Arabella Salaverry, Escritora, actriz y gestora cultural.

Apetencia

Esta noche
me cubro
con la sola apetencia
de tu cuerpo.

De los pies a la cabeza
me voy llenando con murmullos de hoja seca
sobre todo
cuando hago recuento de tus manos ausentes.

Desde la memoria
me recorren
de punta a punta
de pecho a pubis.

Se entretienen en todos los resquicios
me dibujan los muslos

llegan
al punto exacto del que regresan los caminos.

En la añoranza de tus manos
me desvelo.

Me cubre
la apetencia de tu boca
la sal de sus rincones
el camino de tu lengua en mi garganta.

No duermo en la ausencia de tu boca.

Tus brazos no están
Y es el aire
el que responde a la apetencia de los míos.

En el desvelo de tu ausencia
me refugio.

Sí.
Esta noche
al igual que tantas otras
me cubro con la sola apetencia
de tu cuerpo.

 

Todo fuego

Llegaste
madero en retorno después de la tormenta
desecho de naufragio
dispuesto a enardecer mi carne
y lavarla
de todas sus heridas.

Limpiaste
los musgos adheridos a mi sombra
las algas
que me amarraban a un único destino.

Yo
mascarón de proa
Vestida de silencios
de lamentos.

Sirena sin voz
sirena muda
callando sus dolores.

Incendiaste mi piel
la seguiste quemando a fuego vivo.

Ardiente zarza ardiendo.
Todo fuego
para cuando termine el fuego.

Pero un día
lo que era para siempre
se disolvió́ en el aire.

Hoy
y luego de buscarte
por las heridas de mi cuerpo
en el sabor del recuerdo
te reencuentro.

Brasa en el fuego

Está aquí
Iluminado por la luz de la memoria
tu cuerpo
tu cuerpo para irse delineando con el mío.

Tu cuerpo
olor a mar
sabor a alga marina.

Tu cuerpo
uno con el mío
brasa en el fuego
tu cuerpo que reptaba por el mío.

Tu cuerpo
presente en mi deseo
atento
tu cuerpo respondiendo a mi delirio
desnudo ante mi asombro
después de la canción o el grito.

Tu cuerpo que trasnochó en mi cuerpo
que madrugó en mi cuerpo.

Tu cuerpo de palabra y risa
tu cuerpo a mi medida
tu cuerpo que esperó
días enteros
tardes y noches
hasta que el aire
se perfumara
con el olor de la guanábanas
vestido solo
con un infinito traje de paciencia
para acercarse al mío.

Me mido en el reflejo de tu cuerpo

Me mido en el reflejo de tu cuerpo.

No queda mucho para dar.

Tal vez
la fuerza ferviente
de mi verbo
el olor a madrugada
de mi boca
la desbocada apetencia de mis manos
una tristeza antigua y sin camino
para ir construyendo
adioses
despedidas.

De vuelta ya de mi destino
me observo en el espejo de tu cuerpo
recupero el hábito de la nostalgia
lloro por la mujer que soy
y por todas las que han sido.

Sólo me rescata de mí misma
este olor a mar entre los muslos.

 

Sólo un sueño

Apareciste en mi sueño
vestido con tus mejores galas.

Con solapas de lentejuelas blancas
te acercaste a mi boca y la besaste
larga
inmensa
y sostenidamente.

Inundaste mi boca
la llenaste
con el sabor profundo de tu boca.

No sé a qué vino ese beso
pero fue tan intenso ese momento
que lograste
flotando en la profundidad del sueño
ir poco a poco bebiendo
en la extensión del beso
los rastros de la sed
que paralizaba desde siempre
mi garganta.

 

Premonición

Es la premonición de tu presencia.
Nada más.
Es sólo el presentimiento de tu olor.

Es sólo
la intuición de tu contacto.

Es esta marea
de algas que se amañan
para amarrar la conciencia
dejarme inane
reducida
a la mera dimensión de lo esperado.

El punto exacto antes del abismo.

Quedan abatidas las fronteras.

Y es mi cuerpo
nido de ruiseñores ciegos
un campo
de hierba embravecida
el cielo en los desiertos
el mar en los inicios.

Despeñadero final.

De mí no queda nada:
razón que se evapora
ríos subiendo la montaña
escaleras perdiéndose en el aire
el orden revertido.

Pierdo todas las batallas.
Solo resta la apetencia de tu sombra.

Me rindo.
Me rindo
a la mera premonición de tu presencia.

 

Allí́

Quise exponer mi cuerpo
al roce humedecido de tus dedos.

Abrirlo así́
recostado sobre la rosa de los vientos
dejar que lo traspasen
aguaceros y tormentas
que la luna le dibuje su silueta
el sol le aplaque
ese frío constante
al que nos condena la vida.

Y aquí́ estoy
a la espera de tus manos
alfarero

 

 

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Arabella Salaverry

Por Arabella Salaverry

Arabella Salaverry es una escritora, actriz y gestora cultural costarricense. En el año 2019 lanzó su publicación «Infidelicias». Estudió Filología, Artes Dramáticas, Lengua y Literatura Inglesa, Lengua y Literatura Hispanoamericana en universidades y escuelas de México, Venezuela, Costa Rica y Guatemala. Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría Premio Nacional de Cultura Magón por parte del Ministerio de Cultura y Juventud.