Alex Solís: Elección de constituyentes en Chile

Nosotros podemos emprender el camino hacia la reforma del Estado y la fundación de la Tercera República en paz, de manera consensuada y a tiempo, es decir, antes de que nuestra tierra pueda regarse con la sangre de nobles patriotas.

0

Alex Solís Fallas, Doctor en Derecho

El pasado 25 de octubre del 2020, Chile decidió convocar la Asamblea Constituyente mediante un proceso plebiscitario. La elección de las 155 personas que integrarán ese órgano se llevará a cabo este 16 de mayo. Se trata de un proceso que nace por iniciativa de la sociedad civil como respuesta a la indignación popular y al estallido social. Ojalá que en Costa Rica no tengamos que llegar a estos extremos para que nos decidamos a convocar la Asamblea Constituyente, reformar el Estado y fundar la Tercera República.

Desde hace muchos años, el pueblo chileno se ha pronunciado en contra de su Constitución, aprobada mediante un plebiscito, el 11 de septiembre de 1980, durante el régimen militar del general Augusto Pinochet Ugarte. Históricamente ese plebiscito ha sido duramente criticado ya que se llevó a cabo sin padrón electoral y bajo severas restricciones a la libertad de expresión, de reunión y, en general, a la participación política de la gente. Se dice que sobre esa Constitución pesa una especie de “pecado original” por el hecho de que fue impuesta al país por una dictadura.

Así pues, desde aquella fecha, 1980, una mayoría de chilenos luchó por la convocatoria de la Asamblea Constituyente para promulgar una nueva Constitución. ¡No fueron escuchados! Tal y como sucede en nuestro país, ante la idea de la renovación y el cambio, una y otra vez se impuso el pensamiento conservador, el miedo y las falacias de todo tipo para impedir la reforma constitucional. Se dijo que Chile no estaba preparado, que era peligroso: como dar un paso al vacío, firmar un cheque en blanco o abrir una Caja de Pandora.

Pero tanto va el cántaro al agua, hasta que los chilenos no aguantaron más. Como no se quiso por las buenas el pueblo indignado se tiró a las calles echando mano al recurso de la rebelión.  Algo sucedió en el funcionamiento del sistema de ese país que por muchos años fue considerado como un ejemplo de progreso social y económico en América Latina. Gradualmente se fueron acumulando problemas y las instituciones dejaron de funcionar con la eficiencia y la eficacia deseadas. Entonces comenzaron a emerger signos de transformación social; la ciudadanía se cansó, se empoderó y comenzó a protestar contra los abusos y la inequidad del sistema. La situación se agravó y en pocos días la violencia tomó las calles de la capital chilena con la quema de varias estaciones del metro, de buses, el saqueo de supermercados y el ataque a cientos de instalaciones públicas.

Después de un mes del estallido social y de intensas protestas en varias partes del país, que dejaron el doloroso saldo de treinta y dos fallecidos y aproximadamente cinco mil cuatrocientas personas heridas entre civiles y policías, el Congreso Nacional acordó iniciar un proceso constituyente compuesto de cuatro etapas: 1) Un plebiscito de entrada, mediante el cual el pueblo ya decidió el pasado 25 de octubre convocar una Asamblea Constituyente o una Convención Constitucional como los chilenos la denominan. 2) La elección de los integrantes de esa Asamblea mediante voto popular, hecho que se efectuará este 16 de mayo. 3) El trabajo de la Asamblea el cual se extenderá por un máximo de doce meses y, 4) Un plebiscito de salida, mediante el cual el pueblo decidirá ratificar o no ratificar el texto constitucional aprobado por la Asamblea o Convención Constituyente.

Interesado como el que más, encuentro que el proceso constituyente chileno nos puede servir de espejo para el proceso que eventualmente podamos llevar a cabo en Costa Rica, pues reúne algunos aspectos de una gran significación democrática que quisiera destacar.

Primero, se estableció un mecanismo para asegurar la paridad de género en la integración de la Asamblea. El movimiento feminista fue clave para esta progresiva propuesta. De confirmarse esta regla en las elecciones del 16 de mayo, Chile sería el primer país del mundo que promulgaría una Constitución por una Asamblea conformada en igualdad de condiciones entre hombres y mujeres. Por cierto, situación muy diferente a lo que ocurrió con la Asamblea Constituyente que promulgó la Constitución que rige en Costa Rica desde 1949, la cual estuvo integrada solo por cuarenta y cinco hombres.

Segundo, se estableció un mecanismo para garantizar un porcentaje de escaños a los pueblos indígenas.  De esta forma, de los ciento cincuenta y cinco miembros que conformarán la Asamblea Constituyente, diecisiete han sido reservados para representantes de los pueblos autóctonos. Un hecho histórico, como lo han calificado los propios chilenos, destinado a saldar una deuda con pueblos tradicionalmente marginados o excluidos de la toma de decisiones.

Tercero, se autorizó la inscripción de candidaturas independientes para que puedan competir en las elecciones de los miembros que conformarán la Asamblea o Convención Constituyente. De esta forma, se rompe el monopolio de los partidos políticos y se abre la posibilidad para que otras personas que tradicionalmente no han participado de estos procesos, puedan acceder a un cargo de representación popular.

Como se puede apreciar, los chilenos derrumbando mitos y falacias relacionadas con el miedo al cambio, han decidido renovarse. Y lo están haciendo mediante un proceso ordenado, seguro, participativo, pausado, inclusivo y democrático. Ellos lo están haciendo como respuesta al estallido social y al derramamiento de sangre. La lección que debemos aprender los costarricenses es que no tenemos que llegar a estos extremos para generar el cambio. Nosotros podemos emprender el camino hacia la reforma del Estado y la fundación de la Tercera República en paz, de manera consensuada y a tiempo, es decir, antes de que nuestra tierra pueda regarse con la sangre de nobles patriotas.


COVID-19
Suscribase COVID-19

También podría gustarte Más del autor

Comentarios

Cargando...
La Revista es un medio de opinión libre y gratuito, pero necesitamos su apoyo, para poder continuar siéndolo Apóyanos aquí
Holler Box