Alfonso Chase
Hoy tienen que llegar los bárbaros
C.P. CAVAFIS
No se pregunten cuándo van a llegar los bárbaros.
No lean los códices. No descifren los augurios,
ni consulten los macizos de cartas para precisar
esa fecha exacta, ese día señalado.
Mírenlos: obsérvenlos: con las terribles
cámaras fotográficas sobre el pecho
los sombreros enormes, las camisas hawaianas
y los anteojos oscuros para ocultar la borrachera,
las patas de gallo, la mirada triste
que les cuelga de la pupila.
No se molesten en entenderlos: óiganlos:
its biútiful, oh wánderful, oh márvelus.
Que estos no traen palabras de Guerra, gritos,
guturales,
signos o armas visibles para empezar a destruirnos.
No se pregunten cuándo van a llegar los bárbaros,
defendidos por Batman o asistidos por el Pato Donald.
No. Estos son los que esperábamos
y los que tendrán nuestras tierras
y nuestro cielo y nuestros mares y el sentido perfecto
de las palabras que aprendimos cuando niños.
No se pregunten cuándo van a llegar los bárbaros.
Pónganlos de rodillas, escúpanlos, destrúyanlos:
que hoy, ahora, en este instante, es el día señalado.

