Arturo Garro, Ingeniero en software. 

De la excomunión:

1. La Iglesia Católica siempre ha excomulgado a los que aborten, procuren o practiquen un aborto. Y es una excomunión “Latae sententiae”. Es decir, que en el momento en el que se produce el acto, la persona está excomulgada y no se necesita de un juicio ni sentencia canónica. Esta excomunión puede ser levantada únicamente por el Obispo o a quien él delegue. Canon 1398 de Código de Derecho Canónico.

Entonces no es del todo cierto que la Iglesia esté “amenazando” con excomulgar a los que aborten, porque es algo que viene desde varios años atrás.

Del aborto:

2. Hay diferentes definiciones de “aborto terapéutico” y es posible que algunas sean una forma camuflada de aborto indirecto. Precisamente las “normas técnicas” son para regular que no cualquiera pueda decir: “me duele la cabeza, sáqueme el güila”, si no que realmente un consejo médico dictamine cuándo es que realmente es necesario practicar un aborto. Evidentemente, eso sin haber agotado todas las terapias posibles para conservar la vida de la madre o del feto.

De hecho la Carta de los Agentes Sanitarios N°142 comenta el canon 1398 con la siguiente salvedad: “cuando el aborto viene como consecuencia prevista pero no intencionada ni querida, simplemente tolerada, de un acto terapéutico inevitable para la salud de la madre, éste es moralmente legítimo. El aborto es consecuencia indirecta de un acto en sí no abortivo”

Es decir, cuando la salud de la madre peligra, y las terapias para salvar su vida tienen como consecuencia, no deseada ni procurada, un aborto, en ese caso, no aplica la excomunión.

Pues bien, como ven: de un lado no es aborto por la libre, y tampoco es que la Iglesia está cambiando sus reglas, sino que siempre ha tenido claro que hay casos excepcionales de abortos terapéuticos, no deseados ni procurados.

Entonces, tanto Católicos como no católicos o progress, vamos a calmarnos…