, limitante contemplada en el artículo 5, del Decreto-Ley No. 31 de 10 de diciembre de 1934, que ratificó el Contrato Cortés-Chittendren entre la Compañía Bananera y el estado costarricense, de 7 de diciembre de 1934.

Otilio Ulate Blanco, en ese entonces diputado y posteriormente presidente de la República del 8 de noviembre de 1949 al 7 de mayo de 1953, fue quien presentó una moción, aprobada por amplio margen, para concretar la prohibición aludida, a pesar de que no menos de 100 afrocostarricenses de Limón se opusieron, al argumentar que se les estaba despojando de sus derechos como costarricenses por nacimiento.

Tal normativa legal pretendía apoyar a los trabajadores blancos que luego de la depresión económica de 1929, tuvieron en los años subsiguientes serias dificultades para conseguir empleo en el valle central. Argumentaban que los trabajadores negros se habían apropiado de los trabajos en la Compañía bananera, por lo que los “blancos” se hallaban en una desventaja considerable con respecto a los afrocaribeños.

Aunque fue interpretado comúnmente que el artículo 5 del contrato-ley de 1934 prohibía a los afrocostarricenses desplazarse hacia el valle central, lo cierto es que ello se circunscribía a ocupar posiciones en la Compañía Bananera destacada en la zona del Pacífico.

Algunos historiadores prohíjan como un hecho la existencia de esa prohibición de desplazamiento, ya que incluso “trabajadores negros de la Compañía recordaban que ellos finalizaban sus labores en Peralta, una pequeña comunidad considerada como el límite racializado; ahí los reemplazan empleados blancos”.

Lo cierto es que no hubo nunca una ley que impidiera al negro de establecerse en cualquier zona del país. Tampoco dicho contrato prohibía laborar para otros empleadores en el Pacífico o en cualquier otra zona del país, comprar tierras o emprender cualquier negocio propio en la región. Si se optaba por no migrar a otras partes del país, era una decisión que los afrocaribeños tomaban por sí mismos. Los negros permanecieron en Limón porque ahí estaba su hogar, donde ellos tenían fuertes lazos personales, familiares, religiosos, culturales y económicos.

La segunda generación de afrocaribeños, nacida en Costa Rica, representa un grupo transicional que inicia esfuerzos para reclamar su nacionalidad costarricense y en especial oponerse a principios constitucionales que suponen una afectación a su igualdad jurídica.

Naturalizarse para la etnia afrocostarricense era increíblemente complejo. Había negligencia u omisión administrativa en atender oportuna y correctamente los trámites por parte de las oficinas del Gobierno, especialmente en lo que correspondía a la inscripción legal de nacimientos. Los progenitores también se descuidaban en efectuar el registro de nacimientos a tiempo, ya que incluso al naturalizarse aquellos, procedía de inmediato a presentar los documentos para inscribir a los hijos, sobre todo si eran menores de edad nacidos en el país, identificando como tales a los hombres menores de 17 años y a las mujeres menores de 20. Era una falacia persistir en la creencia en que aseguran su ciudadanía costarricense simplemente por haber nacido aquí. Toda persona mayor de las edades citadas debía realizar los trámites de naturalización respectivos.

En cuanto a presuntas limitaciones en la movilización dentro del país, la Junta Fundadora de la Segunda República dispuso en el artículo 22 de la Constitución Política de 1949, que todo costarricense puede trasladarse y permanecer en cualquier punto de la República o fuera de ella, siempre que se encuentre libre de responsabilidad, y volver cuando le convenga. No se podrá imponer a los costarricenses requisitos que impidan su ingreso al país.

A pesar de lo anterior, los afrocostarricenses y todo aquel que, aunque nacido en Costa Rica, fuera hijo de padres extranjeros, seguían siendo foráneos en su propia tierra, una minoría discriminada, ausente en la participación ciudadana y excluida de los principios de justicia social y de equidad jurídica, social y económica. Siendo el grupo afrocostarricense el mayormente afectado por constituir un núcleo poblacional numeroso, era esencial que de la propia raza emergiera un líder que pudiera modificar ese status quo y reivindicar el papel del negro, y de otros “costarricenses foráneos” en la Costa Rica de mediados del siglo XX.

