Amber Douma: Los medios sociales como campo de batalla de la Democracia

El problema es que nos falta práctica, nos abruma la cantidad de información y lo usamos para verter nuestro enojo y frustración, insultando e imponiendo. Nos hace falta aprender a manejar, filtrar y ver de forma crítica esta información. Escuchar al otro y no solo gritar. Además, así como hay reglas de convivencia en la realidad, lo mismo aplica de forma virtual. Esto sería la primera regla que propongo, trate al otro como lo harías en persona y además como quieres que le traten a Usted.

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Amber Douma, Estudiante de la Maestría Profesional en Derechos Humanos de la UNED

No hay duda que nos encontramos en un contexto político y social polarizado, donde los costarricenses sacan el alma y la bilis, para defender sus puntos de vista o valores en una batalla por comentarios, me gustas y compartir. Algunos con mucha pasión y otros con mucha rabia y odio. Muchos han expresado su crítica y preocupación sobre el caos y descontrol en los medios sociales. Quiero, sin embargo, enfocar en lo positivo de este campo de batalla.

¿Cuánto nos venimos quejando de que el pueblo no tiene voz, de que solo el poder estatal, económico, académico o los medios de comunicación, pueden influir en el desarrollo de nuestra sociedad y la opinión pública? Ahora cualquier persona en cualquier lugar, eso sí con acceso a internet y algún aparato, pueden tener una gran influencia en nuestro quehacer cotidiano.

Esto para mí es la máxima expresión de la democracia; de la libertad de expresión y de la participación ciudadana. Desde un vecino que denuncia la mala praxis del gobierno local, las críticas sobre las propuestas de leyes y políticas públicas, discusiones sobre feminismo, aborto, seguridad ciudadana, hasta el debate moral sobre cómo debería ser nuestra convivencia ciudadana. Cuando en la historia de la humanidad un simple ciudadano ha tenido tanto poder.

Eso sí, es necesario que todos nos apropiemos de nuestro rol político, que sepamos aprovechar este espacio, que expresemos nuestra opinión, nuestra necesidad, nuestra prioridad. Necesitamos defender nuestros derechos.

Uno de los mayores retos al que estamos enfrentados como sociedad, es la desigualdad, es decir la concentración de los recursos y las ventajas de vivir en una democracia, para unos pocos. De ninguna manera, cuando ves los extremos de esta fórmula, es decir, una persona muriendo de hambre versus una persona que jamás en su vida podrá gastar el dinero que tiene, puede llamarse una sociedad justa e igualitaria.

El problema es que la mayoría nos encontramos en el medio, es decir siempre hay personas que tienen mucho más y mucho menos que yo. El ser humano va a tender a enfocar en lo que no tiene, o donde se ve desfavorecido y no en cómo es parte del problema más grande de la desigualdad. De esta forma nadie está dispuesto a ceder o sacrificar y nos quedamos en lo mismo.

El debate y la lucha que vemos en los medios sociales refleja esto. La injusticia de esta desigualdad, la lucha por el poder, de la palabra y de la verdad. El conflicto que presenta la diversidad de opiniones, creencias e ideologías. La válvula de escape de todas estas frustraciones. Si, a veces se torna violento, irrespetuoso, perverso y triste. Sin embargo, urge tener esta discusión como sociedad. Como seres sociales e interdependientes que somos, lo quieran o no, tenemos que buscar entre todos y todas las mejores formas de convivencia.

El problema es que nos falta práctica, nos abruma la cantidad de información y lo usamos para verter nuestro enojo y frustración, insultando e imponiendo. Nos hace falta aprender a manejar, filtrar y ver de forma crítica esta información. Escuchar al otro y no solo gritar. Además, así como hay reglas de convivencia en la realidad, lo mismo aplica de forma virtual. Esto sería la primera regla que propongo, trate al otro como lo harías en persona y además como quieres que le traten a Usted.

Así que, les invito a tener esta discusión virtual. Más diverso el grupo, más opuestas las ideas, más enriquecedor e inclusivo el debate. Necesitamos un desarrollo que incluya las voces de todos sus ciudadanos.  Construyamos juntos el ideal de convivencia que nos permita ser libres, garantizar nuestras necesidades básicas y vivir en paz. No vamos a estar de acuerdo en todo y eso está bien, lo que no tenemos que dejar de hacer es hablar de lo que es importante y ahora tenemos la herramienta ideal para hacerlo.

 

 

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