Batalla de Rivas, la tercera derrota de los filibusteros

Entrada la tarde el Ejército Nacional recibió refuerzos  y cercana la media noche ya tenía un control de la ciudad, lo que obliga a William Walker a salir de la ciudad de Rivas y marcha hacia Granada. La Batalla de Rivas se había prolongado casi por 20 horas, con un saldo de centenares de muertos y heridos de ambos bandos.

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Enrique Echandi, La quema del mesón.

Vladimir de la CruzHistoriador.

La Campaña Nacional contra los filibusteros norteamericanos, es sin lugar a dudas, el acontecimiento histórico más emblemático y distintivo de la Historia Nacional. Se expresa incluso en la simbología nacional, y en los monumentos nacionales alusivos a esta epopeya costarricense.

Ni siquiera el proceso de la Independencia es hoy tan abordado, ni por la cercanía del Bicentenario de la misma.

Alrededor de la Independencia no hay monumentos importantes que la destaquen, ni siquiera hay un culto por los que la promovieron, ni hay una “idea” consolidada de los Próceres de la Independencia y hasta discusión, no muy profunda y amplia, sobre la fecha que se debe tener para celebrar la Independencia, y hasta varias fechas se mencionan según los historiadores de conformidad a eventos que se tomen para justificarla.

No sucede lo mismo con los eventos, los sucesos y los personajes que se movieron alrededor de la Lucha Nacional contra los filibusteros norteamericanos.

En los últimos años se han hecho importantes publicaciones relacionadas con la Gesta de 1856 y 1857. El desarrollo de la Academia  Morista, La Tertulia del 1856 y los esfuerzos que ha impulsado personalmente, e institucionalmente, Armando Vargas Araya, en el país y en el extranjero, por el rescate de Juan Rafael Mora Porras, de su figura, su gesta, y del significado e importancia de toda la Guerra Nacional de 1856-1857.

El Museo Histórico Cultural Juan Santamaría sigue siendo un atalaya en este sentido.

En Costa Rica lamentablemente hemos disminuido las efemérides nacionales asociadas a la Guerra contra los filibusteros.

El 20 de marzo de 1856, la Batalla de Santa Rosa, donde se le infringe la primera derrota militar y moral a los filibusteros, casi ni se celebra ni se recuerda, en el imaginario colectivo, ni forma parte destacada de celebraciones nacionales, ni como parte de las referencias informativas en los medios de comunicación. Sucede lo mismo con a Batalla de Sardinal del 10 de abril de 1856, donde se le provoca la segunda derrota militar y moral a los filibusteros, ambas batallas en el suelo nacional. Ambas batallas, sin importar su corta duración, que fueron el freno y el límite de avance filibustero en el territorio costarricense. Ambas batallas desde donde se expulsó al filibustero invasor, que ya había penetrado el suelo patrio.

Durante mucho tiempo el personaje más estudiado y abordado por la bibliografía y la investigación histórica fue William Walker.

En el acto de celebración de algunas de estas batallas y episodios de la guerra nacional, quienes oficialmente las atienden y ofrecen discursos poca mención hacen al contenido y significado real de ellas, y sobre todo del gran significado de la derrota de los filibusteros. Menos se hace referencia al contexto de la presencia filibustera en Centroamérica y de la expansión filibustera.

La consolidación del Estado, de la nacionalidad, de la Independencia nacional, de la identidad nacional costarricense, los nudos de contradicciones, múltiples y complejos, de inicio de clases sociales y grupos políticos definidos, asociados al desarrollo de la economía agroexportadora y urbana que estaba desarrollándose, de un incipiente proceso de acumulación de capital y de crecimiento económico, de intereses geopolíticos, estratégicos y comerciales, que se manifestaron en el conflicto centroamericano, y costarricense, contra los filibusteros, entre las potencias de la época. Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Alemania, del inicio de las relaciones internacionales, la situación de conflicto aún no del todo resuelta con Nicaragua por la Anexión del Partido de Nicoya, hoy se visualizan más.

En mucho, el recuerdo de la lucha nacional libertadora contra los filibusteros, concluye en la Batalla de Rivas del 11 de abril de 1856, y en su consecuencia inmediata, la peste del cólera,  para saltar al 1 de mayo de 1857, cuando William Walker termina rindiéndose, obligado a abandonar su presencia en Centroamérica, hasta que de nuevo lo intenta en 1860, cuando es capturado y fusilado inmediatamente en Honduras.

Para nosotros, en buena parte, la Campaña Nacional se reduce la primera Campaña, a la primera fase de esa lucha que se reduce desde la Batalla de Santa Rosa, del 20 de marzo, hasta la de Rivas, de 11 de abril de 1856.

