Ani Brenes.

Los microclimas del alma

 

Mirando por la ventana

como siempre convencida

de la unidad de las cosas, de la respuesta escondida,

de la Sagrada Presencia en Natura y en mi vida,

me fue inútil rechazar

la duda que me invadía.

Si afuera brillaba el sol,

 las flores agradecían

y las aves regalaban

sus hermosas melodías

¿Por qué adentro era tan frío tan silencioso y oscuro?

¿Acaso solo había grises para colorear mi día?

Mas de pronto, la tormenta

rompe el silencio del campo

mientras gruesos goterones

Azotaban mi ventana.

Y es entonces que descubro que aquí dentro todo es calma,

que reparto mi alegría

aunque un cielo encapotado con su sombra me amenaza.

Afuera viaja la tarde

mientras el viento conduce

hacia la cama del sol

su carroza de celajes.

Y en vano busco los míos que parece se han diluido

en un torrente de males, que con lluvia torrencial  desdibujan el paisaje.

Ahora cierro mis ojos

y me dispongo al descanso.

Una sonrisa de luna se acomoda en el armario

y mil estrellas coquetas

llenan de luces mi espacio

y con canciones de cuna

mis sueños van adornando.

Allá afuera todo es negro, todo en silencio ha quedado.

Mirando por mi ventana

al nuevo día que canta,

descubro en su melodía la respuesta que buscaba.

¡Oye- Me dijo una voz

-solo tómalo con calma.

Eres uno con Natura y Mi Presencia te abarca.

No estás senil, no estás loco

Ya entenderás poco a poco

los microclimas del alma!