Benjamín Sevilla: Michelle Bachelet y el significado de su visita

La visita de la señora Bachelet no se puede interpretar como mecanismo para empoderar proyectos individuales o agendas ocultas, sino para valorar el cumplimiento de los compromisos asumidos por el país en el marco del Derecho Internacional. Para velar por la promoción y garantía de los derechos humanos de todas las personas.

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Benjamín Sevilla García, Abogado, Secretario de Juventud ANEP

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos visitó recientemente nuestro país.  Una visita imposible de pasar inadvertida tanto por la clase política, como por los movimientos sociales quienes, al parecer, y por razones distintas, últimamente se vienen arrogando la exclusividad de la defensa de los derechos humanos.

Aquellas personas que desean escribir la historia se encontrarán entonces, con un verdadero dilema: ¿Qué motivó a la señora Bachelet a poner sus ojos en Costa Rica, la invitación de un gobierno, la preocupante situación de derechos humanos en este país, la petición de los movimientos sociales o, las funciones propias de su cargo?

Con absoluta sinceridad diré que la motivación pudo responder a diversas razones y ninguna de las anteriores son excluyente entre sí. Quizá el enfoque deba estar dirigido al significado de su visita.

Primero, es interesante contar con la presencia de una mujer que tiene la   cortesía de tomarse unas cuantas fotos con distinguidas personalidades de la política, y que, a la vez, tiene el valor de escuchar, en medio de solemnes adulaciones, la crisis que en derechos humanos experimenta un país.

Segundo, la señora Michelle Bachelet Jeria, le dio cátedra a la clase política de Costa Rica, en menos de una semana se reunió con distintos sectores, los escuchó y recogió sus inquietudes. La cortesía y el valor de la señora Bachelet en esta visita, fueron distintivos claros de su madurez política, un gesto de humildad y diálogo del cual deberían aprender nuestros políticos.

Además, es importante tener presente que la Asamblea General de la ONU le encomendó a la señora Bachelet la misión de promover y proteger todos los derechos humanos de todas las personas incluyendo, aunque la afirmación no guste, a las personas trabajadoras. Esto quiere decir que, a diferencia de lo que algunas personas pudieran estar esperando, la Alta Comisionada no puede relativizar los derechos humanos y tampoco puede responder exclusivamente a los intereses de los gobiernos si ello implica desconocer la dignidad de las personas.

La visita de la señora Bachelet a Costa Rica puede verse como una llamada de atención, como una solicitud diplomática para que el país tome las medidas pertinentes ante el desmedido crecimiento de las desigualdades. Para que fortalezca sus programas sociales y ninguna persona tenga que vivir en condiciones de pobreza extrema. Para que el país se pueda mostrar nuevamente al mundo como un bastión de paz y libertad.

Por otra parte, el 10 de diciembre del año en curso se estará conmemorando los 71 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el significado de la visita de la Alta Comisionada a nuestro país no se puede ver como una muletilla discursiva para revestir de solemnidad un acto, sino como una exhortación para retomar el camino de la negociación y volver a entendernos como sociedad democrática.

Finalmente, la visita de la señora Bachelet no se puede interpretar como mecanismo para empoderar proyectos individuales o agendas ocultas, sino para valorar el cumplimiento de los compromisos asumidos por el país en el marco del Derecho Internacional. Para velar por la promoción y garantía de los derechos humanos de todas las personas.

 

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