Alfonso Chase.

Este misterioso librito me lo obsequio Chavela Vargas como curiosidad bibliográfica, recién llegada a ese pueblo tan misterioso y querible como ella. Soy de los que conservo este tipo de regalos, que a veces me energizan el recuerdo para agradecer estos gestos.

Habla, el libro, de un tiempo en no se había manoseado su esencia mágica por algunos turistas noveleros y la Vargas buscaba un especie de paz, arrebolada, para su inmundo interno siempre tan convulso , por su propia conducta y su búsqueda de amor, eterna, desde que era una niña asombrada y marimacha en su Heredia natal.

El encuentro de Isabel Vargas Lizano con su propio mundo campesino, y coronado de luciérnagas, se dio cuando conoció Tepotzotlán y el fabuloso altar de la guadalupana, como narro en mi monologo isabelino – yo la peor de todas – donde ella habla de su mundo de encuentros y desencuentros, no ya en el pueblo de maravillas, sino desde su Cuernavaca mítica.

Como un pueblo con vida propia , en esta simple guía de maravillas, se puede transformar, en la vida íntima de un mujer y artista singular, en un guía de perplejidades.

Asuntos de la magia nocturna en estas noches de lluvias secas e invisibles , como nos diría la chamana .

Por Alfonso Chase

Ha recibido el Premio Magón (máximo reconocimiento de la cultura en Costa Rica), además, obtuvo el premio nacional de poesía en 1967 y 1995, el premio nacional de novela en 1968, el premio nacional de cuento en 1975 y el premio Carmen Lyra de literatura juvenil en 1978. Ha sido profesor en universidades de Estados Unidos y jurados en los principales premios literarios del continente americano.