Ante la extraña y confusa coyuntura, nuestra responsabilidad 

Pensemos en nuestros hijos y en los que no están con nosotros aún, hagamos un esfuerzo extraordinario por reposar las pasiones e ir a emitir el voto a conciencia. Costa Rica, lo merece, nuestros hijos y nosotros también

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Guillermo Barquero Chacón.

Emulando al poeta Isaac Felipe Azofeifa en aquello de que nunca es más oscuro que cuando va a amanecer, toda persona responsable debe acercarse a las urnas el próximo primer domingo de Febrero y votar. Debe votarse mínimamente como homenaje a todos quienes aquí y en cualquier parte del mundo han entregado la vida y derramado su sangre por el derecho a hacerlo. Siempre hay que pensar en esa mañana iluminada de esperanza, es parte ineludible de la naturaleza humana.

Una posición responsable en esta coyuntura, es aquella que procura informarse adecuadamente; la que deja de lado enojo y frustración para meditar no en uno mismo, sino en los más jóvenes y en los que vienen.  Se puede cometer un error cuando la emoción y el enojo gobiernan el pensamiento, por cuanto que un error no se corrige con otro error. Esto es fundamental tenerlo presente. En una época en que además de la frustración y el desencanto, pululan las noticias falsas y las injurias por doquier, es necesario detenerse a pensar y conversar con amigos, con personas informadas con quienes se pueda mantener un debate sobre las cosas que están pasando, sobre las posibilidades existentes y sobre la posibilidad de minimizar los riesgos para el país en una época que es ciertamente confusa y turbulenta.

Es cierto que en virtud de las condiciones electorales se dejan de lado los problemas estructurales del país, para asumir aquellos que son efectos y no causa. Desgarrar más al país es insensato, lo que necesitamos es calmarnos, exigir a los liderazgos que procuren acuerdos y puntos de encuentro antes que mayores odios y desencuentros. Los políticos tienden a hacer aquello que creen que satisface a las mayorías populares, entonces es responsabilidad de estas mayorías decir, indicar y manifestarse que por la vía del insulto y la agresión vamos por muy mal camino. Un poco de cordura es imperativo para que podamos asumir responsablemente la enorme responsabilidad que tenemos al frente el primer domingo de febrero.

Escapemos de la parafernalia, del momento emocional convulso, de la vulgaridad y tratémonos de acercarnos lo más que podamos al sentido común que debiera ser lo que gobierna nuestra mente. NO hay candidatos, ni partidos perfectos, como tampoco hay ciudadanos preclaros e inocentes de toda culpa o responsabilidad. Pensemos en nuestros hijos y en los que no están con nosotros aún, hagamos un esfuerzo extraordinario por reposar las pasiones e ir a emitir el voto a conciencia. Costa Rica, lo merece, nuestros hijos y nosotros también.

Guillermo Barquero Chacón
Politólogo

 

 

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