Ana Victoria Badilla: Fiestas en tiempos de Pandemia

A todas luces esos festejos además de incrementar las posibilidades de contagio, hacen que se desperdicien recursos policiales y que se arriesgue y  exponga a mayor peligro de contagio a esos servidores, lo que desde luego también impacta nuestra ya maltrecha economía.

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Ana Victoria Badilla, Licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica, Máster en Derecho Público

Un sábado en el supermercado escuché una conversación entre dos jóvenes extranjeros que compraban algunas bebidas alcohólicas. Comentaba uno de ellos que llegarían unas amigas y que iban a “hacer fiesta” (esto en medio de la pandemia). Recientemente, ante limitaciones impuestas por el Ministerio de Salud para paliar la crisis sanitaria, las autoridades informaron que frecuentemente tienen que ir a suspender fiestas y, según reportes, en alguna de ellas ocurrió un homicidio. Este fin de semana, comentaba el Ministro Soto, sobre una fiesta en la que resultó “una fémina apuñalada en  Guararí”, igualmente un grupo policial fue agredido en Puntarenas, y en otra ocasión un sujeto armado con machete se enfrentó a la policía.

A todas luces esos festejos además de incrementar las posibilidades de contagio, hacen que se desperdicien recursos policiales y que se arriesgue y  exponga a mayor peligro de contagio a esos servidores, lo que desde luego también impacta nuestra ya maltrecha economía.

En conferencia de prensa el Ministro Maikol Soto sugirió la posibilidad de que no se vendan esas bebidas  durante el fin de semana; esto motivó que muchos despotricaran contra “las ideas”  del Ministro y, por supuesto, los oponentes invocaron razones legales que imposibilitarían la restricción citada. Como se sabe, entre las medidas actuales está el cierre de las cantinas y bares. Sin embargo, a  pesar de las limitaciones, los supermercados permanecen abiertos –como es lógico- situación que permite que  algunos únicamente adquieran  licor (a un menor costo) en los supermercados, y luego en muchos casos, se agrupan en casas, aceras, parques u otros espacios  a departir irrespetando las directrices sanitarias. Por consiguiente, sería una buena medida prohibir durante los fines de semana la venta de bebidas alcohólicas no solo en bares, como ya ocurre, sino también en otros negocios como manera de atenuar la propagación del Covid 19.

Es claro que esta decisión provocaría una colisión entre los intereses de los comerciantes y el interés general protegido por nuestras autoridades al intentar disminuir el impacto de la pandemia. Sin embargo en situaciones extraordinarias como la actual debe prevalecer la medida que beneficie el interés de la comunidad, que en este caso es la tutela del derecho a la vida, pues en esta pandemia si se pierde la salud por Covid 19 hay muchas posibilidades de que se vulnere el derecho a la vida.

Debe tenerse presente que los derechos a la salud y, obviamente, a la vida, son fundamentales, propios de la persona humana por el solo hecho de serlo, sin que deban ser reconocidos por el Estado para existir, pero que si obligan a este a tomar todas las medidas necesarias para garantizarlos a todas las personas sin distinción alguna. El derecho a la salud debe entenderse no solo como el de estar sano, sino de manera más amplia como es la garantía de poder disfrutar de una serie de comodidades, servicios y bienes que le brinden la posibilidad de obtener una salud óptima; ello obliga a la garantía pública de acceso a medidas de promoción, prevención y curación. Desde luego este último servicio, y con ello el derecho a la vida, no podría ser garantizado por el Estado si por falta de prevención el número de enfermos sobrepasa la capacidad de atención del sistema de salud como en el caso de una pandemia.

Si bien es cierto que no hay una norma legal que otorgue con claridad a la Administración la facultad de prohibir la venta de bebidas alcohólicas de manera general los fines de semana, con fundamento en que se trata de la protección de derechos humanos y con base en las medidas especiales que prevé la Ley General de Salud, el Ministerio podría tomar esa medida en aras de tutelar nuestros derechos fundamentales a la salud y la vida, evitando que la enfermedad se difunda con mayor intensidad. Así el artículo 355 señala: “Teniendo en vista una efectiva protección de la salud de la población… las autoridades de salud competentes podrán decretar por propia autoridad, medidas cuya finalidad tienda a evitar la aparición de peligros y la agravación  o difusión del daño…” En ese sentido el numeral  357  dispone que esas medidas pueden ser ordenadas directamente por las autoridades de salud.  El mismo cuerpo legal atribuye al Ministerio de Salud, mayores atribuciones en caso de pandemia indicando: “en caso de peligro de epidemia, el Ministerio (…) determinará las medidas necesarias y las facultades extraordinarias que autorice totalmente a sus delegados para extinguir  o evitar la propagación de la epidemia”

De modo que con fundamento en esos artículos de la Ley General de Salud, la restricción a la venta de licores durante los fines de semana podría ser dictada e implementada por el Ministerio de Salud.

 

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