La noche

Guy de Maupassant.   Amo la noche con pasión. La amo, como uno ama a su país o a su amante, con un amor instintivo, profundo, invencible. La amo con todos mis sentidos, con mis ojos que la ven, con mi…

La siesta del martes

Gabriel García Márquez. El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la…

Mil grullas

Elsa Isabel Bornemann. Naomi Watanabe y Toshiro Ueda creían que el mundo era nuevo. Como todos los chicos. Porque ellos eran nuevos en el mundo. Tambíén, como todos los chicos. Pero el mundo era ya…

Homero

Eduardo Galeano. No había nada ni nadie. Ni fantasmas había. No más que piedras mudas, y alguna que otra oveja buscando pasto entre las ruinas. Pero el poeta ciego supo ver, allí, la gran ciudad que…

El Canalón

Heinrich Theodor Böll. Estuvieron despiertos mucho rato, fumando, mientras el viento se paseaba por la casa, arrancando pedazos de pared y haciendo caer piedras; del piso de arriba saltaban trozos de…

El registro

Baldomero Lillo.  La mañana es fría, nebulosa, una fina llovizna empapa los achaparrados matorrales de viejos boldos y litres raquíticos. La abuela, con la falda arremangada y los pies descalzos,…

Eveline

James Joyce. Sentada a la ventana vio cómo la noche invadía la avenida. Reclinó la cabeza en la cortina y su nariz se llenó del olor a cretona polvorienta. Se sentía cansada. Pasaban pocas personas.…

No podemos repetir el pasado

Ennio Rodríguez Céspedes, Economista (Dr.). En materia de crecimiento económico, si repetimos el pasado, caeremos a tasas de crecimiento cercanas al estancamiento del ingreso per cápita. Costa Rica,…

Emma Zunz

Jorge Luis Borges. El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que supo que su…

Underwood

Enrique Jaramillo Levi La carta había demorado en llegar. La tenía ahora frente a los ojos, desdoblada, convulsa entre sus dedos. No lograba iniciar la lectura. Las letras se desdibujaban fundiéndose…