Ani Brenes Herrera: Círculo perfecto

En el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

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El Proyecto Palabras Viajeras, el cual ha tenido como primer producto la edición de una antología de poesía, Mujeres poetas de Costa Rica, antología bilingüe, 1980-1920, y luego la producción de podcasts que recogen las voces de las poetas,  reúne a una multiplicidad de voces de escritoras que se expresan desde distintos géneros literarios.

Hoy con enorme placer traemos a Ani Brenes, una de las figuras contemporáneas más destacadas en el ámbito de la literatura infantil. Les proponemos entonces que, desde el encantamiento de la palabra de Ani, regresemos a la magia de la infancia.

En este día, queremos celebrar el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, coincidente con el  natalicio del escritor  Hans Christian Andersen. Desde 1967, el 2 de abril, la Organización Internacional para el Libro Juvenil estableció esta celebración, cuyo fin es despertar el interés por los libros y la lectura de la niñez y juventud  haciendo de ello un hábito en sus vidas.

 

Ani Brenes Herrera
Ani Brenes es una maestra, madre, abuela y escritora alajuelense de cuentos, poesías y canciones para niños de todas las edades. Imparte talleres y charlas a alumnos, docentes y estudiantes universitarios, dentro y fuera del país. Colabora como jurado en Festivales, Certámenes y proyectos del Ministerio de Educación y de Cultura. Ha publicado alrededor de 30 obras para niños, muchas de ellas con temas ambientales de la Colección Mapachín de la Editorial UNED, entre ellos “Bienaventuranzas de la Naturaleza”, “Navidad en la huerta”, Réquiem por la familia Congo” y antologías como “Canica azul” y El Manatí.
Con la Editorial de la UCR “La risa de los niños” y “Preguntas Mágicas” de la Colección Lira Costarricense y el libro de cuentos “No hay palabras, los cuentos se los comieron todas.”
“Cuentos con Alas y Luz” recibió el Premio Carmen Lyra de la Editorial Costa Rica en 1997. Obtuvo el 1 y 2 lugar en el certamen de Literatura Ambiental Infantil Dorothy Pinto de la UNED-INBIO en 2006.
Sus trabajos se encuentran en diversas antologías, en poesía y narrativa.

 


Círculo perfecto

Había una vez un hermoso arcoíris que acostumbraba visitar el parque del pueblo en las tardes de verano. Le llamaba la atención la tranquilidad del lugar, la música que producía el viento al colarse entre las ramas y las canciones con que los pajarillos lo acompañaban. Además, no le molestaba que de vez en cuando alguien lo adulara con una exclamación de asombro ante su colorida belleza.

En una de esas visitas, el arcoíris se llevó la mejor sorpresa de su vida, al descubrir jugando entre las flores a la sonrisa más linda que nunca antes había visto. Y eso que él había visto y provocado muchísimas en su larga trayectoria.

La sonrisa, al mirarlo, se hizo más dulce y profunda y no pudo ocultar la atracción que aquel le inspiraba. ¡Eran tan parecidos!

Pero ninguno se atrevió a acercarse al otro, simplemente se miraron por largo rato, hasta que la tarde se puso la piyama, obligándoles a retirarse.

Por varios días la historia se repitió sin grandes cambios y cada uno buscaba la manera de verse mejor para gustar más al otro: la sonrisa se acentuaba, se extendía y a ratos hasta parecía que cantaba acompañando al viento. El arcoíris por su parte, hacía brillar más sus colores y se colaba entre las ramas de los árboles, como jugando a las escondidas, sin perderla de vista.

Ambos sabían que el momento del encuentro estaba cerca; y con el afán de agradar a su pareja, los dos pensaron hacer algunos cambios.

-Me imagino que si me doy vuelta e invierto mi forma, me podría parecer más a ella. – dijo para sí el arcoíris.

La sonrisa hizo lo mismo, creyendo que lo atraería más.

-Voy a girar un poco para imitar a mi amado arcoíris. Estoy segura de que eso lo hará muy feliz.

Y así, ambos personajes dejaron de ser ellos mismos, buscando la complacencia del otro.

Viento, nubes, pájaros y flores esperaban ansiosos el encuentro. El parque se había vestido de fiesta para recibirlos. Y cuando el sol estaba por despedirse, los enamorados se fueron acercando despacito hasta quedar frente a frente.

Pero, ¡qué horror! La sonrisa al revés había perdido su encanto y su dulzura. Parecía más bien una mueca o una expresión de tristeza. El arcoíris de cabeza, provocó que sus colores se revolvieran hasta quedar convertido en una mancha indefinida.

Para su suerte, el viento que ya se había autonombrado padrino de boda, en un intento desesperado por arreglar la situación, sopló sobre ellos con gran fuerza haciéndolos recobrar su forma original, esa de la que cada uno se había enamorado.

Y fue así como acompañados del canto de los pajaritos y bajo los tenues rayos de un sol que se despedía, los dos unieron sus extremos descubriendo que juntos formaban un círculo perfecto, una hermosa sonrisa de colores que desde entonces, acostumbra bailar al compás del viento, en las tardes de verano, en los parques de los pueblos.

 

Ani Brenes, Los sabios de papel, EUNED 2011

 

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