Antonio Álvarez Desanti: Me parece que este gobierno no tiene rumbo

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Antonio Álvarez Desanti.

Con el conocido Abogado de profesión, político, ex ministro, diputado Presidente del Congreso, ex candidato a la Presidencia de la República y empresario, realizamos un análisis sobre la situación del país, iniciando con un repaso sobre los efectos e impacto político de las últimas elecciones.

Hablemos sobre la situación política actual, y  tal vez podríamos hacer un repaso sobre las últimas elecciones. Desde su punto de vista y como actor en primer plano, ¿cómo considera que quedó el escenario político costarricense tras una coyuntura política inédita en el país?

En este momento estoy viendo las cosas con preocupación, porque me parece que este gobierno no tiene rumbo, y no hay nada más complicado para cualquier proyecto que se quiera desarrollar que no saber para dónde se va.

Es como montarse al carro y decir ¿para dónde cojo, verdad? Si cojo la derecha o a la izquierda, cojo para Alajuela o para Cartago y eso es lo que me parece el tema más complicado de esta administración; uno no le nota un rumbo. El rumbo lo estableció al principio el equipo económico del PUSC con la parte tributaria y fiscal, pero eliminando eso no  encuentro visible un norte con  prioridades en esta administración.  Mientras tanto veo que se siguen acumulando una serie de problemas:  el más grave es el que  vengo planteando desde la campaña electoral, el tema del desempleo. Nos hemos convertido en  un país donde cada día cuesta más conseguir trabajo, donde la gente si consigue trabajo, no lo es en el nivel de sus capacidades, y entonces crece el subempleo.  Esto está generando un problema de índole social que va a complicar mucho las cosas en el futuro.

¿Tiene este gobierno el liderazgo necesario para lograr consensos, evitar enfrentamientos y discordias sociales en momentos débiles en la economía y de efervescencia social?

No; este gobierno no ha tenido liderazgo y perdió la oportunidad de darle un rumbo al país, que es lo que yo y muchos más, echamos de menos. El problema  es que es un gobierno sin identidad,  no puede formular una propuesta país, y eso es definitivamente muy grave, porque no hay nada peor que estar en una nave que no se sabe para dónde va.

Eliminar enfrentamientos, facilitar emprendimientos, aprovechar la banca para el desarrollo, y generar un crecimiento económico es lo que no estamos viendo.  En vez de una economía que viniera creciendo,  lo que se  ha generado más bien es una desconfianza producto de un doble discurso que un día dice y otro día desdice. Esa falta de confianza y liderazgo ha significado un freno para la economía.

Respecto al panorama político que se gestó después de las elecciones pasadas ¿cómo considera los elementos que condujeron a determinar la decisión política del electorado?

Creo que la agenda política-electoral se definió el 9 de enero del 2018 cuando se publicó la sentencia de la CIDH, y a partir de ahí se dieron dos bandos: uno que apoyaba el matrimonio igualitario, y otro que estaba en contra el matrimonio igualitario. Nosotros, si bien nos manifestamos en contra del matrimonio igualitario, seguimos manteniendo como nuestra bandera y nuestro tema de campaña la generación de empleo y el ofrecerle a los costarricenses que la administración Álvarez Desanti iba a ser una administración que iba a generar fuentes de trabajo. Desafortunadamente ese tema resultó ser poco importante frente a una situación de tipo emocional que cambió la atención de la gente por el tema indicado.  Llegaron a jugar un papel mucho más protagónico opciones cristianas que presentaba Fabricio Alvarado, caracterizadas por un discurso total y absolutamente demagógico.

Demagógico en el sentido de que él -Fabricio Alvarado-, hablaba de que iba a sacar a Costa Rica de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por lo que no aplicaría el fallo en el país. Para los grupos conservadores esta posición lucía mucho más fuerte que la que nosotros manteníamos, que era que si bien no estábamos de acuerdo con el fallo, creíamos que el fallo tenía que respetarse en un régimen de derecho.  

Por otro lado, se dio la opción del PAC, que ofreció temas de apertura que resultaron interesantes para los grupos de  pensamiento más liberal, opción  que al final logró que muchos se agrupasen en torno a la figura del PAC. Claro, después ya en el gobierno, la política se ha manejado más bien  con criterio conservador que, se ha alejado de las esperanzas de los grupos liberales que lo apoyaron en las urnas.

Eso también ha significado que el gobierno no haya quedado bien con uno ni con otro, porque perdió su base de empleados públicos con las políticas  implementadas en lo fiscal y, con el descuido de políticas en lo que algunos llaman derechos humanos, con lo que  tampoco llegó a llenar una promesa electoral que había hecho. Así perdió rápidamente su base de respaldo político y permitió que se complicaran las cosas.

En pocas semanas tendremos elecciones municipales, las cuales en criterio de analistas y público en general «no calientan». No se ve el interés que muchos esperarían por la atención a los temas comunales, aunque han florecido una cantidad significativa de partidos cantonales. El alto abstencionismo pareciera que ha sido la norma.

¿Cómo ve el panorama de las próximas elecciones municipales?

Sobre la política a nivel municipal y las elecciones municipales, creo que Liberación tiene ventaja y respaldo electoral que se va a reflejar en un crecimiento importante de votos en las elecciones de febrero próximo.

