Alicia Fournier: Celebrando la abolición del ejército

La mayoría de los costarricenses no tienen en su memoria haber visto militares en nuestro suelo. Los que aún faltan por nacer también gozarán de este privilegio.

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Alicia Fournier Vargas, Periodista.

Durante los 71 años en que hemos vivido sin ejército, nuestro continente tristemente transitó por una historia que oscureció las democracias, sustituyéndolas por dictaduras militares que, lejos de haber beneficiado a sus habitantes, propiciaron el retraso.

Los militares en algunos países pasaron de defensores de la soberanía a opresores de sus connacionales.

Es que la negación de los valores democráticos por la opresión, históricamente ha estado ligada a los cuarteles militares, esos que en Costa Rica no son más que leves recuerdos.

Hoy ni siquiera nos cuestionamos el hecho histórico inmortalizado por José Figueres el 1º de diciembre de 1948, pues nos parece parte de nuestra propia naturaleza y modo de ser.

Nuestra idiosincrasia fue rediseñada al haberse eliminado  definitivamente el ejército, en un acto de simpleza y paz.

La conceptualización del civilismo y la paz que todos llevamos en la sangre, ha sido el ingrediente que nos ha permitido vivir en paz, desarrollar grandes capacidades de diálogo y entendimiento, así como de enseñar al mundo nuestras experiencias.

La lección que nos ha dejado la historia patria debe ser  consolidada día a día; no debemos ceder bajo ninguna circunstancia al diálogo constructivo y conciliador.

En la Costa Rica del Siglo XXI, más que nunca, la obligación y el compromiso de cada habitante de este país, es fortalecer los valores democráticos y la convivencia libre y pacífica con nuestros vecinos y con todos los países del mundo.

Para concluir, cabe citar las palabras dichas por José Figueres el 1º de diciembre de 1948:

«El Ejército Regular de Costa Rica, digno sucesor del Ejército de Liberación Nacional, entrega la llave de este cuartel a las escuelas, para que sea convertido en un centro cultural.

La junta Fundadora de la Segunda República declara oficialmente disuelto el Ejército Nacional, por considerar suficiente para la seguridad de nuestro país la existencia de un buen cuerpo de policía.

Somos sostenedores definidos del ideal de un nuevo mundo en América. A esa patria de Washington, Lincoln, Bolívar y Martí, queremos hoy decirle: ¡Oh, América! Otros pueblos, hijos tuyos también, te ofrendan sus grandezas. La pequeña Costa Rica desea ofrecerte siempre, como ahora, junto con su corazón, su amor a la civilidad y a la democracia.»

La mayoría de los costarricenses no tienen en su memoria haber visto militares en nuestro suelo. Los que aún faltan por nacer también gozarán de este privilegio.

 


La autora es de formación Periodista, es relacionista pública y comunicadora. Se desempeña como asesora en temas cooperativos y desarrollo social empresarial. También, ha sido Viceministra de la Presidencia durante la Administración Figueres Olsen, Presidenta Ejecutiva del SINART y dos veces Diputada a la Asamblea Legislativa durante los períodos 1998-2002 y 2010-2014. 

 

 

 

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