Alfonso Chase
Alma Máter
No hay ancianos. No tenemos viejos
que defiendan la honra maculada de la patria.
No tenemos maestros. En la vastedad de las salas
no se enseña con el honor de su propia vida.
Los viejos disfrutan en silencio de sus pensiones,
los jóvenes retozan en la baba que les dejan caer
desde los asilos recién inaugurados.
Nadie levanta su palabra sabia, ni tenemos ancianos
que en el aula expliquen la decadencia del mundo.
Callan los viejos, señal, oh Cleóbulo,
de que también hay jóvenes que viven en silencio,
respetando la cómoda culpabilidad de los más viejos.

