Alvaro Salas: Inversión segura

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Álvaro Salas ChavesMédico.

El amor es una cosa ideal, el matrimonio una cosa real. La confusión de lo real con lo ideal jamás queda impune, Johann von Goethe (1749-1832,) escritor alemán.

Ciudad Quesada sería la siguiente parada en mi viaje por la práctica médica. Recién regresaba de Nicaragua, allá por 1982, después de tres años de arduo trabajo en tiempos de la revolución sandinista. Estaba casado, tenía un hijo, Germán, de pocos meses y no había conseguido trabajo. Un amigo, el doctor Eduardo García Vargas, un coterráneo ateniense que había sido compañero durante la residencia en medicina interna, en el Hospital San Juan de Dios, me llamó para informarme que quedarían unas horas disponibles en la Consulta Externa del Hospital San Carlos, por un permiso sin goce de salario de un colega que tenía una consulta privada enorme y con frecuencia dejaba el hospital por irse a lo propio.

Yo no conocía San Carlos más que por visitas aisladas a Ciudad Quesada. Los García se ocuparon de todas mis necesidades y por supuesto que la adaptación me resultó muy adecuada y muy feliz. La secretaria del director del hospital, doña Alida Rodríguez, me recibió en su hogar en los primeros días, mientras encontraba una casa para traer a la familia. Disfruté muchísimo la estadía donde doña Alida, porque cocinaba como los dioses, y los “chineos” eran superlativos.

Ciudad Quesada y San Carlos son, en general, un polo de desarrollo importantísimo de este país. Viviendo allí, no se necesita venir a San José. Todo se encontraba en la “Villa”, como decían los viejos sancarleños. Había oficinas públicas de casi todos los ministerios e instituciones autónomas, por lo que se podían hacer todos los trámites para obtener la licencia de conducir, la cédula de identidad, un pasaporte nuevo o revalidaciones, certificados del registro civil, etc. Por otra parte, el comercio estaba muy desarrollado y ofrecía una gran variedad de productos y servicios. Como decían entonces: “lo que no hay en la Villa, se lo pedimos por encargo a San José”.

El equipo de colegas del hospital me recibió con amistad y hasta me empezaron a dar guardias nocturnas, lo que significaba recursos extras. Para alguien que venía con una mano adelante y otra atrás, me resultó muy estimulante. Encontré una casita sencilla en el barrio Baltazar Quesada y me traje a la familia, que se había quedado en Atenas donde los suegros. Esto me dio mucha tranquilidad.

Así las cosas, se trataba de hacer el mejor trabajo posible en el Hospital que me había brindado el apoyo y la confianza, especialmente por parte del director, el doctor Olivier Hidalgo.

La consulta estaba muy organizada y solo se necesitaba seguir el guión que tenían preparado las auxiliares de consultorio y el archivo clínico. El jefe de la Consulta era el doctor Carlos Cedeño, un hombre amable y muy simpático. Tenía que dar la consulta de siete antemeridiano a cuatro y treinta pasado meridiano y luego comenzar la guardia a las siete de la noche hasta las siete de la mañana del día siguiente, una o dos veces por semana. La consulta se dividía en medicina general por las mañanas y planificación familiar por la tarde.

Una calurosa tarde de verano, estaba dando la consulta de planificación familiar, cuando entró la paciente que correspondía al turno. Me llamó poderosamente la atención su aspecto físico. Los médicos no podemos renunciar jamás a examinar a quien tenemos al frente; si se está dando la consulta, pues con más razón. Era una mujer joven, de aspecto desnutrido, con el pelo desarreglado y muy pálida: pensé en tantas cosas. Después de saludarla, inicié el interrogatorio y me di cuenta de que, efectivamente, era una mujer muy joven, y venía a la consulta de planificación por las pastillas anticonceptivas. En ese tiempo, las anticonceptivas tenían dosis muy altas de hormonas y causaban unos cuantos problemas importantes de salud Podían elevar la presión arterial, ocasionar problemas tromboembólicos serios, por causa de lesiones venosas en los miembros inferiores.

Como parte de la consulta médica, le di una charla sobre los pros y contras de las anticonceptivas en personas tan jóvenes. Le dije que me parecía que debería dejarlas por un tiempo y sustituirlas por preservativos o condones, para que su organismo se estabilizara de nuevo. Se volvió como un rayo y me dijo:

-¿Está usted loco? Yo vine por pastillas y me las tiene que dar.

Me sorprendió la reacción tan violenta, más aún porque provenía de una mujer tan pequeñita y de aspecto débil. En realidad, la paciente estaba muy molesta; se la notaba ansiosa y no me quitaba los ojos de encima.

Como si no hubiera escuchado una palabra, yo continué explicándole lo importante que sería para ella cambiar durante un tiempo las pastillas por un método no hormonal. Se volvió rápidamente y me dijo:

-No entiende que yo tengo que irme hoy con las pastillas, para eso vine

. –Sí, claro -agregué yo-, pero por favor, considere su juventud, su estado físico. Le haría muy bien usar preservativos por un tiempo. Por cierto, ¿qué edad tiene su esposo? -pregunté.

Ella me respondió agitada:

-No no, mi esposo tiene setenta y siete años de edad. Pero no es por mi esposo que las tomo, es por mi novio. Usted sabe el tortón de quedar embarazada en este momento. Me matan los hijos. De por sí, tengo que cuidarme mucho, porque me odian. Ya mi esposo me ha traspasado tres fincas, pero me faltan dos. Ellos están furiosos y me han amenazado de muerte, porque los estoy dejando sin herencia. Usted sabe lo que sería un embarazo en este momento, diay, la muerte. Mire, yo llevo a mi esposo a las fiestas de los pueblos vecinos, le meto un par de tragos y se duerme como un bendito. Lo acuesto bajo una sombra y me voy con mi novio en el carro. Por eso no me quieren, pero con un embarazo sería fatal. Así que deme las pastillas y deje sus discursitos para otro día.

No tenía muchas alternativas. Después de esa confesión no había escapatoria. Podría convertirme en culpable por lo menos de un crimen, sin duda; o de dos, si nos iba mal. ¡Qué parejita!

Hasta ahí nada más llegó la ciencia.

 

 

 

 

 


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