Ani Brenes.

Consejos de ardilla

 

Los yiguirros pedían agua,

los pericos pedían sol,

y las nubes preguntaban

¿a quién complacemos hoy?

En el parque todo es ruido

desorden y confusión.

Una ardilla preocupada

pone fin a la cuestión

sube y baja por las ramas

trayendo la solución:

¿Por qué no cantamos juntos y damos gracias a Dios?

 

 

Protección

 

Abría el árbol sus ramas

como escudo protector

para todos los amigos

que huían del cazador.

Movía el charco sus aguas

confundiendo al invasor

para cuidar de las ranas,

los sapos y el caracol.

Del peligro advierte el viento

al conejo brincador

quien corre a su madriguera

en busca de protección.

Es la vida solidaria

que en el bosque y la montaña

descubre en los nidos de hoy

la música del mañana.

 

 

La cresta perdida

Alegre iba el gallo camino a la fiesta,

plumas relucientes, colorada cresta.

Fiesta de sabores, música y canción

a la fresca sombra del viejo higuerón.

-“Sean bienvenidos” dijo el anfitrión.

-“Sombreros y abrigos en aquel rincón”.

El gallo obediente se quitó la cresta,

su abrigo de plumas, su bufanda negra.

Alegre bailaba con mucha soltura;

hermosas gallinas movían la cintura.

Frutas y semillas, maíz, hojas tiernas

manjares que invitan a romper la dieta.

Se despide el día, el sol ya se acuesta.

Todo les indica que acabó la fiesta.

-“Hasta pronto amigos! Salgan con cuidado,

espero que todos hayan disfrutado.”

El gallo recoge su saco emplumado,

su negra bufanda y mira a todo lado:

-¿”Han visto mi cresta, cresta colorada?

Sin ella no hay cantos en la madrugada.”

Triste y compungido a casa regresa,

cabeza pelona, con frío y vergüenza.

Mientras a lo lejos la noche despierta

con la serenata ¡de un grillo con cresta!