(De Semanario Universidad)

NARCOTRÁFICO

El siguiente comentario es una reflexión detallada sobre el artículo de Mario Bermúdez Vives, publicado en el Semanario Universidad, que analiza la alarmante disminución en los decomisos de cocaína y dinero relacionado con el narcotráfico en Costa Rica, así como sus implicaciones en el contexto de un creciente problema de seguridad.

Costa Rica, se enfrenta a un problema que, aunque ha estado latente durante décadas, parece estar tomando un giro más oscuro y preocupante: el narcotráfico. Mario Bermúdez Vives, en su artículo publicado en el Semanario Universidad (4/10/2023), analiza de manera profunda y detallada el preocupante declive de la lucha contra el narcotráfico. Este declive se refleja en una dramática caída en los decomisos de cocaína y dinero relacionado con el narcotráfico, lo que plantea serias interrogantes sobre la capacidad del país para enfrentar esta creciente amenaza.

La Crisis de los Decomisos

El Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) proporciona cifras impactantes que ponen de manifiesto la magnitud de la crisis. Hasta agosto de 2023, los decomisos de cocaína han alcanzado su punto más bajo en la última década, con apenas 12.436 kilogramos incautados en ese período. Esto representa una disminución alarmante del 13,5% en comparación con el año anterior.

Si bien estos números por sí solos son preocupantes, se vuelve aún más inquietante cuando se considera la tendencia a largo plazo. Los datos de 2022 ya habían registrado una caída significativa, con una disminución del 52% en comparación con el año anterior. Sin embargo, al observar la tendencia desde 2021, la situación es aún más grave, con una caída del 59%.

Pero la crisis no se limita solo a los decomisos de cocaína. La caída en los decomisos de dinero relacionado con el narcotráfico es igualmente alarmante. De $11 millones incautados en 2022, la cifra se desplomó a tan solo $2 millones en 2023, una disminución impactante del 76%. En la moneda local, de ₡2.563 millones a ₡808 millones, una disminución del 68%. Este deterioro abrupto en la capacidad de las autoridades para rastrear y confiscar los activos vinculados al narcotráfico plantea serias preocupaciones sobre la efectividad de las medidas actuales.

Cambios en el Tratamiento de Operaciones Sospechosas

Un elemento adicional que agrega complejidad a esta crisis es el cambio en la tendencia en cuanto a la tramitación de reportes de operaciones sospechosas (ROS). Bermúdez Vives señala que después de un aumento constante en la presentación de ROS durante cuatro años, ha habido una drástica caída del 75% en un solo año. Esta disminución en la presentación de informes sugiere un posible debilitamiento en la capacidad de detección y seguimiento de actividades sospechosas.

Narcotráfico: Una Amenaza Persistente

Es importante destacar que la disminución en los decomisos de narcóticos y dinero no debe interpretarse como una disminución en la actividad del narcotráfico en Costa Rica. El Reporte Estratégico de Control Internacional de Narcóticos de Estados Unidos, divulgado en marzo de 2023, es inequívoco en este punto: “Costa Rica sigue siendo el principal punto de transbordo de cocaína en ruta a los Estados Unidos desde Sudamérica y es un punto de tránsito clave en el tráfico internacional de narcóticos”. Esta declaración enfatiza la importancia crítica de Costa Rica en la cadena del narcotráfico y subraya la urgencia de la situación.

El Aumento de los Homicidios y los Desafíos de la Seguridad Nacional

A medida que la lucha contra el narcotráfico se deteriora, el país también enfrenta un aumento en el número de homicidios. En diciembre de 2022, Costa Rica cerró el año con 656 homicidios, marcando la cifra más alta de su historia. Este dato inquietante fue resaltado en el Reporte Estratégico de Control Internacional de Narcóticos de Estados Unidos, publicado en marzo de 2023.

Mauricio Gómez, secretario general adjunto de la Asociación Nacional de Investigadores en Criminalística (ANIC), destaca que hay varios elementos que se deben considerar. Uno de los aspectos más preocupantes es la evolución del fenómeno criminal, que ha pasado de homicidios vinculados a delitos como robos y violencia doméstica a asesinatos relacionados con el narcotráfico. Esto subraya la urgente necesidad de enfrentar el narcotráfico desde múltiples ángulos.

