María E. Guardia Yglesias.  Acorde a la tradición griega, las sirenas, cuando fallaron en encantar a Odiseo con sus bellas y melodiosas voces, se suicidaron lanzándose al mar desde lo alto.
Esta escena es la que recrea Francisco Amighetti en uno de los grabados en blanco y negro, al igual que lo hace un artista griego en un vaso policromado del siglo V antes de cristo.

Como lo describe Homero en su canto XII de la Odisea, Ulises u Odiseo, aconsejado por la maga Circe ordena a sus hombres que se tapen los oídos con cera, mientras él es atado al mástil de su barco y así puede escuchar el canto de las sirenas sin caer en su embrujo.

Esta es la escena representada y, al igual que lo hace el artista que pinta la vasija, Amighetti graba las sirenas en su forma original, o sea, como genios marinos híbridos –mujer-ave- y no como posteriormente se les describe como hermosas mujeres con cola de pez en vez de piernas.

El grabado de Don Paco es muy sintético y lo conforman además de los dos personajes, el mar, el cielo y un ojo. La figura de Ulises amarrada al mástil es más hierática que en la vasija y la sirena tiene pechos para que no haya duda de su género ya que el vaso griego es representada como un ave con cabeza de mujer. Al igual que en la vasija, se representa el momento cuando derrotadas, las sirenas se arrojan al mar.

A la izquierda de la obra, Don Paco coloca el Ophatalmoi como lo hace el artista de la vasija griega, pero en este caso, y posiblemente por el formato del grabado el mismo está colocado muy cerca de Ulises. Para los pueblos de mar, estos ojos, constantemente abiertos a proa en los barcos, tienen la función de ver y eludir los peligros que escapan a la percepción humana. El ojo de Horus, siempre en singular y haciendo referencia al izquierdo, era para los antiguos egipcios un símbolo protector, mezcla de ojo humano y de halcón peregrino. Los griegos lo adaptaron haciéndolo un poco más redondo y pronto incorporaron este elemento mágico a la navegación pintando dos ojos iguales siempre abiertos a proa en las bandas como lo hicieron los navegantes del Mediterráneo.

La sirena es un ser mitológico frecuentemente representado en el arte, sin embargo esta versión de la sirena como genio marino parte ave y parte mujer, que es la versión original griega, no ha sido muy utilizada por los artistas plásticos, sin embargo, pintores como Waterhouse en 1891 pinta la escena completa de Ulises en su barco atado al mástil mayor y estas sirenas revoloteando a su alrededor y cantando dulces melodías para seducirlo.

Asimismo, Amighetti hace a esta ninfa protagonista de varias de sus tallas en bajo relieve xilográficas, como en las que realizó para ilustrar el libro Desorden del Espíritu de Rafael Ángel Herra. Estos grabados con personajes en forma de sirena tienen variaciones ya que para pintar al hada Melusina, hace una combinación de mujer-ave pero con cola de serpiente como la representaban en el medioevo.

En la estampa que llama Dos sirenas Ciegas, las protagonistas son un par de seres irascibles con garras rapaces que se enfrentan violentamente. Entonces vemos que estos dos grabados son una triada de genios marinos híbridos junto con la que él llama Ulises y que es la que representa a estos seres en el momento de arrojarse al mar.

Lejos están éstas de ser las míticas sirenas que atraían a los navegantes con la dulzura de su canto, sino que son seres enérgicos y feroces. En estos grabados Amighetti recrea su propia imaginación, toma inspiración del pasado y como dice Locke, -ésta es un proceso azaroso pero natural de asociación de ideas y pensamiento-. Freud a su vez ubica la inspiración en la psiquis interna del artista y ésta la considera producto de un trauma de niñez no resuelto que se origina en el subconsciente.

El artesano griego del siglo V antes de Cristo, pintó el tema en un bello vaso policromado, Don Paco escogió el grabado xilográfico que es el método más antiguo de grabado en relieve, al igual que lo hicieron muchos otros artistas de la historia. Como es lógico, la solución plástica que da Amighetti a la obra está íntimamente ligada a la técnica empleada.

Este método, consiste en vaciar ciertas zonas de la madera dura y sin vetas para crear una superficie grabada con la forma de la representación deseada. Posteriormente, con ayuda del rodillo, se impregna la plancha de madera con tinta. Se coloca una hoja de papel sobre la misma -don Paco utilizaba un tipo absorbente como el papel de arroz-, entonces se graba la imagen a mano frotando la superficie, -Amighetti prefería hacerlo con un bareng de fibra natural o una cuchara- y así una a  una se van obteniendo múltiples copias.

La vasija griega policromada del siglo V antes de Cristo representa a las sirenas cuando fallaron en encantar a Odiseo con sus melodiosas voces y se suicidaron lanzándose al mar desde lo alto, en la mímesis del mismo que hace el artista costarricense Francisco Amighetti, se pone de relieve el cómo la Odisea sigue siendo vigente y sus temas reiterados una y otra vez por los creadores que toman inspiración del pasado.

María E. Guardia Yglesias
San José, 15 de Julio 2017
Académica, Curadora e investigadora del arte costarricense
maria.guardia@ucr.ac.cr

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