Antonio de la Cruz.  Director Ejecutivo de Inter American Trends

Andrés Izarra, exministro de Turismo y de Información y Comunicación durante los gobiernos del Hugo Chávez y Nicolás Maduro, aseguró que el de este último es “el peor en la historia” de Venezuela. Tal afirmación la hizo durante la entrevista con Leopoldo Castillo la semana pasada, por EVTV Miami.

También considera Izarra que Maduro es una versión 2.0 de Juan Vicente Gómez al coincidir con el Benemérito en la violación de los derechos humanos, la restricción de la participación política y la entrega del petróleo a los gringos.

Gómez es hasta ahora la dictadura más larga que ha tenido Venezuela, desde 1908 hasta 1935, cuando el caudillo murió. Según la Britannica, el mandatario andino nunca “cesó de aumentar su legendaria fortuna, adquiriendo granjas, negocios y diversas industrias. Mientras se enriquecía, controlaba la nación mediante la fuerza y el terror. Su ejército era el mejor equipado de Suramérica, y sus espías y agentes estaban por todas partes”.

Miguel Otero Silva describe la época gomecista en su novela Casas muertas꞉ Venezuela va muriendo a causa de las enfermedades, el autoritarismo y las guerras civiles. Sus habitantes tienen que decidir si se quedan o se van, si siguen viviendo en el pasado o miran la cruda realidad del presente y salen a buscar otro futuro.

En uno de los fragmentos más contundentes de la obra, el novelista y fundador del diario El Nacional nos relata: “Los hombres dignos que han osado escribir, protestar, pensar, también están en la cárcel, o en el destierro, o en el cementerio. Se tortura, se roba, se mata, se exprime hasta la última gota de sangre del país. Esto es peor que la guerra civil. Y es también una guerra civil en la cual uno solo pega, mientras el otro, que somos casi todos los venezolanos, recibe los golpes”.

Cuando el madurismo se dio cuenta de la pérdida del apoyo popular en 2015, decidió abandonar por completo el modelo autoritario-carismático de Chávez en favor del modelo dictatorial del siglo XX basado en el miedo, la censura generalizada y la represión descarnada.

Esta inversión es un signo de debilidad. Maduro es consciente de su decreciente popularidad; el terror es su única esperanza de supervivencia política -y probablemente física-, llegando a los crímenes de lesa humanidad. Pero es imposible predecir cuánto tiempo este enfoque le permitirá permanecer en el poder, entre otras cosas porque dependerá significativamente si sigue el apoyo de la cúpula de las fuerzas públicas y del chavismo en forma pasiva.

Últimamente, la crisis económica ha hecho que se vuelvan a alzar las voces disidentes para reclamar un salario justo. “El miedo ya no se encuentra en esta acera de lucha, se encuentra en la acera de los opresores, de los que violan la ley”, expresó en una de las manifestaciones que ocurrieron en el mes de enero Elsa Castillo, profesora e integrante de la Alianza Nacional Sindical.

Mario Vargas Llosa en su discurso ante la Academia Francesa la semana pasada hizo referencia a la democracia y la libertad.

“La literatura necesita libertad para existir ―solo desde esta es posible la creación―, y cuando esta no existe, recurre a la clandestinidad para hacerlo posible, porque no es posible sin ella: igual que el aire es esencial para nuestros pulmones. De esta libertad vienen las otras, la libertad de cambiar el gobierno o simplemente criticarlo, juzgar con independencia y debatir entre nosotros, por muy diferentes que sean las opiniones que, a la hora de votar ―pues votar es siempre la forma civilizada de resolver nuestras diferencias― prevalecerá́ siempre quien obtenga la mejor puntuación”.

Hoy en Venezuela la libertad no existe. El madurismo ha obligado a 25% de la población a irse del país para no vivir en el pasado: salarios de esclavitud, enfermedades erradicadas hace más de 70 años, como el paludismo, falta de servicios públicos confiables…

Izarra dijo que si el madurismo sigue en el poder “nos vamos a quedar sin país”. Entonces, el chavismo debe rescatar su fuerza… ¡contándose! Hacer unas primarias para escoger el candidato que vayan a presentar a la elección presidencial, entre quienes podrían estar María Gabriela Chávez, Argenis Chávez, Héctor Navarro, Rafael Ramírez, Oscar Figuera, Miguel Rodríguez Torres, entre otros.

Además, exigir que las condiciones electorales para cualquier proceso cumplan con las recomendaciones que hizo la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (Venezuela, 2021).

Basta ya de que la minoría electoral del madurismo tenga secuestrada a la mayoría que se opone a su gestión: 73% según la última encuesta de Datincorp.

En conclusión, las primarias y las condiciones electorales propuestas por la UE permiten crear el primer bloque para salir del madurismo, produciendo la convergencia entre los factores opositores ―porque votar es siempre la forma civilizada de resolver nuestras diferencias―. Después, se deben crear las bases para formar un gobierno de unidad nacional con el objetivo de enfrentar el orden político y el Estado-mafioso que el madurismo deje instalado en el país, bajo el control de Cuba y alineado al eje Moscú-Pekín-Teherán.

El madurismo tiene miedo al chavismo y la oposición porque son mayoría.