Ariana Macaya: Vol. 2. Cuatro variaciones sobre el fin de los tiempos

Después de la negación, la ira, la negociación y la inevitable depresión, mejor nos apuramos a llegar a la aceptación, y nos vamos cantando y bailando (o remplace usted por los gerundios de su preferencia) porque el mundo se está acabando.

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Ariana Macaya Lizano, Abogada.
Los incendios forestales en el Amazonas, la crisis climática, la reactivación de la carrera armamentista, el ascenso de los populismos en las democracias occidentales o Miley Cyrus haciendo covers de Nine Inch Nails, son todos signos que no nos auguran un buen futuro. Pareciera que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para convertir a Black Mirror en un documental y en darle la razón a Bradbury, Huxley, Orwell y Atwood. Mientras contemplamos como el mundo, tal como lo conocemos, desciende en una espiral, Volumen 2 de “Curado por Ariana” les ofrece una playlist que explora sobre este tema en 4 variaciones.
Primero, atacamos el tema de la decepción, del contraste entre los avances científicos y tecnológicos y la imposibilidad de que esos avances nos lleven a un futuro mejor. La segunda variación reúne canciones sobre la mortalidad humana, ya que, seamos sinceros, el final del mundo, será el final del mundo humano. Si Tchernobyl nos enseñó algo, es que la naturaleza tiene un alto grado de resiliencia, de esta forma, lo que estamos destruyendo son nuestras propias condiciones de supervivencia. La tercera variación entra de lleno en el soundtrack del apocalipsis, mientras que la cuarta variación, nos lleva directamente a la quinta etapa del duelo según el modelo Kübler-Roos. Después de la negación, la ira, la negociación y la inevitable depresión, mejor nos apuramos a llegar a la aceptación, y nos vamos cantando y bailando (o remplace usted por los gerundios de su preferencia) porque el mundo se está acabando.
Variación 1 : Decepción
Para todos aquellos nacidos a principios de los 80’s, encajonados entre los “GenX” y los “Millenials”, la entrada a la vida adulta fue particularmente traumática. Nuestros padres, baby boomers, se caracterizan por ser, quizás, la generación más optimista (la mayor prueba de este optimismo fue que nos trajeron al mundo en medio de la peor crisis económica que sufrió el país). Este optimismo fue contagioso. En efecto, si bien nos tocó vivir parte de la guerra fría, nuestra infancia y adolescencia estuvo marcada por la caída del Muro de Berlín, la expansión democrática, la Paz de Esquipulas, la llegada de Internet, el nacimiento de la Unión Europea, 1994 con toda la buena música que trajo, la salsa Szechuan en McDonald’s y mejor no sigo la enumeración, ya que parece “We didn’t start the fire” de Billy Joel.
Todo parecía presagiar un siglo XXI tal como nos lo pintaban en programas como “Más allá del 2000” (los viernes a las 7, en el 7 – +20 puntos si se acuerdan- ). Sin embargo, entramos a la Universidad y todo empezó a desplomarse. Tomamos conciencia de la amenaza terrorista cuando atacó un símbolo occidental en el 2001 (para colmos, en el día de mi cumpleaños), empezamos a sufrir las consecuencias del cambio climático y enfrentamos otra gran crisis económica. Lejos quedaron las imágenes idílicas de un futuro estilo Supersónicos con hoverboards voladores y viajes en el tiempo a bordo de un DeLorean. De esta forma, nuestra primera etapa en este duelo ante el mundo que se acaba es, en realidad, la de la decepción, la realización de que el futuro será distópico.
