Arabella Salaverry, Escritora, actriz y gestora cultural.

Moradas

I

Me esperabas en el auto. Por más prisas y para más complicaciones, las llaves imposibles en el fondo del bolso. Vislumbré una cadena dorada, brillante, las llaves al extremo. Pero al tratar de asirla se perdió́ en el caos de ese fondo. Mejor después, ahora me esquivaban.

El garaje ancho y dentro una multitud. Personas des- conocidas. No podía comprender como cabía tanta gente en el recinto. Pero allí́ estaba. Un mar de personas. El perro, inquieto, dirigía sus ojos a un lado, al otro, dispuesto a largarse a la menor provocación. La marea de almas lo ponía muy nervioso. Negro, grande, con sus orejas en posición de alerta, la cabeza a un lado, luego al otro, jadeaba con la lengua rosada colgando. Una catástrofe si se iba. No podría explicarlo y me culparían. Y vos, vos esperándome afuera, apresurándome en tu impaciencia yo revolviendo el fondo del bolso sin encontrar las llaves y el temor de cargar una vez más con culpas ajenas si el perro decidía escaparse. Y esa puta sensación de ser culpable, no importa qué, no importa si, no importa nada. Ni atenuantes ni justificaciones. Siempre culpable.

El señor alto, flaco más que delgado de pelo cano se desprendió́ del tumulto y se acercó́ dispuesto a ayudarme con el perro. No sé si se compadeció́. Posible que notara mi zozobra. Le expliqué que si no lo deteníamos en cualquier momento se disparaba. Y sería muy difícil regresarlo. Estaba en celo. Los animales en celo son inmanejables.

No importa la especie. Muy amablemente se acercó́ al perro y lo sujetó. Me pidió́, sí, que saliera pronto para poder cerrar el enorme portón del garaje. Obedecí́, y detrás quedaron esas personas desconocidas, tantas, el perro, el hombre. Yo, sola, el carro y vos adentro, cada vez más molesto y las llaves que no aparecían. Tu impaciencia me sobrepasa. Sí. Lo acepto. Tengo la culpa. No sé de qué ni por qué, pero soy culpable. Ya podemos irnos, te dije. Todo está́ en orden.

El destino era la casa de brumas y arenas.


Infidelicias, relatos que nos conducen al universo paralelo de los sueños, ese que Freud llamara “la otra escena”, para encontrar erotismo, soledad, inseguridad, desamparo, amistad, miedo, amor, esperanza; y un sinnúmero de sentimientos y deseos para trazar en claroscuros el panorama oculto de nuestra existencia. Infidelicias porque no hay nada más infiel a la aparente realidad que el mundo de los sueños. Desde el surrealismo del paisaje onírico, Infidelicias nos enfrenta con facetas muchas veces “prohibidas” de la condición humana. Y porque bucear en lo recóndito puede ser una delicia ortográfica fuera de serie, ahora convertida en emblemática para el mundo.

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Arabella Salaverry

Por Arabella Salaverry

Arabella Salaverry es una escritora, actriz y gestora cultural costarricense. En el año 2019 lanzó su publicación «Infidelicias». Estudió Filología, Artes Dramáticas, Lengua y Literatura Inglesa, Lengua y Literatura Hispanoamericana en universidades y escuelas de México, Venezuela, Costa Rica y Guatemala. Premio Nacional de Literatura Aquileo J. Echeverría Premio Nacional de Cultura Magón por parte del Ministerio de Cultura y Juventud.