
Alfonso Chase
He sido lo que pude ser.
Yo, el diluido.
El ectoplasma miedoso de un fantasma
que logra percibirse en el espejo.
Pensé que ya nada habría de ocurrir.
Ni siquiera encontrarte. Percibirte
entre las brumas del parque,
no en las extrañas neblinas, sino en la opaca luz
de algo que allí ya había ocurrido.
Los fantasmas no logran encontrarse nunca.
Solo pueden ser vistos
por los ojos de alguien
que espera a una estrella de mar.
Voy a ocultarme en el silencio.
Para que me abandones.
A mí, el diluido
en la basura solitaria de algún parque.
Tus zapatos, grises y rojos,
guardan todavía el calor de mis pies,
evanescentes.
2011, Parque Central

