Israel-Palestina

El conflicto Israelí-Palestino no es cosa fácil de entender a la distancia geográfica e histórica desde nuestra pacífica Costa Rica. Pacífica por nuestra decisión y por la guía oportuna de visionarios que construyeron una realidad y un futuro en el que ninguna madre se preocupará porque su hijo tendrá que hacer servicio militar. Hablamos de un conflicto sumamente complejo en donde tomar posición no es una tarea sencilla, excepto que lo hagamos siempre a nombre de la paz y la civilidad.

Los actos terroristas vengan de donde vengan y las guerras y ocupaciones territoriales son reprochables desde nuestra perspectiva cultural, actitud que tal vez en otras latitudes no sean entendidas, pero que a lo interno si, reúnen importantes consensos. La vocación pacífica y neutral a los conflictos armados que posee Costa Rica, nos hace inevitablemente no serlo ante el propósito del diálogo y la negociación antes que la violencia.

Estos consensos nacen apegados a una tradición hilvanada por la fina hilatura de los Derechos Humanos, mismos de los que nos hemos convertido en defensores y escuderos como país, aunque aún tengamos muchas tareas y caminos por recorrer.

Tras estas reflexiones es de fácil entendedera la oportuna opinión del Premio Nobel de la Paz, Óscar Arias Sánchez, al criticar la posición de los Estados Unidos en el conflicto Isaelí-Palestino, y dice:

“El embajador de EE. UU. en la ONU vetó hoy un alto al fuego en Gaza. 13 miembros del Consejo de Seguridad estaban a favor. El Reino Unido se abstuvo. Para mí este es un mensaje de la administración de Biden para el mundo: “No nos importan los derechos humanos”. Muy, muy triste

Estamos más que convencidos que un Premio Nobel de la Paz no puede callar y mucho menos mantenerse al margen de las realidades del escenario internacional en temas tan álgidos y delicados como la violación de los Derechos Humanos, bastión de la existencia y de la paz.

Nuestro profundo vínculo con el pueblo israelita y con el Estado de Israel no nos permite cegarnos ante la imperativa necesidad de que cese el correr de la sangre de inocente, que se da en ambos lados de este conflicto en su fase actual. Es precisamente ahí donde comprendemos a cabalidad las preocupaciones de Don Oscar Arias, de un Laureado que siempre ha abogado por el diálogo y la no violencia. Ello es congruente con nuestra tradición y política exterior en aras de la civilidad. El pueblo palestino debe ser asistido con ayuda humanitaria, en materia aparte de los odios promovidos en el interior de su territorio por la organización terrorista de Hamas.

La inmensidad y diversidad de opiniones tiene cabida y respeto, pero, una cosa es discrepar y hasta ser ignorante de importantes detalles de la geografía política e histórica, lo cual es admisible, sin embargo ante lo que no se puede alegar ignorancia es sobre la valía universal de los Derechos Humanos.

Ahí está precisamente la gran diferencia de las ópticas que pretenden radicalizar, etiquetar y descalificar a quienes no usen anteojos con cristales del mismo color, el cual sin duda, no es el de la realidad de los Derechos Humanos. Las palabras de Don Oscar deben ser atendidas en su precisa dimensión y magnitud, como expresión de nuestra propia idiosincracia como nación.

Por Redacción

La sección de redacción de La Revista es el área encargada de producir y editar contenido escrito, como noticias, reportajes, editoriales y artículos, con el objetivo de informar, educar y entretener a los lectores, manteniendo altos estándares de calidad en la redacción, precisión, imparcialidad y coherencia.