Ana Victoria Badilla: En riesgo bastión de la democracia

En el caso de los suplentes se debe eliminar el filtro previo en las salas a fin de evitar malévolos poderes de veto, que omiten el currículo académico y otorgan puntos por amistades o sometimientos.

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Ana Victoria Badilla, Licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica, Máster en Derecho Público

Según lo dispone la Carta Magna además de los magistrados titulares, la Corte estará integrada por al menos veinticinco magistrados suplentes (art. 164) los cuales suplirán las faltas temporales de los propietarios. Por imperio legal quienes aspiren a ocupar esos puestos deben reunir los mismos requisitos que los magistrados propietarios. Sin embargo, difiere la evaluación para la elección, pues la de los suplentes es mucho más rigurosa que la de los propietarios, ya que mientras éstos solamente pasan por el “filtro” de la Asamblea Legislativa, aquellos deben ser sometidos a un doble escrutinio, pues los candidatos a suplentes deben ser propuestos por la Corte, es decir por los magistrados propietarios, quienes remiten la lista de su complacencia a la Asamblea Legislativa. Al respecto, la Ley Orgánica del Poder Judicial establece en su numeral 62 La Asamblea Legislativa deberá escoger a los Suplentes de entre las nóminas de cincuenta y de veinticuatro candidatos, en su caso, que sean propuestas por la Corte.”

Este doble escrutinio conlleva una serie de agravantes que perjudican el buen funcionamiento, la imagen del Poder Judicial y causa grave daño a profesionales de reconocida solvencia moral, conocimiento jurídico y criterio propio. La escogencia que se hace en la Corte es altamente permeada por criterios personales de algunos de los proponentes, -especialmente de un grupo, que según es vox populi constituyen una suerte de “mara” judicial- quienes fundamentan su escogencia en criterios de amistad, políticos, de “flexibilidad”, etc. Sobre este grupo de magistrados se ha dicho que “se agrupan para forjar alianzas mezquinas y de bajos intereses” (Diario Digital Delfino.cr: La estrella del firmamento y sus secuaces, 11-6-2020), también se ha señalado que “son un bloque sólido en votaciones de Corte Plena” y que generalmente votan al unísono” (idem: El lado oscuro del Parlamento parte 2).

El Profesor José Manuel Arroyo (exmagistrado) dijo que la Corte ha sido “tomada por asalto “a través de nombramientos políticamente “confiables” o “inofensivos” (Semanario Universidad 27 de octubre 2021). Este grupo ha sido identificado por Arroyo como “el Cartel del lobby” y es que también es frecuente verlos (aunque casi siempre lo hacen sin dejar rastro) haciendo “lobby” en la Asamblea a favor de sus amigos o contra quienes no lo son. Al respecto el Diputado José María Villalta hizo ver esta falencia al referirse previo a una votación, a la opacidad que reina en la elección de suplentes al manifestar que “…los magistrados recomiendan suplentes de su simpatía, de su mismo grupo, o que a través de la suplencia garantizan que se mantendrá la influencia del magistrado titular” (Semanario Universidad, 9 de junio 2021).  Más recientemente ese mismo semanario señaló que “un grupo en el seno de la Corte Plena detiene o promueve nombramientos según rasgos ideológicos o lealtades políticas.” (3-11-21).

Este “criterio” de manipulación en la escogencia quedó claramente demostrado en la elección de Magistrados suplentes en sesión 024-2019 de 17-6-19. En esa ocasión dos excelentes profesionales que se habían desempeñado como suplentes con excelencia y libertad de criterio (como corresponde al ejercicio de un alto juez de la República), que tuvieron una participación destacada en Corte, actuando con mucha objetividad e independencia, que estuvieron durante la parte más crítica, al formar parte de Corte Plena en los momentos más trágicos por los que ha atravesado el Poder Judicial en los últimos años, trabajando inclusive fuera de horarios normales en situaciones muy difíciles e incluso elaborando informes sobre procedimientos disciplinarios que afectaban también a altos jueces y funcionarios, fueron injustificadamente excluidos de la lista enviada a la Asamblea por no contar con la amistad del grupo dominante en la Corte, de tal manera que uno de ellos fue aparentemente objetado por un magistrado que siempre le adversó (contando con el voto de algunos ad lateres),  debido a la solidez e independencia de sus criterios. A este tipo de hechos se refirió, de manera general, el Magistrado Fernando Cruz, quien en esa misma sesión dijo: “…Pero sí creo que los magistrados suplentes tienen una debilidad… en algunas salas hay una regla que es que si alguien objeta, veta a alguien, esa persona está fuera… basta un veto para que esa persona no sea tomada en cuenta”.

