Álvaro Sáenz: La patria de los emprendedores

Generar bienestar y esperanza fue el motivo que impulsó a los emprendedores, quienes en 1821, fundaron Costa Rica, basados en la libertad con responsabilidad.

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Álvaro Sáenz Saborío, Empresario y expresidente de UCCAEP

Los emprendedores son quienes cambian el mundo. Su capacidad de innovación los lleva a buscar nuevas oportunidades de crecer y prosperar, superarse  hasta donde nadie jamás ha llegado.

El descubrimiento de América fue el efecto colateral de la búsqueda de nuevas rutas comerciales, abrir otros mercados y la visión de aquellos emprendedores europeos que dieron a luz el mundo moderno, en el siglo XV.

Quienes fundaron Costa Rica fueron empresarios, no los políticos, estos llegaron después. En 1821 la base económica del futuro país estaba en las familias autosuficientes, antepasados directos de los modernos emprendedores.

Los ticos de aquellos días no tenían ni idea de lo que significaba ser independientes, ni si querían ser un país, seguir al amparo de España o anexarse a México o a la Gran Colombia.

La nueva patria se gestó en el corazón del naciente empresariado, el único grupo organizado de la época, acostumbrado a intensas horas de trabajo, con objetivos claros y oculto en el anonimato de las tareas cotidianas.

Para fundar un país y sostenerlo es necesario pensar; el valor de la democracia según Platón, el filósofo griego del siglo V a. C, radica en ser custodiada por pensadores depositarios del conocimiento.

Se trata de  grupos de forjadores con sabiduría e ilustrados, capaces de  guiar y emprender el camino del desarrollo, de manera inteligente y solidaria. Sin esas “personas pensantes”, afirmó el historiador Arnold Toynbee, la sociedad decaería.

Y Winston Churchill añadió: el empresario no puede triunfar y competir en el mercado con productos y servicios si, por otro lado, acepta la derrota en la guerra de las ideas.

¿Quiénes ven hacia adelante, trabajan con perseverancia y responsabilidad, , desarrollan y concretan sus iniciativas ? Los emprendedores y los empresarios. Ellos creen en el país y arriesgan, producen empleos y generan bienestar y cargan sobre sus espaldas la gran responsabilidad  de construir  sus familias, y sus empresas  y de sostener el aparato Estatal.

El verdadero emprendedor, busca dejar para sus hijos un mejor país del que encontró y convierte su vida en un permanente aprendizaje, no pretende solamente hacer mejores negocios: desea que se hagan mejores quienes hacen negocios.

A lo largo de 200 años de historia patria, solo sobrevivieron las empresas orientadas por la fortaleza de sus valores, el trabajo y el carácter; desaparecieron aquellas estatistas, criadas al amparo de los favores del gobierno.

Quienes medran al amparo y al alero del Estado terminan anquilosados, pierden su flexibilidad competitiva; en síntesis, colapsan al país. Para muestra las vinculadas al cementazo y al caso Cochinilla.

La capacidad de influencia del sector privado es positiva, si la conducen la ética y la moral; y peligrosa -si no dañina- cuando es corrupta y egoísta.

Generar bienestar y esperanza fue el motivo que impulsó a los emprendedores, quienes en 1821, fundaron Costa Rica, basados en la libertad con responsabilidad.

 

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