Importante y determinante en este proceso invasor filibustero fue la situación interna de Nicaragua, de conflicto entre los conservadores y liberales, los conservadores asentados en la región de Granada y los liberales en la región de León, conflicto que se ahondaba desde los días de Independencia, en una constante situación de guerras internas, que llegaron a su clímax a partir de 1853, y especialmente en 1855, el 16 de junio, en que llegó William Walker, con su Falange Americana, a Nicaragua, sentando en ese momento su base de operaciones de sus afanes expansionistas, esclavistas y anexionistas, cuando ya había muerto el General Fruto Chamorro en Granada. En León, el gobierno nicaragüense le dio a Walker la ciudadanía nicaragüense, y le dio posiciones militares relevantes. Durante ese año de 1855 hubo combates contra Walker en Nicaragua, evidenciando a los ojos del Presidente costarricense, Juan Rafael Mora Porras, el peligro de su presencia en ese país. En octubre de 1855 Walker había sido nombrado Comandante de las Armas de Nicaragua, del Gobierno Provisorio de Patricio Rivas, que en noviembre de 1855 autorizó procesos de colonización impulsados por Walker, y desde ese momento Walker planeaba invadir militarmente Costa Rica.

Mientras esto sucedía el Presidente Mora preparaba el país, y el Ejército Nacional, para actuar en la defensa territorial y de la soberanía nacional, llevando al Ejército una movilización de casi 10.000 hombres, el 10% de la población nacional, y el 20% de los hombres del país.

El Ejército Nacional, que el Presidente Juan Rafael Mora, llamó Ejército Expedicionario, estuvo al mando del propio Presidente, que asumió como Capitán General y Comandante Supremo, junto con su Estado Mayor militar, con una estratificación militar que comprendía generales de división, coroneles, mayores, capitanes, tenientes y subtenientes, sargentos primeros y segundos, cabos y soldados rasos. El Ejército Nacional se dividió en tres partes, la caballería, con un importante apoyo de los llaneros y sabaneros de Guanacaste, la infantería y la artillería que marchaban al escenario de guerra a paso de tambor de la Banda Militar, junto con un cuerpo de médicos al mando del Dr. Karl Hoffman, que desarrolló hospitales de campaña, junto con un pequeño grupo de sacerdotes acompañando las columnas militares, donde destacó el Padre Francisco Calvo, Capellán General del Ejército, a quien se le debe el registro de muertos  y caídos en combate, registro hoy mejorado por el historiador Raúl Arias.

En la base de toda esta movilización estaban las mujeres costarricenses, que debieron asumir papeles importantes en la producción, sustituyendo a los 10.000 movilizados a la guerra, para mantener la economía de guerra y para producir alimentos para los soldados.

El 25 de febrero de 1856, en una sesión extraordinaria del Congreso de la República, el Presidente Mora expuso el peligro de la amenaza y presencia filibustera para la integridad del país, y solicitó la autorización de llevar la guerra a Nicaragua.

El 28 de febrero, el Presidente Mora desconoce al gobierno provisorio de Patricio Rivas en Nicaragua, y llama  a los costarricenses a las armas:

“Compatriotas:

¡A las armas! Ha llegado el momento que os anuncié. Marchemos a Nicaragua a destruir esa Falange impía que la ha reducido a la más oprobiosa esclavitud. Marchemos a combatir por la libertad de nuestros hermanos.

Ellos os llaman, ellos os esperan para alzarse contra sus tiranos. Su causa es nuestra causa. Los que hoy los vilipendian, roban y asesinan, nos desafían audazmente e intentan arrojar sobre nosotros las mismas ensangrentadas cadenas. Corramos a romper las de nuestros hermanos y a exterminar hasta el último de sus verdugos.

No vamos a lidiar por un pedazo de tierra: no por adquirir efímeros poderes; no por alcanzar misérrimas conquistas, ni mucho menos por sacrílegos partidos. No, vamos a luchar por redimir a nuestros hermanos de la más inicua tiranía: vamos a ayudarlos en la obra fecunda de su regeneración, vamos a decirles: Hermanos de Nicaragua, levantaos: aniquilad a vuestros opresores. Aquí venimos a pelear a vuestro lado por vuestra libertad, por vuestra patria. Unión, nicaragüenses, unión. Inmolad para siempre vuestros enconos; no más partidos, no más discordias fratricidas. Paz, justicia y libertad para todos. Guerra sólo a los filibusteros.”

