EDUCACIÓN

En un reciente artículo publicado en el diario La Nación, Enrique Castillo aborda con agudeza y pasión la crítica situación que enfrenta Costa Rica en los ámbitos educativo y laboral. El artículo, titulado “En un Eclipse Total de Sol,” arroja luz sobre una serie de desafíos que han oscurecido el horizonte del país y ofrece un llamado apasionado a la acción.

El autor comienza su análisis, con su elocuente narrativa, logrando pintar un cuadro sombrío de la realidad costarricense en la que la educación y el empleo enfrentan dificultades profundas y preocupantes.

Castillo se sumerge en el problema educativo, subrayando que antes de la pandemia de COVID-19, Costa Rica ya sufría problemas crónicos en su sistema educativo. La educación pública estaba en declive, y la complacencia prevalecía, lo que llevaba a los estudiantes a evitar el esfuerzo y la disciplina. Este panorama resultaba en una pérdida de interés en el éxito y la falta de motivación entre los jóvenes, quienes a menudo veían el futuro con escepticismo y dependencia de sus padres, señalando que:

“El llamado apagón educativo que sigue afectando a los alumnos regulares, y el desplazamiento o la expulsión del mercado laboral sufridos por adultos que trabajaban, deben ser vencidos y para ello el país entero debe movilizarse. El Poder Ejecutivo debe asumir y no eludir sus responsabilidades, especialmente en materia de educación pública y privada; en cuanto a esta última porque el MEP impone programas y, supuestamente, supervisa.”

El autor también señala problemas en las instituciones educativas privadas, algunas de las cuales priorizan el lucro sobre la calidad de la educación. La falta de supervisión adecuada por parte del Consejo Nacional de la Educación Universitaria Privada (CONESUP) agrava esta situación, lo que plantea interrogantes sobre la integridad de los títulos otorgados por estas instituciones.

También destaca la preocupante falta de calidad en la formación de maestros y profesores, especialmente aquellos dedicados a la enseñanza del inglés. Esta deficiencia en la formación de los docentes tiene un impacto negativo en la educación de los estudiantes y en la competitividad del país en un mundo cada vez más globalizado.

Sin embargo, el problema no se limita a la educación. Subraya la creciente preocupación respecto a la Inteligencia Artificial (IA) en el mercado laboral global y cómo esta tecnología podría desplazar a una parte significativa de la fuerza laboral entre 2030 y 2060. Esta perspectiva plantea desafíos adicionales en la adaptación de la población a una nueva era tecnológica.

La pandemia de COVID-19 agravó aún más la situación al interrumpir programas educativos y forzar a los trabajadores a adaptarse rápidamente a nuevas tecnologías y formas de trabajo. Esta crisis aceleró la necesidad de reformas educativas y programas de reconversión laboral.

Enrique Castillo concluye su artículo con un llamado a la acción urgente. Destaca la importancia de la colaboración entre el gobierno y todos los sectores de la sociedad para abordar estos desafíos. Además, enfatiza la necesidad de fomentar la formación en campos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) para satisfacer la demanda laboral y asegurar un futuro próspero para Costa Rica. Hace un llamado apasionado a la acción para abordar los desafíos educativos y laborales que enfrenta Costa Rica en la era de la tecnología y la IA.

Su análisis meticuloso y su llamado a la colaboración son un recordatorio de que la adaptación y la reforma son esenciales para asegurar un futuro brillante para el país.