1. “XX Century Men”, The Kinks (1971)
El origen del tema de hoy vino justamente de la letra de esta canción, enviada por el querido Quilli a modo de comentario frente a los incendios en el Amazonas. The Kinks son quizás el grupo inglés de los 60’s más subestimado, pero su influencia se ha hecho sentir desde los Ramones hasta The Vines. Además, Ray Davies es un gran letrista, como lo demuestra en esta protesta contra “esta época de la maquinaria, una pesadilla mecánica, el fabuloso mundo de tecnología, Napalm, bombas de hidrógeno, guerra biológica”. En la última estrofa, The Kinks nos advierte que el siglo XX es el borde la locura. Pues, querido Ray, tenías razón, y nosotros, los XXI century men and women estamos sumidos de lleno en esta locura, y tampoco queremos estar aquí.
2. “Imagine” A perfect circle (2004)
En el 2004, este side project de Maynard Keenan de Tool sacó su tercer disco eMOTIVe. No fue fácil superar el éxito de su primer álbum Mer de noms y, para su tercer opus, Keenan decidió seguir el camino de los covers y las colaboraciones. Lanzado el día de las elecciones en EEUU (en donde George W. Bush sería finalmente reelecto), el primer single es una versión sumamente oscura del clásico de Lennon Imagine. No es nada fácil hacer un cover de un exBeatle (recordamos la regla que expusimos en el Vol. 1), y menos aún de una canción tan reconocida. El valor de la versión de A perfect circle radica en convertir el gran himno a la utopía en una distopía con tan solo un cambio en los arreglos y la enorme voz de Keenan. El video que acompaña la canción, con imágenes reales de la guerra en Irak, del proceso electoral en EEUU mezcladas con imágenes del ascenso fascista en Alemania, nos recuerda lo lejos que estamos del sueño de Lennon.
3. “Boy in the bubble” Peter Gabriel (2010)
La mejor forma de ejemplificar este sentimiento de decepción es, quizás, tomar una de las canciones más upbeat de los 80’s, extraída de uno de los mejores discos de la Historia y convertirla, una vez más, en un lamento oscuro. La versión original también enumera períodos nefastos de la historia del Siglo XX, pero Paul Simon consideraba que estaba en la época de milagros y maravillas. En el 2010, Peter Gabriel saca un excelente álbum de covers en versión orquestal : Scratch my back. Los arreglos de John Metcalfe (inspirados por Arvo Pärt) le dan un giro a todas las canciones escogidas por Peter Gabriel. En particular, el ritmo lento y el acompañamiento de cello que remplaza los ritmos africanos de Simon en Boy in the bubble, le dan un nuevo significado, mucho más oscuro y meditativo a esta época de milagros y maravillas.
Variación 2 : Reflexiones sobre la mortalidad humana
La muerte es un tema recurrente en la música, desde los réquiem o misas para los difuntos, hasta el death metal, pasando por el goth de los 80’s. Aquí se escogieron cinco ejemplos de cómo la mortalidad, propia o ajena, fue interpretada por grandes artistas, porque el final de los tiempos es también el final de nuestro tiempo en esta Tierra y, a veces, el eminente encuentro con Tánatos puede ser una de las mejores fuentes de inspiración.
4. “You want it darker” Leonard Cohen (2016)
Leonard Cohen es, junto con Bob Dylan, uno de los grandes poetas del rock and roll. Pero, a diferencia de Dylan, Cohen es, además, un excelente intérprete. Sintiendo la muerte cercana, Cohen grabó un último disco, que lleva el mismo nombre de este primer single. “You want it darker” transcribe una conversación con Dios. La solemnidad del coro y del órgano preparan la entrada de Cohen con su voz de barítono áspero. La letra hace referencia a varias imágenes religiosas y explora la mortalidad, tanto a nivel personal como a nivel de civilización, con una clara referencia al Holocausto. Es por ello que resulta bastante acertado el uso de esta canción como genérico de la excelente serie “Black earth rising” sobre el genocidio en Rwanda. A lo largo de la canción, Cohen reconoce la eminencia de la muerte, a lo que responde con una expresión de la Torah “Hineni, hineni”, “aquí estoy”. I’m ready, my Lord…
5. “Lazarus” David Bowie (2015)
En el 2016, el monstruo volador del spaghetti decidió que estaba aburrido y que necesitaba organizar The great gig in the sky, por lo que decidió llevarse a Cohen, a George Michael, a Prince y a Ziggy Stardust… Bowie batalló con un cáncer, pero decidió dejarle al mundo un último disco, y Lazarus es su auto-epitafio. Ver a la muerte de frente y convertirla en algo hermoso fue el último de los muchos regalos que nos dejó Bowie.