Recursos Limitados y Legislación Obsoleta

Una de las preocupaciones centrales es la falta de recursos y el estancamiento en el crecimiento de las fuerzas policiales y las instituciones de seguridad. A pesar de un aumento significativo en la población nacional en la última década, el personal de las fuerzas policiales se redujo en un 10,8%. Mientras tanto, la producción nacional aumentó un 50% en términos reales, pero el presupuesto del Gobierno central solo lo hizo en un 60%. En contraste, el presupuesto del Ministerio de Seguridad Pública apenas aumentó en un 10%.

El juez Andrés Retana, quien anteriormente se desempeñó como fiscal de narcotráfico, señala la enorme desigualdad entre la evolución de la criminalidad y las posibilidades de la policía y las instituciones de seguridad. Retana destaca que, a medida que los delincuentes encuentran nuevas formas de ingresar capitales ilegales al sistema económico legítimo, las herramientas y técnicas de investigación actuales se vuelven obsoletas.

Este estancamiento en recursos y capacidad institucional plantea serias interrogantes sobre la capacidad del país para hacer frente a las redes de narcotráfico cada vez más sofisticadas y resistentes.

La Responsabilidad de las Autoridades Actuales

Aunque la crisis del narcotráfico es un problema sistémico que ha persistido durante décadas, también es importante destacar que las autoridades actuales comparten parte de la responsabilidad. El criminólogo Erick Villalba subraya que, si bien hay muchos factores en juego, el tema de la seguridad no parece ser una prioridad para la administración actual.

La administración ha centrado su atención en temas económicos, mientras que los aspectos sociales y de seguridad han sido relegados. Villalba destaca la falta de una estrategia sólida de seguridad, tanto en términos preventivos como represivos. Mientras que la inversión social ha experimentado recortes significativos, las propuestas de seguridad presentadas por el Gobierno parecen insuficientes para abordar la complejidad del problema del narcotráfico.

La Necesidad de una Política Nacional de Seguridad

Una de las lagunas más críticas en el enfoque de Costa Rica hacia la seguridad es la falta de una política nacional de seguridad. La Contraloría del país ha alertado sobre esta carencia y ha exigido a las autoridades la presentación de una propuesta al respecto. Aunque se ha presentado un avance inicial, el cronograma para la definición de esta política se extiende hasta agosto de 2024.

Poner al Narcotráfico en la Mira

Frente a esta crisis en constante evolución, es crucial que Costa Rica tome medidas audaces y efectivas para abordar el narcotráfico. El narcotráfico se ha adaptado y diversificado, y Costa Rica debe hacer lo mismo. Esto implica reformas legales, como la extinción de dominio, para modernizar la lucha contra la legitimación de capitales y obstaculizar las actividades financieras ilícitas.

Es esencial que las cifras de decomisos y comisos de fondos no continúen disminuyendo. Además, estas incautaciones podrían convertirse en una fuente de ingresos para las instituciones de seguridad, que luchan por recursos suficientes en medio de la creciente amenaza del narcotráfico.

Conclusión: Una Lucha que No Puede Ser Ignorada

El artículo de Mario Bermúdez Vives en el Semanario Universidad arroja luz sobre la creciente crisis del narcotráfico en Costa Rica y sus implicaciones para la seguridad nacional. La disminución en los decomisos de cocaína y dinero, junto con el aumento de los homicidios, plantea un desafío significativo para la seguridad y la estabilidad del país. Para abordar esta crisis, se requiere una estrategia integral que combine la prevención, la represión y la modernización de la lucha contra el narcotráfico.

El narcotráfico no da tregua, y Costa Rica debe estar preparada para enfrentar esta amenaza en constante evolución. Esto implica la asignación de recursos adecuados, la adopción de medidas legislativas efectivas y un enfoque en la seguridad y el bienestar de su población. La seguridad de Costa Rica y la región dependen de la capacidad del país para tomar medidas decididas y efectivas. La hora de actuar es ahora.