Alfonso Chase

Hablo de lo que no se dice

Siempre fui el marimbero, el boxeador,
el titiritero, el mendigo.
Nunca supe de la línea perfecta
entre la razón y la duda. Pecados cometí
en la soledad de mi sangre. Crímenes
contra la sombra, gritos sobre el aire.
Siempre fui el equilibrista
hasta que me di de culo contra el suelo.
No pude subir a tiempo al espectáculo.
Me cesaron. Desde entonces escribo con palabras
sucias, contaminadas de cantina, de sombras,
de madrugadas abandonadas en el quicio
de alguna iglesia solitaria. Siempre fui
eso que me tocaba ser: el equilibrista
temblando ante la cuerda, el domador
adentro de las fauces. Estuve en la escuela
y nunca aprendí nada, como no fuera
el color de las montañas, el nombre exacto
de esos ríos que no veré nunca. Se acabó la fiesta.
Y sigo golpeando a la piñata, los ojos vendados,
alentado sólo por el gozo de algunos amigos imprevistos.

Alfonso Chase

Por Alfonso Chase

Ha recibido el Premio Magón (máximo reconocimiento de la cultura en Costa Rica), además, obtuvo el premio nacional de poesía en 1967 y 1995, el premio nacional de novela en 1968, el premio nacional de cuento en 1975 y el premio Carmen Lyra de literatura juvenil en 1978. Ha sido profesor en universidades de Estados Unidos y jurados en los principales premios literarios del continente americano.