El uso reiterado de municiones en racimo por parte de las fuerzas rusas ha causado daños previsibles y duraderos a cientos de civiles ucranianos, según la edición 2022 del Monitor de Municiones en Racimo.
Las municiones en racimo dispersan submuniciones peligrosas que durante años pueden ser una amenaza de muerte y mutilaciones, como las minas terrestres, hasta que se eliminan y destruyen.
Los gobiernos que aún no se han adherido al tratado sobre municiones en racimo –ratificado por 110 países y firmado por otros 13— deberían revisar su posición y ayudar a librar al mundo de estas armas.

(Ginebra, 25 de agosto de 2022) – El uso reiterado de municiones en racimo por parte de las fuerzas rusas ha causado daños predecibles y duraderos a cientos de civiles ucranianos, señaló hoy Human Rights Watch al publicar la edición 2022 del informe de 100 páginas Monitor de Municiones en Racimo. Tanto Rusia como Ucrania deberían rechazar el uso de municiones en racimo y adherirse al tratado internacional de 2008 que las prohíbe.

Ucrania es el único país del mundo en el que actualmente se utilizan municiones en racimo, señaló Human Rights Watch. Se han documentado, denunciado o alegado cientos de ataques con municiones en racimo rusas en al menos 10 de las 24 regiones u oblasts de Ucrania. Los datos preliminares muestran al menos 689 víctimas civiles de ataques con estas armas en Ucrania entre febrero y julio de 2022. Las fuerzas ucranianas también parecen haber utilizado cohetes con municiones en racimo en al menos dos ocasiones.

“El sufrimiento inmediato y a largo plazo que las municiones en racimo causan a los civiles hace que su uso hoy en día en Ucrania sea inconcebible, así como absolutamente ilegal”, dijo Mary Wareham, directora de incidencia de la división de armas de Human Rights Watch y editora del Monitor de Munciones en Racimo 2021. “Todos los países deberían condenar el uso de estas armas bajo cualquier circunstancia”.

Las municiones en racimo pueden lanzarse desde tierra mediante sistemas de artillería, cohetes y proyectiles, o arrojarse desde aviones. Suelen dispersarse en el aire y desperdigar múltiples submuniciones o pequeñas cargas explosivas en un amplio radio. Muchas no explotan con el primer impacto, y dejan así peligrosas municiones sin estallar, similares a minas terrestres, que durante años pueden causar muertes y mutilaciones indiscriminadas, hasta que son retiradas y destruidas.

Una investigación de Human Rights Watch en Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania, reveló que en mayo y junio, las fuerzas rusas lanzaron cohetes de munición en racimo cuyas submuniciones impactaron en viviendas, calles de la ciudad y parques, así como en una clínica ambulatoria de un hospital de maternidad y un centro cultural. Un ataque del 12 de mayo en la cercana ciudad de Derhachi mató instantáneamente a una mujer que cocinaba en su jardín y amputó las piernas de su marido, que murió horas después.

La Convención sobre Municiones en Racimo de 2008, ratificada por 110 países y firmada por otros 13, prohíbe completamente estas armas. Desde la adopción de la Convención, el 30 de mayo de 2008, no ha habido informes confirmados ni denuncias de nuevos usos, producción o transferencias de municiones en racimo por parte de ningún Estado Parte. Sin embargo, ningún país ha ratificado la convención desde 2020, y ni Rusia ni Ucrania son partes.

El Monitor de Municiones en Racimo 2022 hace un seguimiento de los esfuerzos para erradicar estas armas por parte de todos los países, independientemente de que se hayan adherido al tratado. En 2021, por primera vez en una década, no se registraron nuevas víctimas de ataques con municiones en racimo, aunque hubo 147 nuevas víctimas de municiones en racimo en ocho países por restos de municiones en racimo. Los niños representaron dos tercios de todas las víctimas de las que se registró la edad. Este notable descenso de nuevas víctimas de municiones en racimo se ha visto eclipsado por el nuevo uso en Ucrania desde febrero de 2022.

Human Rights Watch descubrió que los estrictos estándares fijados por la Convención sobre Municiones en Racimo han afectado a los planes de desarrollo y adquisición de los gobiernos, ya que las municiones en racimo están siendo retiradas del servicio en muchos de los 47 países con existencias que no se han adherido a la Convención.

En 2022, Rusia ha utilizado en Ucrania tanto reservas de antiguas municiones en racimo como otras de nuevo desarrollo. No hay pruebas que sugieran que las municiones en racimo, tal y como se definen en la convención, hayan sido transferidas entre la artillería, los sistemas de cohetes y otras armas que el gobierno ucraniano ha recibido de terceros en 2022.

Otras potencias militares se han desmarcado de la tendencia positiva de las municiones en racimo. China e Irán están investigando y desarrollando activamente nuevos tipos de municiones en racimo.

Estados Unidos fabricó municiones en racimo por última vez en 2016, pero no se ha sumado a la prohibición internacional ni se ha comprometido a no producirlas en el futuro.

En virtud de la Convención, 37 países que poseían municiones en racimo destruyeron sus existencias, desmantelando colectivamente casi 1,5 millones de municiones en racimo que contienen 178 millones de submuniciones. El total es el 99% de todas las municiones en racimo que las partes de la convención han declarado tener almacenadas.

En 2021 y el primer semestre de 2022, Bulgaria, Perú y Eslovaquia destruyeron al menos 1.658 municiones en racimo y 46.733 submuniciones de sus arsenales. En el marco de la Convención, los países contaminados por restos de municiones en racimo limpiaron más de 58 kilómetros cuadrados de tierras afectadas en 2021, destruyendo al menos 78.424 submuniciones y restos de municiones en racimo.

El Monitor de Municiones en Racimo es el informe anual de seguimiento que publica la Coalición contra las Municiones en Racimo (CMC), una red global de organizaciones no gubernamentales cofundada y presidida por Human Rights Watch. El informe se presentará a los Estados que asistan a la 10ª reunión anual de la Convención sobre Municiones en Racimo en las Naciones Unidas en Ginebra del 30 de agosto al 2 de septiembre.

“El uso generalizado de las municiones en racimo por parte de Rusia en Ucrania es un recordatorio aleccionador de lo que la convención debe superar si quiere lograr poner fin al sufrimiento humano que causan estas armas indiscriminadas”, dijo Wareham. “Los gobiernos que aún no se han adherido a la convención deberían revisar su posición y unirse a otros que ayudan a librar al mundo de las municiones en racimo”.