Arabella Salaverry: Lamentable, feo, horrible

Sabemos que nos mienten. Saben que nos mienten. Saben que sabemos que nos mienten. Sabemos que saben que sabemos que nos mienten. Y aún así, siguen mintiendo". Alexander Solzhenitsyn

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Arabella Salaverry, Escritora, actriz y gestora cultural.

¿Qué estamos viviendo? ¿Es un sainete? ¿Un vodevil? ¿O no llega ni a circo pobre? ¿O es el disfraz perfecto para distraer voluntades? Realmente es patético lo que sucede en las altas esferas gubernamentales.

Me tocó ver un video, (digo me tocó pues no tuve más remedio…me lo mandaron y “tenía” que verlo) donde aparece un presidente pidiendo su cafecito y un gallito de queso para su Cafecito, en caso de que le hubieran dejado un pedacito de queso, pobrecito él,  mientras tres ministros, tal los sobrinos del pato Donald, en un guión mal elaborado y peor interpretado, aparecen de a uno a rendir cuentas al patrón de los “supuestos logros” de su gestión.

Un verdadero insulto a la inteligencia. Si el camino es ese, que no sea tan patético. Habría que impartir al menos clases de actuación a todos los involucrados, empezando por el patrón. Es tan falso y tan irrespetuoso lo que me tocó ver, y digo tan irrespetuoso pues parte de la idea de que esa es la manera de llevar un mensaje a la población. Un distractor más mientras se arremete contra la institucionalidad, la que nos ha salvado en el concierto de dictadores y aprendices de dictador que campean y han campeado en América Latina.

Hombre fuerte. Se hace lo que yo decido. Arraso con lo que se me oponga. “Maravilloso” (entre comillas, pues nunca lo es) si está al mando una persona preparada y con la experiencia y la inteligencia para conducir un país. Caso contrario, un verdadero peligro. Al lado tenemos a Ortega, más al sur y en el Caribe una lista inacabable, de los que han sido y son parte: Trujillo, Pérez Jiménez, Pinochet. Así que lo único que nos puede salvar en esta circunstancia y en cualquiera,  es nuestra institucionalidad. Con sus fallos y su demanda de mejoras. Pero eso es lo que ha hecho a Costa Rica un país único en el contexto latinoamericano.

Entonces no se vale montar sainetes para distraer la atención de las personas, en tanto toda la artillería se dirige a desmantelar lo que con tan buen criterio lograron construir nuestros antepasados desde la institucionalidad: la separación de poderes, nuestras universidades públicas, el Instituto Costarricense de Electricidad, la Caja Costarricense del Seguro Social como modelo y luz de lo que debe ser la apuesta de un país en el campo de la salud, y que ahora, mediante decreto se intente meter mano.  No hay día que no se pretenda intervenir, manosear… Van por todo y por todo lado. Y no es que no se deban corregir los errores que se cometen, las malas praxis en la administración pública, pero dentro del marco jurídico que nos ha sido legado, que para eso existe. Lo contrario tiene un nombre. Y prefiero no enunciarlo. En un país orquestado por el titiritero mayor, con un gabinete sin criterio, el panorama es cada vez más oscuro y peligroso.

La educación no está exenta. Se desconoce lo actuado, que debería servir de fundamento para continuar enfrentando los retos que presupone el rezago. Pero no, preferible dar palos de ciego, una vez más sin norte, atemorizar a subalternos, los mismos que podrían estar aportando su experiencia y conocimiento. Y así en todos los ministerios e instituciones. Si desobedezco al patrón me quedo sin chamba. Si pienso por mi cuenta me decapitan.

Lamentable, feo, horrible.

¡No reconozco este remedo de país que quieren instaurar!

 

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