Así el 1 de marzo estábamos formalmente en guerra, situación que dividió a los grupos económicos del país, generando desde entonces una aguda contradicción.

El pueblo, con apoyo de la Iglesia Católica, se sumó en la causa del Presidente Mora.

El 3 de marzo, con la llegada de las tropas que venían de Cartago se inició la marcha hacia el norte de Costa Rica y hacia Nicaragua. El 11 de marzo la tropa había llegado a Bagaces y el 12 empezaron a llegar a Liberia. El 13 de marzo Walker movilizó 300 soldados para enfrentar a los costarricenses, cruzando en el río La Flor para adentrarse en el territorio nacional hasta llegar el 19 de marzo a la Hacienda Santa Rosa.

Desde el 17 de marzo el ejército costarricense sabía de esta presencia de los filibusteros en suelo patrio. El 20 de marzo la tropa costarricense dirigida por el Coronel Lorenzo Salazar, el General José Joaquín Mora y el Capitán Manuel María Gutiérrez, enfrentaron a los filibusteros en Santa Rosa, provocándoles su primera derrota militar y moral.

La victoria sobre los filibusteros en Santa Rosa  hizo marchar al Ejército Nacional hacia Nicaragua y en persecución, en el territorio nacional, de cualquier filibustero que se encontrara para fusilarlo, y hacia el Muelle de San Carlos, en el río Sarapiquí, para ejercer control del río San Juan, como ruta de abastecimiento de los filibusteros.

El 21 de marzo el Ejército Nacional estaba prácticamente en Nicaragua.

El 27 de marzo el Presidente Mora decreta que todos los filibusteros que se encuentren en el país, de cualquier nacionalidad que sean, serán ejecutados.

El 28 de marzo sale el Presidente Mora de Liberia hacia el norte.

El 29 de marzo el Presidente llega a Sapoá desde donde le anuncia a los nicaragüenses sus intenciones de liberarlos. En Sapoá permaneció Mora y el Estado Mayor hasta el 4 de abril. En la noche de este día Mora llegó a Peñas Blancas.

El 6 de abril el Presidente llegó a la Hacienda Santa Clara, donde se entera que Walker había salido de la ciudad de Rivas. Por este motivo el Presidente Mora refuerza la región del Río Sarapiquí, con la intención de ejercer control sobre la vía del tránsito.

El 7 de abril  se movilizan desde Santa Clara 600 soldados y combatientes con la intención de ocupar y dominar el Puerto de La Virgen, en el Lago, y San Juan del Sur, en el Pacífico. Este mismo día salió un contingente hacia el Puerto La Virgen, al frente del Teniente Coronel Juan Alfaro Ruiz. Este mismo día hubo enfrentamientos con los filibusteros en La Virgen, permaneciendo el Ejército costarricense hasta el 11 de abril en este Puerto, cuando se movilizaron para reforzar a los combatientes de Rivas.

El 8 de abril la tropa costarricense había llegado a la ciudad de Rivas. Este día el Ejército costarricense hizo posesión del Puerto de San Juan del Sur, que estuvo bajo dominio nacional hasta el retiro del escenario de guerra por motivo de la peste del cólera.

El 9 de abril Walker partió de Granada hacia Rivas.

EL 10 de abril se produjo el combate de Sardinal, río afluente del Sarapiquí. De nuevo, por segunda vez, fueron derrotados los filibusteros. Una nueva victoria militar y moral para el Ejército Nacional, en territorio costarricense.

El 10 de abril Walker llega a la ciudad de Rivas, que trata de sorprender con un ataque nocturno al Ejército Nacional costarricense que ya estaba allí, iniciándose al inicio del día once un intenso combate, durante todo el día, en una guerra de posiciones, tomando edificios, casas, con poca distancia entre los ejércitos combatientes, provocando que los filibusteros se concentraran en la casa del señor Francisco Guerra, conocida como el Mesón  de Guerra.

Al mediodía de combates el  escenario era dantesco, cuando se ordenó quemar el Mesón de Guerra. Tres intentos se dieron, primero por el teniente cartaginés Luis Pacheco Bertora, quien resultó herido, segundo, el soldado de origen nicaragüense que peleaba bajo las órdenes del General Cañas, Joaquín Rosales, quien logró prenderle fuego al edificio, pero cayendo mortalmente herido, permitió que los filibusteros detuviesen el fuego, y luego,  el soldado alajuelense, Juan Santamaría, que logró incendiar un costado del techo de paja del mesón, siendo herido mortalmente, obligando a los filibusteros  a abandonar el Mesón de Guerra.