Hay una tendencia que se empieza a manifestar y que consiste en que la gente se está dando cuenta que la improvisación política no ha sido la mejor receta para gobernar y que, en ese sentido, es mejor buscar a personas con experiencia.  Liberación es un partido con experiencia que creo que tendrá la ventaja de poder ganar el mayor número de municipalidades. Lo interesante, y que está por verse en el tablero electoral, es que va a suceder con las opciones independientes o de partidos cantonales. Esto  porque los disgustos internos y  pleitos entre los partidos han hecho surgir muchas opciones electorales de carácter regional, con partidos cantonales personalistas. Habrá que esperar el resultado.

Pero a la pregunta de ¿cómo veo las elecciones? las veo con optimismo pues veo que  Liberación volverá a recobrar su fuerza y atractivo originales; veremos un respaldo electoral nacional que va a ser muy importante de cara a las elecciones del 2022.

Habiendo sido ya candidato por el PLN y perdido las elecciones, presidenciales, aunque habiendo logrado su partido la mayor fracción parlamentaria y en un escenario caracterizado por nuevos actores y condicionantes, ¿a futuro, que está pensando para el 2022 en cuanto a su posible interés o participación en el proceso electoral?

¿Cómo veo en el futuro la óptica de mi participación política?, debo decir que estoy realmente considerando la posibilidad de presentar mi nombre en en la próxima contienda interna de Liberación Nacional, aunque todavía  no he tomado una decisión definitiva al respecto.

Me reúno con mucha gente que lo que me insiste es que Costa Rica requiere de experiencia; que Costa Rica ya no puede seguir con la improvisación; que hay que prepararse para que el gobierno del 2022 sea un gobierno con la experiencia,  el conocimiento y con los equipos aptos para lograr los grandes cambios que el país necesita para salir del estancamiento actual.

Y Liberación es eso: experiencia y equipos. Y desde esa óptica estoy valorando seriamente si participo en el próximo proceso electoral. No es una decisión que vaya a tomar antes de el primer semestre del año 2020, pero es una opción que estoy valorando a fondo y con mucha seriedad, porque veo con preocupación tanto el futuro del país como  también  la organización interna de los partidos, que me parece deberían erradicar la improvisación y presentar al electorado opciones seguras en términos de experiencia y de conocimiento de una ruta nacional a seguir.

Liberación Nacional cumplió estos dos años, una etapa que debería concluir en este momento; etapa de facilitación de las alternativas que el gobierno quería impulsar, de colaboración con el gobierno para que no tuviera la excusa de que por tener 10 diputados no hubiera podido  hacer las cosas. Liberación actúo con gran responsabilidad al permitir que se aprobaran proyectos de ley que el país requería, y que no habían pasado paradójicamente, por oposición del PAC en el pasado.

Pero el reto de aquí en adelante ya es otro asunto, y consiste en decirle al país la verdad, señalar los errores de esta administración y conformar una auténtica oposición que indique nuevos rumbos al país.

Veo a un Liberación Nacional como un partido que logre gerenciar  una oposición constructiva, que aporta proyectos integrados a una visión país; veo a Liberación proponiendo planteamientos y  propuestas inteligentes para Costa Rica que por definición riñen con la improvisación de que ha hecho gala esta administración y lo único que garantiza es que no vamos a llegar a ninguna parte.

Se impone un verdadero liderazgo y por eso propongo una opción como la mía, que es la de una persona con experiencia en conducción  y que ha destacado activamente dentro del partido y a nivel nacional.

¿En estos momentos y después de estar dos administraciones fuera del podes, tiene Liberación una propuesta país que convenza al electorado que por dos veces consecutivas le ha dado la espalda?

Definitivamente,  Liberación Nacional tiene la propuesta-visión, la  experiencia y el equipo que son los elementos fundamentales para gobernar con seriedad y que es lo pensamos plantear a los costarricenses en las elecciones del 2022.

Hay que tener presente que cuando se pierde una elección la cara del partido es la fracción legislativa. Y la acción del partido-fracción  ha actuado con responsabilidad y seriedad. Le ha facilitado a este gobierno implementar sus políticas, pero de cara al 2020 el rol que debe tomarse como partido y como fracción, es de una oposición que vaya marcando la diferencia con el gobierno, e ir señalando su propia agenda de propuestas legislativas. Muy distinta de la pasividad, superficialidad y no propuesta que tiene el gobierno.

Para concluir y de cara al escenario del 2022 ¿de qué depende su decisión para disputar la candidatura en su partido y continuar en la búsqueda de la Presidencia de la República?

Si decido participar voy a iniciar una acción protagónica, señalándole al país cuales son mis ideas, y qué es lo que creo que el gobierno debería ir implementando para no tener que esperar hasta el 2022.

Debo decidir obviamente en el seno familiar para empezar, y, por supuesto también de cara a las opciones que ofrece la realidad política, porque no se trata sólo de lo que yo pueda ver sino de que en el país vea como opción interesante la propuesta de Antonio Álvarez. Y si esa opción no es viable y no hay un respaldo electoral, por supuesto que no perderé el tiempo presentado mi nombre y en ese eventual caso, caso facilitaré que Liberación lleve a un líder calificado que pueda ganar las próximas elecciones.

 

  • Ronald Fernández Pinto
  • Eugenio Herrera Balharry

 

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