6. “Hurt” Johnny Cash (2002)
En una entrevista, a propósito de “Hurt”, Bono dijo “Trent Reznor was born to write that song; Johnny Cash was born to sing it”. A esta afirmación yo le agregaría que Mark Romanek estaba destinado a dirigir uno de los más tristes pero, a la vez, hermosos videos musicales de la historia. Que el más grande artista de country decidiera hacer un cover de un grupo de rock industrial parecía una idea descabellada. Sin embargo, Cash y Reznor son dos almas rebeldes y la letra de Hurt el hilo rojo que los unió (con la ayuda del productor Rick Rubin). Hurt resultó ser el último video de Cash antes de morir. En el vídeo, dirigido por Romanek, vemos a un Cash reflexionando sobre su vida, bajo la mirada amorosa de su querida June, alternando imágenes de archivo de sus conciertos, con imágenes de la House of Cash cerrada al público luego de que fuera afectada por inundaciones. Es imposible ver este vídeo sin que se forme un nudo en la garganta y no apreciar la última frase de esta canción que acompaña el crescendo del piano “If I could start again, a million miles away, I will keep myself, I will find a way”.
7. “Bela Lugosi is dead” Bauhaus (1979)
Si hay un género musical que se asocia a la muerte y a toda su imaginería es, sin duda, el gothic rock. Es por ello necesario rendir tributo a los padres fundadores : Bauhaus. “Bela Lugosi is dead” es su primer single y las conexiones con el tema de esta playlist son múltiples. No solo la mera mención en el título, sino también la referencia a Bela Lugosi, el actor Húngaro que encarnó en 1931 a uno de los mejores Drácula (nada más superado por Gary Oldman en el Drácula de Coppola). No hay nada más gótico que una historia de vampiro, y nada que desafíe más la idea de nuestra propia mortalidad que la eterna vida de estos seres que se alimentan de sangre humana.
8. “ Bal en fa dièse mineure” Angelo Branduardi (1979)
El poder escapar de nuestra propia mortalidad es una fantasía presente tanto en la literatura como en la música. Los vampiros son un ejemplo, pero aquí, con sus ritmos medievales, nos acercamos a otra forma de inmortalidad: la de poder engañar a la muerte y, finalmente, matar a la muerte. Angelo Branduardi es un intérprete compositor italiano, exitoso en la península itálica, pero que no era muy conocido del otro lado del Alpes. Todo cambió cuando el gran compositor Étienne Roda-Gil decidió traducir al francés el disco La pulce d’acqua. Ahí nació La demoiselle, un hermoso álbum que les invito a descubrir y en donde, en este baile, si la muerte se queda bailando con ustedes más allá del amanecer, habrán conseguido el gran engaño y la gran fantasía de matar a la muerte.
Variación 3 : Versiones apocalípticas
En muchas religiones el final de los tiempos viene acompañado de grandes cataclismos, de desgracias anunciadas por jinetes y pareciera que el rock y, más particularmente el metal, son el soundtrack más adecuado para el libro de las revelaciones. Sin embargo, el folk y el country también pueden dar sus contribuciones como veremos en estos himnos apocalípticos.