Entrada la tarde el Ejército Nacional recibió refuerzos  y cercana la media noche ya tenía un control de la ciudad, lo que obliga a William Walker a salir de la ciudad de Rivas y marcha hacia Granada. La Batalla de Rivas se había prolongado casi por 20 horas, con un saldo de centenares de muertos y heridos de ambos bandos.

En la Batalla de Rivas se destacaron el General José María Cañas, los oficiales Juan Alfaro Ruiz, Luis Pacheco Bertora, José Manuel Quirós Blanco, Manuel María Gutiérrez, los soldados Joaquín Rosales y Juan Santamaría, y Francisca Carrasco Jiménez.

El 15 de abril empezó a manifestarse la presencia del cólera morbus, que afectó gravemente a la tropa nacional, que tuvo que replegarse al territorio costarricense, provocando a la vez una infección altamente contagiosa con consecuencias devastadoras en el país, provocada en parte porque Walker había ordenado depositar los cadáveres en los pozos de agua.

El 1 de mayo la enfermedad había penetrado el territorio costarricense, alcanzado casi un total de 10.000 fallecidos, casi el 10% de la población.

La peste del cólera replegó el Ejército Nacional durante varias semanas, hasta que de nuevo se regresó a Nicaragua para iniciar lo que se conoce como la Segunda Campaña, que culminó con la rendición de Walker el 1 de mayo de 1957, y su salida del territorio centroamericano, con otras batallas y otros escenarios de guerra.

La derrota de Walker el 11 de abril significó el triunfo sobre el esclavismo, el anexionismo y la colonización filibustera. Fue la afirmación de la Independencia, la soberanía Nacional, la identidad nacional, la Libertad de los pueblos centroamericanos y el fortalecimiento y consolidación de los nacientes Estados nacionales centroamericanos.

En 1858 Costa Rica y Nicaragua firmaron el Tratado de límites Cañas Jerez, que puso en ese momento fin a la disputa de Nicaragua sobre el territorio del Partido de Nicoya, que reconoció con ese Tratado la incorporación de Nicoya a Costa Rica, pero no acabó posteriormente la discusión sobre el derecho de libre navegación de Costa Rica sobre el rio San Juan, en la parte fronteriza de ambos países.

En recuerdo de la Batalla de Rivas digamos:

¡Gloria eterna a los combatientes de la Guerra de 1856-1857!

¡Gloria eterna a los héroes y caídos en combates en la Gloriosa Campaña Nacional!

¡Gloria eterna al Gran Presidente, al Gran Capitán, al Benemérito y Héroe Nacional y Defensor de la Libertad, Juan Rafael  Mora Porras!

Cronología básica de la lucha contra los filibusteros desde la llegada de William Walker, en 1855, a Nicaragua hasta la Batalla de Rivas, 11 de abril de 1856 

  • 1855, el 16 de junio, llegó William Walker, con su Falange Americana, a Nicaragua. 
  • 1855, octubre, Walker había sido nombrado Comandante de las Armas de Nicaragua, del Gobierno Provisorio de Patricio Rivas, que en 1855, noviembre el gobierno nicaragüense autoriza a Walker desarrollar procesos de colonización.
  • 1855, diciembre Mora prepara a los costarricense a la guerra.
  • 1855, la Iglesia costarricense se suma a la convocatoria de Mora 
  • 1856, 25 de febrero en el Congreso de la República, el Presidente Mora solicitó la autorización de llevar la guerra a Nicaragua. 
  • 1856, 28 de febrero, el Presidente Mora desconoce al gobierno provisorio de Patricio Rivas en Nicaragua, y llama  a los costarricenses a las armas:“Compatriotas: ¡A las armas! 1856, 
  • 1856, 1 de marzo, estamos en guerra
  • 1856, 3 de marzo, llegan las tropas que venían de Cartago
  • 1856, 4 de marzo, sale el ejército hacia el norte 
  • 1856, 11 de marzo, la tropa  llega a Bagaces 
  • 1856, 12 de marzo, la tropa avanza hacia Liberia.
  • 1856, 13 de marzo, Walker cruza el río La Flor penetrando el territorio nacional
  • 1856, 17 de marzo, el Ejército costarricense sabe de la penetración de Walker a suelo patrio
  • 1856, 19 de marzo, el ejército filibustero está en Santa Rosa
  • 1856, 20 de marzo, la tropa costarricense dirigida por el Coronel Lorenzo Salazar, el General José Joaquín Mora y el Capitán Manuel María Gutiérrez, enfrentaron y derrotaron a los filibusteros en Santa Rosa.

 

 

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