Alfredo Fournier Beeche: Speack softly but carry a big stick

Costa Rica no ha cerrado su frontera al comercio regional. Sï ha cerrado la frontera a los infectados de COVID-19. Son acciones diferentes.

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Alfredo Fournier Beeche, Abogado.

“Speak softly, but carry a big stick”. Esa era la forma de negociar que recomendaba el Presidente Theodore Roosevelt para la política internacional de los Estados Unidos de América. Todos los países de América la sufrimos: Cuando Don Joaquín Tinoco fue asesinado, su hermano Don Federico Tinoco dejó el poder y se exiló. Tomó la presidencia el General Don Juan Bautista Quirós, pero la presión del Expresidente Don Alfredo González Flores sobre el Departamento de Estado hizo que los Estados Unidos no aceptara al General Quirós y en su lugar se nombrara al Licenciado Francisco Aguilar Barquero, a pesar de que su plazo como Primer Designado del Lic. González ya había vencido. Don Francisco llamó a  elecciones y salió electo Don Julio Acosta.

Esta muestra de poderío de los Estados Unidos, al exigir la puesta en posesión del Lic. Aguilar Barquero, fue acompañada por el envío de cañoneras a Puerto Limón. Si bien se reestableció la democracia, se hizo bajo la amenaza de la fuerza militar. Igual podría haber llamado a elecciones Don Juan Bautista Quirós y reestablecerse la democracia, sin que se le entregara el poder a quien ya no tenía potestades. Pero las cañoneras eran el “big stick” esgrimido. Se usaron caminos malos para lograr resultados buenos. Sin embargo, el fin no justifica los medios.

La gran lucha del Derecho Internacional ha sido por lograr que haya igualdad entre las partes y exigir que la personalidad jurídica de los estados sea el reconocimiento de la igualdad ante el Derecho. Este objetivo todavía no ha sido logrado plenamente. Todavía hay estados que recurren a las medidas de hecho, antes que a la negociación. Se apresuran a tomar medidas unilaterales para lograr que otro haga lo que les parece, no lo que es correcto. Esta es la actitud de Nicaragua desde que se declaró la pandemia por el coronavirus. Ellos, criminalmente, ignoran la realidad de que su pueblo se está contagiado del mal y exigen que se acepten sus transportistas, sin examen epidemiológico, sin ninguna certeza sobre si están sanos o no, a pesar de que se ha demostrado que muchos vienen infectados.

Costa Rica, correctamente y en salvaguarda de la salud de sus habitantes, ha exigido que haya certeza de que quienes ingresen al país no contagien de ningún mal a la población. Está en su derecho y así ha sido reconocido desde siempre, como cuando se exigían vacunas contra la viruela o la fiebre amarilla. Ahora se pide el examen contra el Covid 19. Es legítimo hacerlo. Es posible buscar alternativas, pero no es posible renunciar a la salud de la población, pues sería emular el crimen de genocidio que, con su desdén por la enfermedad, cometen los gobernantes de Nicaragua.

No existe el “big stick” legítimo. Solamente el acatamiento a la razón y el Derecho son legítimos. Costa Rica debe exigir el reconocimiento de su razón y su Derecho. No tiene alternativa y no puede haber paños tibios. Es la salud de nuestro pueblo. Somos un país de derecho y es obligatorio que nuestros gobernantes ejerzan los recursos que el Derecho Internacional nos brinda.

Costa Rica no ha cerrado su frontera al comercio regional. Sï ha cerrado la frontera a los infectados de Covid 19. Son acciones diferentes. No es lo mismo y no se puede igualar lo disímil. Ya decía mi abuelita: “NO ES LO MISMO GORDURA QUE HINCHAZON.

El Ministerio de Relaciones Exteriores es el llamado a ejercer las demandas que corresponden. Proceda conforme a sus facultades el Señor Ministro. No es momento de delegar sus funciones en otros ministros, aunque sea la Ministro de Comercio Exterior. No es hora de titubear. Costa Rica espera que su Ministro de Relaciones Exteriores cumpla. ACTUE. A Usted le toca.

 

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