Además de ese “veto” a uno de los excluidos, lo que se les cobró a esos suplentes fue su firmeza de criterio al solicitar, junto a otros   ocho magistrados, una reforma constitucional para que los procedimientos sancionatorios contra miembros de Corte Plena se hicieran públicamente, evitando que mediante secretas votaciones se favoreciera a amigos, quienes se “salvarían” por el anonimato.

A respecto se dijo que el motivo de la exclusión fue muy claro para propios y extraños: Desde aquel entonces se asumió —con toda razón— que los diez magistrados que firmaron la carta, eran los que desde un inicio apoyaban una suspensión a los miembros de la Sala III, y que entre ellos estaban quienes realmente buscaban que las cosas cambiaran dentro del Poder Judicial después de la crisis de El Cementazo. (…) El tema detrás de todo esto es que, si por la víspera se saca el día, tanto en la Asamblea Legislativa como en el Poder Judicial, la “renovación” que quieren hacer algunos es sacar a quienes tuvieron un papel activo en medio de la crisis de la Corte del 2018, por la transparencia del Poder Judicial …” (Algo pasa en la Corte (otra vez), Delfinocr 20-6-2019)

En aquel momento el suplente excluido solicitó (mediante el recurso administrativo pertinente) la intervención de Corte Plena pero finalmente, bajo la dirección del “cartel del lobby” y sesión secreta, se impuso la lista remitida por la Sala.

Contrariamente, en sesión del lunes 9 de octubre de 2021, la Corte Plena dominada por ese mismo grupo maléfico, sin decir “agua va”, no solo irrespetó la lista de profesionales recomendados por la Sala Constitucional, todos abogados de sobrados méritos, sino que se excluyó de manera sorpresiva, irracional e injustificada a un grupo de suplentes que  se habían desempeñado excelentemente (por eso fueron recomendados por la Sala que, obviamente había estudiado cada caso individualmente). Estos fueron excluidos, más bien extraídos de la lista, por la Corte Plena, por no ser del agrado del grupo dominante el que propició la elaboración de una nueva lista ignorando arbitrariamente la recomendación de la Sala; es claro que esta variación injustificada, repentina y sin discusión obedeció a la decisión del citado grupo. Esta actuación de la Corte pone en entredicho su honorabilidad y confiabilidad y crea una sombra tanto entre los miembros del foro como en la ciudadanía en general; al respecto, un abogado señaló:

se nos luce de nuevo la Corte Plena con una de sus atrocidades.  Hasta ayer, había sido una costumbre inveterada que cada Sala escogía a sus magistrados y magistradas suplentes…  Resulta que desde ayer lunes esa comisión interna quedó al mismo nivel de la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa: es absolutamente decorativa y no hace más que el ridículo. Así, candidatos que no pasaron ese filtro, no tienen en adelante porqué preocuparse porque mediante votación secreta, en el seno de la Corte Plena pueden revivir y entrar a la lista, así como hoy magistrados que ni siquiera estaban en la lista de la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa, resultaron electos por el plenario legislativo.  Como que la Corte aprende rápido de la opacidad, de las componendas y de las nefastas prácticas legislativas. ¡Ya hace lo mismo!” (Rucavado, Mario: La Corte y la Trasparencia… en Delfinocr., 12-10-21)

Los magistrados suplentes son considerados por algunos titulares como una “clase inferior o subordinada”, sin tomar en cuenta que en muchos casos estos suplentes, tienen un conocimiento y experiencia que sobrepasa los atributos de algunos titulares. Por ejemplo, en la sesión de Corte Plena del 15 de noviembre, una magistrada, no precisamente reconocida por su sapiencia, pero sí por sus exabruptos, se molestó porque sus compañeros suplentes votaron de manera contraria a su voluntad, por lo que expresamente se refirió a ellos con menosprecio como “manipulables”, al haberse “adherido” al criterio del presidente de la Corte, quien según ella “inclinó la balanza” de algunos de los suplentes. Desde luego los suplentes enfrentaron lo dicho defendiendo su libertad de criterio, lo desacertado de su comentario y el menosprecio a su investidura, indicando uno de ellos que algunos magistrados creen estar en el olimpo y menosprecian a los suplentes.

Todo lo anterior obliga a tomar debida nota de la triste situación que vive el más alto órgano del Poder Judicial, que ha sido tomado por intereses ajenos al sagrado deber de impartir justicia pronta y cumplida. Es momento de que el Poder Legislativo, responsable del nombramiento de los más altos jueces, asuma un compromiso de llevar a esas posiciones a personas de acrisolados valores morales, académicos y personales, escogidas mediante procedimientos objetivos y transparentes. En el caso de los suplentes se debe eliminar el filtro previo en las salas a fin de evitar malévolos poderes de veto, que omiten el currículo académico y otorgan puntos por amistades o sometimientos. La situación del país lo reclama con vehemencia como imperativo de nuestra democracia, del respeto a la división de poderes y al sacro deber de impartir justicia. Hoy son los magistrados suplentes y mañana…

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