9. “Talking World War III Blues” Bob Dylan (1963)
Se le atribuye a Albert Einstein la frase que dice “No sé con qué armas se librará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se librará con palos y piedras”. Bob Dylan pareciera retomar esta cita en este Blues. Escrito en plena guerra fría en donde las dos grandes potencias tenían la posibilidad de asegurar la destrucción de todo el planeta en el próximo altercado diplomático, Dylan asocia esta III Guerra Mundial con un mal sueño… El retorno de la carrera armamentista en manos de dos megalomaniacos con códigos nucleares pareciera convertir esta pesadilla de Dylan en una realidad.
10. “The man comes around” Johnny Cash (2002)
Cash abre y cierra esta canción con citas del propio Libro del Apocalipsis. “The man comes around” es la única canción original escrita por Cash en este, su penúltimo disco, que además contiene el cover de Hurt del cual ya hablamos. La muerte sigue rondando, pero esta vez son los cuatro jinetes del apocalipsis los que vienen a advertirnos de que “The man” está a la vuelta de la esquina, listo para juzgarnos.
11. “Higgs Boson blues” Nick Cave and the Bad Seed (2013)
Gracias a The Big bang Theory, todos hemos oído hablar del bosón de Higgs, esta partícula elemental, apodada la “partícula de Dios” y que mantiene todo unido. Justamente, en el 2012, el CERN, hogar del Gran Colisionador de Hadrones (y que se encuentra en Ginebra) anunció la observación de una partícula “consistente con el Bosón de Higgs”. Este descubrimiento y, sobre todo, las especulaciones de la prensa popular acerca de que la existencia de esta partícula sería la prueba definitiva de la inexistencia de Dios, que los experimentos en el Colisionador llevarían a la creación de un agujero negro y, consecuentemente, al fin del mundo, inspiraron a Nick Cave a escribir esta canción. Notemos que Nick Cave coincide conmigo en que Miley Cyrus (aquí mencionada en la forma de su alter ego del Disney Channel Hannah Montana) es uno de los signos del apocalipsis. Me siento validada.
12. “Black hole sun”, Soundgarden (1994)
Los 90’s fueron una década que produjo una enorme cantidad de películas de desastres. De Independance Day a Armageddon, pasando por Mars Attack!, casi todas parecieran coincidir que el final de los tiempos vendría de un enemigo exterior, ya sea una versión bajo esteroides de Marvin the Martian o una enorme bola de fuego. Soundgraden retoma esta imagen en su clásico “Black hole sun”. La letra es confusa, impenetrable, pareciera más una colección de frases psicodélicas, pero ahí está la magia de esta canción : se puede interpretar de varias maneras, puede ser inquietante, estimulante, alucinante, aterradora. O todos a la vez, como me imagino que será el final del mundo.
13. “The day the world went away”, Nine Inch Nails (1999)
Trent Reznor ha dedicado los más recientes discos de NIN a explorar escenarios distópicos (Year Zero) y los efectos de la tecnología. Sin embargo, ya desde The Fragile, el tema del fin del mundo estaba muy presente como lo demuestra esta pieza. Se rumora que la inspiración para esta visión del apocalipsis fue la muerte de su abuela que ocurrió poco tiempo antes de que empezara a grabar The Fragile.
14. “Aenima” Tool (1996)
El crítico Patrick Donovan describe a Tool como “la banda de metal para la persona pensante. Cerebral y visceral, suave y pesada, melódica y abrasiva, tierna y brutal, familiar y extraña, occidental y oriental, bella y fea, tensa pero extensa y épica , son una maraña de contradicciones”. Aenima es el título del segundo disco de esta banda y el título de este himno apocalíptico. El armageddon según Maynard Keenan se presenta como una metáfora Jungiana del desprendimiento y la expulsión, de ahí el doble sentido del título. En este caso, la expulsión es la de California, y más precisamente la de “this hopeless fucking hole we call LA”. Para ello confía en la falla de San Andrés, para separar a California del continente y así, por fin, Arizona tenga playas…
Variación 4 : Bailando y cantando que el mundo se está acabando
Si me acompañaron hasta aquí probablemente necesitan urgentemente un abrazo o pasar 24 horas seguidas viendo el Cartoon Network. Es por ello que les propongo cerrar esta lista con ritmo, con canciones que si bien nos recuerdan que el final está cerca, lo podemos recibir con ritmo y pasarla bien en el apocalipsis.
