Antonio Álvarez Desanti.

La semana pasada un par de medios me preguntaron si pensaba participar en el proceso de renovación del PLN y si aspiro a algún puesto en el Comité Ejecutivo, como lo acostumbro, respondí de manera directa y transparente: no aspiro a ningún puesto en la elección de octubre y si voy a participar en el proceso de renovación del partido.

Hoy quiero compartir las razones de los dos temas de mi respuesta:

Sobre el Comité Ejecutivo.

Es importante elegir personas que sean lo más cercanas a todas las corrientes del partido, si queremos unirnos de nuevo debemos evitar que la elección se vea como un pulso interno por el control partidario y al contrario que las personas electas tengan capacidad de convocatoria general, donde ninguna corriente se sienta excluida. Es importante también que asuman el compromiso de permanecer en sus cargos por los cuatro años de su nombramiento. No es conveniente para la estabilidad partidaria que se designe gente que a la vuelta de doce meses se retire para ir a un cargo de elección popular.

También es importante que se elijan dirigentes que crean en el futuro de Liberación Nacional, ya que algunos han tomado el absurdo camino de pretender ascender a lo interno atacando al partido y profetizando su pronta desaparición, dirigentes con esa clase de espíritu, flaco favor le hacen a la renovación interna y con ese lenguaje no motivarán a una nueva dirigencia, ni a los jóvenes, a unirse a nuestra causa.

En mi caso apoyaré a gente preparada, sin cuestionamientos éticos y convencida de que tenemos una tarea difícil por delante, pero que si hacemos bien las cosas lograremos construir una fuerza política con el liderazgo y visión que permita sacar adelante a Costa Rica.

Mi participación en el proceso de renovación.

Desde hace varios meses se han levantado voces de crítica y cambio a lo interno del partido, pero curiosamente en su gran mayoría han sido ayunas de propuestas constructivas, sin visión de largo plazo, ni aterrizadas frente a los problemas nacionales, por el contrario, lo único que reflejan es un interés de acomodar los escenarios para facilitar diputaciones, precandidaturas y aspiraciones personales, lo cual no es malo, pero este no es el momento para ello. Ya vendrá la oportunidad de que el liberacionismo escoja a las personas que lo representen, pero que no se equivoquen, pesará más la formación, las ideas, la visión país y la transparencia, sobre la capacidad de vetar y atacar compañeros. Lo repito también he leído propuestas de fondo, pero tristemente son las menos.

Un partido muere el día que los dirigentes dejemos de conversar sobre las cosas que importan, por eso seguiré activo como liberacionista, luchando por un pragmatismo de ideales, más que de ideologías, como lo ha definido Luis Fernando Araya y creo que entre otros, la renovación debe incluir estos temas:

Disminuir la desigualdad social.

Vivimos en una sociedad donde de manera vergonzosa se agrandó la brecha entre los pocos que tienen mucho y una inmensa mayoría que vive en la pobreza y la pobreza extrema, debemos promover una más justa distribución de la riqueza, avanzar a una nueva reforma social, la de los años 40 funcionó, pero se agotó, hay que promover una economía para la vida.

Debemos producir y generar crecimiento económico.

Solo si la producción nacional crece, podremos generar riqueza, de lo contrario repartiremos más pobreza, por eso es fundamental abrir oportunidades, apoyar el emprendedurismo, la pequeña y medianas empresa, las cooperativas, facilitar la creación de nuevos negocios, dando crédito, transferencia tecnológica, quitando trámites e insertándonos en la economía mundial sin tener temor a la apertura comercial. Así crearemos más fuentes de empleo para jóvenes y mujeres, que son los sectores más desempleados del país. De esto puedo hablar con propiedad porque a lo largo de mi vida he sido un emprendedor, además compitiendo con productos costarricenses en los mercados internacionales.

Educación.

La mayor deuda de nuestro partido es con la educación, el haberla abandonado significó sacrificar el más grande movilizador social, casualmente se abolió el ejército para invertir en educación, pero en los últimos años ha estado en manos de personas sin preparación, ni visión, más preocupadas por figurar que por el progreso educativo de nuestro niños y jóvenes, se castigó a muchos que hoy deambulan sin oportunidades causando el peor retroceso social de nuestra historia reciente. Por ello debemos revertir el camino, volver a convertir la educación en la llave que abra la puerta de las oportunidades: educación, cambio tecnológico 4.0, y empleo serán el círculo virtuoso del ascenso social y la lucha contra la desigualdad.

La inversión social y el fortalecimiento de la clase media.

Hoy tenemos niños cuya única comida del día es la que reciben en los comedores escolares, y algunos en nuestro partido defienden con más fuerza al CNP que a esos niños, eso no podemos tolerarlo más, tampoco podemos descansar mientras tenemos tantas familias a las que el salario no les alcanza para terminar el mes, la insensibilidad en la política se alimenta de las aspiraciones electorales a destiempo y en manos de aspirantes sin atestados. Debemos hacer el ajuste fiscal sin sacrificar la inversión social, solo reduciendo la pobreza y fortaleciendo la clase media podremos sentirnos orgullosos de dejar una herencia política para las futuras generaciones.

La lista de acciones pendientes es larga (salud, vivienda, infraestructura, investigación y desarrollo, etc) tendremos oportunidad de continuarla, este espacio es pequeño para completarla, pero es una buena base para explicar las razones que me mueven a involucrarme de lleno en el relanzamiento del PLN, quienes me apoyan o adversan ya conocen mi agenda. Necesitamos menos política y más sentido común.