Alfonso Chase.

Tuve la suerte de conocer a Branden, allá por 1966, en Nueva York, y fue una puerta de entrada para conocer a Ayn Rand, en su famoso apartamento en esa ciudad.

Branden editaba el famoso boletín que privilegiaba las ideas de Rand, sobre todo lo posible, desde Platón y Aristóteles, hasta los recovecos de la novela moderna, de ideas, en la que ella era eximia representante.

Asistimos perplejos, al pleito horroroso entre ambos, y a las barbaridades que solía decir la escritora sobre Nataniel. La mayoría fantasías de amante despechada .

Siempre fui fiel de lector de ambos, pero la filosofía exponencial de Branden me atrajo desde siempre, y tengo sus libros dedicados con singular aprecio, pues me han servido como persona y como académico, por sus contenidos y por la forma de exponer sus ideas, tan lejanas de los populares filósofos del ser, como se hacen llamar, cuando no son más que psicólogos de pacotilla.

Este es uno de mis preferidos y nos muestra formas de aprendizaje y saber aceptarnos, para ser lucidos ante nuestra vida cotidiana. Algunos sirven de guía de pensamiento, auto reflexiones o, simplemente, como liberarnos de toda culpa y buscar formas de auto realización, o autenticidad en nuestra relaciones.

En nuestro país ya circulan, casi que masivamente, y son aprovechables en lecturas privadas o talleres, según se domine el pensamiento de Branden o de Ayn Rand, radical por excelencia .

 

Alfonso Chase

Por Alfonso Chase

Ha recibido el Premio Magón (máximo reconocimiento de la cultura en Costa Rica), además, obtuvo el premio nacional de poesía en 1967 y 1995, el premio nacional de novela en 1968, el premio nacional de cuento en 1975 y el premio Carmen Lyra de literatura juvenil en 1978. Ha sido profesor en universidades de Estados Unidos y jurados en los principales premios literarios del continente americano.