Alicia Fournier: En Memoria de las Víctimas del Holocausto

La humanidad algún día tendrá que aprender, no podemos perder la esperanza, tenemos que día a día comenzar a construir y elaborar la paz desde nuestros propios hogares, barrios, ciudades y países. No es tarea fácil.

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Alicia Fournier Vargas, Periodista.

“Después del Holocausto, ya no es posible la poesía”
Teodoro Adorno

Debo confesarles que nunca hubiera deseado compartir estos pensamientos con ustedes, originados en los hechos que se conmemoran  hoy.

No hubiera querido manifestarme retrotrayendo al día de hoy uno de los hechos más horribles realizados por la humanidad: el genocidio de todo un pueblo durante la Segunda Guerra Mundial.

Como católica y humanista que soy, por principio rechazo cualquier acto que viole la vida humana.

Rechazo y sufro la perdida de cualquier vida humana; principio éste que debe defenderse a cualquier costo, ya que si no respetamos la vida humana, entonces no podremos enfrentar ni el presente ni el futuro con la cara en alto.

¿Con qué valores continuaremos construyendo nuestras sociedades si no tenemos claro que el centro de todo es el ser humano?

Los derechos que se han transmitidos desde el cordón umbilical no pueden ser negados y tampoco  renunciados.

La humanidad no puede permitirse la repetición de atrocidades genocidas como la icónica a que fue sometido el pueblo judío.

Tampoco el ser humano, en su individualidad, deber ser sometido a la negación de la vida.

Lamentablemente la historia desde sus inicios ha estado plagada de capítulos y escenas de crueldad y muerte.

Quienes vivimos en este país hemos cultivado una visión muy particular sobre el ser humano y su ambiente de paz.

En mucho hemos sido diferentes a otros países que han transitado por calles de sangre y divisiones insalvables entre hermanos.

Desde el escenario que sea, el pueblo costarricense día a día se mantiene en vigilia en defensa de la vida.

Al concebir la vida nuestros progenitores consagraron tal vez el acto más importante del universo.

Nuestro mensaje tiene que ser fuerte y vehemente, cuando se trate de la defensa de la vida de las personas y de los pueblos. En ello no debe haber diferencia alguna.

En lo esencial, la perdida de una persona es tan dolorosa como la de un pueblo.

Tenemos que aprender de los hechos dolorosos de la historia para que, con predicas y acciones nunca volvamos a presenciar genocidios como el que hoy nos ocupa, y que nos obliga a no olvidar las masacres de los pueblos indígenas primigenios, las luchas tribales en el continente africano, los asesinatos en masa bajo la bota del estalinismo, el asesinato del pueblo armenio, las grandes masacres en la China de Mao, el aniquilamiento en los Balcanes así como la crueldad en Siria.

La historia no enseña, no cala en lo más profundo del ser, los hechos nos lo demuestran, sin embargo la lucha por la libertad y los derechos de las persona tampoco cesa, ni debe cesar.

 


La autora es de formación Periodista, es relacionista pública y comunicadora. Se desempeña como asesora en temas cooperativos y desarrollo social empresarial. La autora ha sido Viceministra de la Presidencia durante la Administración Figueres Olsen, Presidenta Ejecutiva del SINART y dos veces Diputada a la Asamblea Legislativa durante los períodos 1998-2002 y 2010-2014. 

 

 

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