15. “1999” Prince (1982)
En 1982 vivíamos todavía con la amenaza de la guerra fría, y el nuevo milenio parecía algo muy distante. Es así como Prince nos invita a no tener miedo y a divertirnos un rato mientras llega el año 2000. Pero no nos engañemos, Prince es realista y la sombra de la guerra fría está presente en esta canción, como nos lo demuestra diciendo que “Everybody’s got a bomb / We could all die any day””, sin embargo, su respuesta nos alienta “But before I’ll let that happen /I’ll dance my life away”
16. “99 Luftballons” Nena (1983)
¿Quién iba a creer que esta pièce de résistance de toda discomóvil que se respetara en los 80’s era, en realidad, una canción sobre el fin del mundo? Claro, el hecho de que la letra esté en alemán no nos ayudó y, probablemente, por eso la poníamos en nuestras fiestas en el Salón de Patines y acompañó más de un quince años en la pista de baile del Tennis Club o del Club Unión. Pero la versión en alemán cuenta una historia apocalíptica a ritmo de pop ochentero: 99 globos son liberados en Berlín, en donde, rápidamente, la población los confunde con ovnis. Un general decide entonces enviar pilotos para investigar. Avergonzado de no encontrar más que globos, decide, sin embargo, hacer un gran despliegue armamentista, lo cual despierta la preocupación de los enemigos del otro lado de la ciudad (recuerden que se trata de Berlín partido en dos por el muro). Esto, finalmente, desata una guerra entre los dos lados, destruyendo la ciudad. La relación tanto con la Segunda Guerra Mundial como con la Guerra Fría parece ahora bastante obvia. No lo era mientras hacíamos nuestros mejores pasos de baile y cantábamos exagerando los “sh” y los “rgh” en nuestro mejor falso acento alemán.
17. “Nothing but flowers” Talking heads (1988)
En esta energética canción, David Byrne y compañía nos llevan a un mundo que pareciera cumplir con los requisitos del estado de naturaleza de Rousseau. Todo el progreso moderno ha sido suprimido (no queda claro si este apocalipsis está ligado a un desastre natural, a la sobrepoblación o una guerra política) y lo único que quedan son campos de flores. Esta visión un poco más paradisiaca del fin del mundo no convence sin embargo al protagonista quien confiesa que frente a este campo de flores, lo que desea es una cortadora de césped… you got it, you got it…
18. “Sympathy for the devil”, The Rolling Stones (1968)
A estas alturas de nuestras vidas, si el cristianismo tiene razón y el infierno existe, es muy probable que esté sobrepoblado y que deberíamos ir ganando favores con Satanás, para que no nos trate tan mal una vez que se acabe, en gran parte por nuestra culpa, este mundo. Insiprados por Baudelaire, Jagger y Richards nos recuerdan toda una serie de atrocidades que han marcado la historia de la humanidad a ritmo de Samba y nos aconsejan, finalmente, que cuando conozcamos este diablo, le mostremos algo de cortesía, antes de que desperdicie nuestra alma…
19. “Is the end of the world as we know it (and I feel fine)”, REM (1987)
Está es, quizás, la canción en la que todos pensaron cuando leyeron el título de esta playlist. Está canción está tan unida a la idea del fin del mundo, que no prestamos tanto atención a la letra, que más tiene que ver con una serie de sueños de Michael Stipes acerca de personas que tienen como iniciales las letras L.B. En todo caso, les propongo como actividad pre apocalíptica tratar de cantarla en el próximo karaoke. Si lo logramos, estamos preparados para cualquier cosa.
Finalmente, lo más importante el link hacia el playlist: 

 

 

 

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