Arabella Salaverry: Cultura e identidad

Dos grandes temas que nos deberían obligar a una reflexión profunda y cotidiana

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Arabella Salaverry, Escritora, actriz y gestora cultural.

Costa Rica ha sufrido en diversas etapas de su Historia y por distintos motivos procesos de desvalorización, más aún, de negación de los elementos que deberían contribuir -más allá de la aproximación folklórica para exportación- a la creación de una verdadera identidad nacional. Enunciamos nuestro carácter multiétnico y multicultural, pero son declaraciones que se quedan en el enunciado, y no se traducen en una verdadera praxis y asimilación.

Los procesos de globalización y el neoliberalismo solo han contribuido a alejarnos aún más de lo que podría considerarse una identidad nacional configurada a partir de nuestras raíces y del aporte cultural de los diversos grupos étnicos que conviven en este país.

En todo proceso de pérdida de identidad sufre la Cultura. En sus múltiples frentes, tanto en las expresiones artísticas como en el entramado de expresiones culturales de otro orden.

¿Cómo abordar  esta falencia, como incidir en ella?

Consideramos que el único camino pasa por la Educación. Pero una Educación sometida a una revisión profunda, en donde el eje sea el desarrollo del pensamiento crítico, más que las habilidades técnicas. Estas se pueden adquirir muy fácilmente. El pensamiento crítico es más difícil de adquirir. Pasa por un acercamiento a la literatura, a diversas formas de  expresión, sean la música, el teatro, la danza, a las artes en general como verdadero motor del desarrollo humano, y no como elementos que se deban cuantificar en términos económicos. Por ello es desde los modelos educativos que integren de manera activa las expresiones artísticas desde donde es posible alcanzar una verdadera formación y desarrollo integral.

De allí que solo mediante un cambio en esa concepción de reciente data en los últimos gobiernos de que las artes deben producir en términos económicos, olvidándose que su mayor riqueza radica en su contribución a la creación de poblaciones críticas, mentalmente sanas, y capaces de entender su configuración identitaria; es decir una población capaz de alcanzar un verdadero desarrollo armónico y en consonancia no con “ el ser costarricense” sino con los múltiples “seres costarricenses” que habitan en estos ciento cincuenta mil kilómetros cuadrados.

Amalgamar desde la Educación las diferentes vertientes de la cultura nos permitirá definir una verdadera identidad que responda a lo que somos, y no al imaginario construido desde la colonia, en el cual ha primado una concepción parcializada.

Y si entendemos Cultura no solo desde el amplio marco referencial que nos propone la Antropología, sino como la producción artística de un país, es necesario romper el mito de que esa producción es solo para las élites. El énfasis en la difusión y el consecuente disfrute del arte que se da en diversos países nos señalan que esto no es así. Que toda persona tiene la capacidad de complacerse con el arte en todas sus manifestaciones, y que justamente es mediante el acceso a las expresiones artísticas, sin importar condición económica ni el estrato social del destinatario, que esto se logra.

Sistema Educativo, Ministerio de Cultura y todas las instancias satélites, un llamado vehemente a que permitan la accesibilidad de toda la población al arte. El destino de nuestro país podría ser uno muy otro si realmente entendemos lo fundamental de este grito de auxilio. Caso contrario, seguiremos inmersos en la banalidad, cada vez más alejados de nuestra humana condición, y cada vez más perdida nuestra identidad como país.

 

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