John Alexander Curling Delisser nace en la ciudad de San José, barrio La Soledad, el 3 de setiembre de 1908, en el hogar formado por Alejandro Curling y Maud Delisser Morales y Bailey, ciudadanos de origen jamaiquino y de credo anglicano. En 1935, un 11 de setiembre, Alex se naturaliza como costarricense, siguiendo el complejo procedimiento jurídico.

Con la llegada al poder en 1948 de la Junta Fundadora de la Segunda República, encabezada por José Figueres Ferrer, las políticas estatales dan un giro sustancialmente favorable hacia la región caribeña. Figueres era un costarricense naturalizado, condición que presumiblemente le indujo a identificarse con la situación que vivían los afrocaribeños nacidos en el país, pero calificados jurídicamente como extranjeros.

Las elecciones de 1953 resultaron en la declaración de Figueres Ferrer como presidente y con él fueron electos en el Congreso 30 diputados propietarios y 8 suplentes por el Partido Liberación Nacional. Entre los suplentes fue electo por la provincia de Limón Alex Curling Delisser, primer diputado afrocostarricense en ocupar ese puesto público de elección.

Curling asistió siempre a las sesiones legislativas en sustitución del diputado propietario por Limón William Reuben, el cual estuvo ausente de la Asamblea Legislativa durante el período 1953-1958 para el que fuera electo. Reuben asistió al Congreso solo en aquellas oportunidades en que consideró necesario defender algún asunto de interés político.

Con fecha 28 de julio de 1954, presenta Curling su proyecto más trascendental, la solución jurídica para que los costarricenses nacidos en el país, mayores de 25 años, pero hijos de padres extranjeros, puedan obtener su cédula de identidad y ser declarados costarricenses de origen. En su exposición de motivos indica que la condición de extranjero apareja ausencia de derechos políticos y restricción de los civiles, creando así un estado de desigualdad entre los habitantes de un mismo país, vinculados a él por nacimiento, larga residencia, cultura y otros lazos no menos poderosos.

Dicha iniciativa de ley venía a derogar la Ley No. 836 de 4 de noviembre de 1949 y el párrafo 3° del artículo 5 de la ley No. 31 de 10 de diciembre de 1934, que prohibía ocupar gente de color en los trabajos de producción y explotación de la industria bananera del Pacífico, acto jurídico que consolida la disposición contenida en el artículo 52 de la Constitución Política de 1949, que contiene el impedimento para que se establezcan condiciones que en alguna forma menoscaben la libertad o dignidad del hombre.

El 29 de julio de 1955, a iniciativa de Curling, el Congreso aprueba una modificación a la Ley de Extranjería y Naturalización, específicamente su artículo 15, para que sea lea así: “No obstante las disposiciones generales de esta Ley, las solicitudes de naturalización de los mayores de 25 años, nacidos en el país, hijos de padres extranjeros, se tramitarán en forma especial y el Registrador General hará las inscripciones sin más trámites”. Dicha ley, No. 1916, es sancionada por el Poder Ejecutivo el 5 de agosto de 1955, logrando con ello la igualdad jurídica para afrocostarricenses y para otros grupos de costarricenses hijos de padres extranjeros.

En la Primera Semana Cultural Afrocostarricense, celebrada en el recinto de la Asamblea Legislativa del 25 al 31 de agosto de 1998, se declaró a Alex Curling “Padre de la igualdad jurídica costarricense”. Ese mismo Poder Legislativo lo declaró Benemérito de la Patria el 13 de diciembre de 2001. Muere en San José el 10 de junio de1987.

Más detalles de su vida y obra pueden ser observados en el libro de mi autoría sobre Alex Curling, disponible en Genearcas,

 

 

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