Alfredo Fournier Beeche: Montón

Hace bastante tiempo, vengo proponiendo que se analice el sistema de elección que tenemos en Costa Rica y he propuesto que se cambie por el sistema de distritos electorales, con algunos diputados nacionales. También he propuesto que se llegue a un sistema parlamentario o parecido, para que haya una responsabilidad exigible para que un mandatario no sea inamovible durante cuatro años, pues significa una impunidad, que no creo que haya estado en la mente de los redactores constitucionales.

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Alfredo Fournier Beeche, Abogado.

Las elecciones de 2022 serán las que más candidatos tendrán en la historia de Costa Rica. Buena parte de ellos sabe que no cuentan con los recursos para llegar a la presidencia de la República, pero tal vez logren suficientes para lograr un sub-cociente para diputados. Eso creen y solo el tiempo dirá quiénes tienen hoy razón. Lo que es cierto es que no temen hacer el ridículo ni las posibles bromas pesada de quienes los conocen. Están muy seguros de que serán ungidos, si no con la presidencia, sí con una jugosa diputación, que compensará los gastos en que se incurra. Y, con suerte, tendrán un poco de deuda política.

Conozco a varios de los candidatos y con algunos tengo una larga amistad. Son personas que hacen lucir bien a la democracia costarricense. Merecen ser presidentes y diputados. Sin embargo, no todos lo lograrán y lo saben. Necesariamente lo saben, porque son inteligentes y educados.

De todos los candidatos, creo que son pocos los que tiene una posibilidad real de llegar a regir los destinos de nuestra Patria. Son los que ya cuentan con un caudal importante de votos porque su partido es conocido y en elecciones pasadas ha demostrado que logra reunir una cantidad regular de votos suficiente como para elegir, si no al presidente, sí a varios diputados. Eso no se logra de un día para otro y también cuesta mucho dinero. No se hace chocolate sin cacao. No sé cuántos de ellos disponen de capital suficiente para financiar la empresa política o, por lo menos, con amigos desprendidos que les den suficiente para pagar la costosa tarea. Estamos en tiempos de estancamiento. Estamos con las vacas flacas, no gordas. Como dice nuestro pueblo: “No está la Veronica para tafetanes”.

Pero la proliferación de candidatos tiene repercusiones importantes, no solo para los candidatos, sino para los votantes. Veamos varias, que no serán todas convenientes:

Primero: No se puede votar por todos, solo por uno y, como consecuencia, me no se puede votar por todos los amigos o merecedores. La escogencia no es labor fácil.

Segundo: Si el voto se da a un candidato solo por ser amigo o es el que se crea merecedor, puede ser que desperdicie el voto, porque no tenía ni lejano chance de ser electo, pues hace campaña mala, no es suficientemente rico para pagar el costo de ser electo ni tiene los amigos que se lo paguen.

Tercero: El hecho de ser candidato a presidente no asegura de ninguna manera que lograra ser diputado. El fracaso en ambas aspiraciones es muy posible.

Cuarto: Entre más partidos haya y más se distribuya el electorado en muchos candidatos, más se fraccionará la Asamblea Legislativa, lo que hará mucho más difícil alcanzar consenso para una labor legislativa eficiente.

Quinto: Como todos los candidatos y partidos tratarán de lograr que el primer lugar sea para alguien de la capital provincial, los votos de los cantones alejados, como San Isidro del General, San Carlos, Talamanca o Corredores se contarán para los candidatos que encabecen las papeletas provinciales y se verán privados de contar con un diputado que vele por sus intereses. La gran mayoría, sino todos, serán del Cantón central. Lógicamente, así será en San José y en todas las provincias.

Sexto: Entiendo muy bien que la democracia exige que todos tengamos el derecho a postularnos, pero la democracia también exige que todos tengamos representación. No solo los ciudadanos de las capitales provinciales.

Hace bastante tiempo, vengo proponiendo que se analice el sistema de elección que tenemos en Costa Rica y he propuesto que se cambie por el sistema de distritos electorales, con algunos diputados nacionales. También he propuesto que se llegue a un sistema parlamentario o parecido, para que haya una responsabilidad exigible para que un mandatario no sea inamovible durante cuatro años, pues significa una impunidad, que no creo que haya estado en la mente de los redactores constitucionales. Las variaciones pueden ser muchas y sería cuestión de ponerse de acuerdo. Pero los cambios en política son muy difíciles, porque los partidos ya están acostumbrados al sistema y con ese sistema fueron electos los diputados, a quienes les correspondería hacer el cambio.

Creo que estamos llegando a extremos, que sirven para hacer visibles los errores. En esta materia, creo que todos coincidimos en solo una cosa: veinticinco aspirantes a la presidencia es UN MONTON.

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