Bernal Herrera Montero.

En la anterior Miscelánea echamos una ojeada a unos pocos rasgos de la actual coyuntura política centro- y latinoamericana. No menos compleja es la  coyuntura europea.

También allí un rasgo muy pronunciado es la creciente derechización de la vida política y un debilitamiento de los partidos de centro, con. Pero mientras en América Latina el avance de la derecha va de la mano con avances similares de la izquierda, y se da una creciente polarización entre ambas tendencias, en Europa no ocurre lo mismo. Veamos algunas particularidades propias de varios países.

Junto a Portugal, Francia es tal vez el país donde la situación se parece más a la latinoamericana. Mientras el derrumbe del Partido Socialista, que vive los peores momentos de su historia, representa el hundimiento del centroizquierda, la caída de los conservadores de la UMP escenifica la caída del centroderecha. Al mismo tiempo, la polarización va creciendo. Tanto la ultraderecha del partido Agrupación Nacional de Marine LePen, como la nueva izquierda del partido Francia Insumisa de Jean Luc Melenchon, han salido muy fortalecidos. Tanto, que diversos sectores de centro votaron por el conservador Macron para cerrarle el paso a ambas alternativas. Tenemos, entonces, un debilitamiento del centro, un fortalecimiento y predominio de la derecha, incluyendo la extrema, y una renovación y reagrupamiento de la izquierda.

En España el centro ha resistido mejor. En cuestión de medio siglo, la sociedad española ha pasado por el conservatismo católico franquista, el destape, el período modernizador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el fortalecimiento de la derecha con los gobiernos del Partido Popular (PP), y ahora una creciente polarización que ha llevado al surgimiento de la izquierda de Podemos, y al acelerado crecimiento de VOX, un partido de derecha conservadora católica, resurgimiento de un franquismo adaptado a los tiempos. Aunque debilitando por disidencias y escisiones, Podemos ha captado parte de la base de apoyo del PSOE, y en su momento obligó a este a buscarlo como socio para poder gobernar. Si la presencia de Podemos obligó al PSOE a recuperar algo de sus iniciales impulsos de izquierda, la creciente fuerza de VOX, además de crearle una opción electoral a la ultraderecha, ha llevado al PP a hacerse aun más conservador de lo que ya era.

En Italia, las recientes elecciones confirmaron lo previsto: el triunfo de la coalición de extrema derecha. Este triunfo fortalece la derechización, incluyendo la extrema, que vive Europa, y evidencia la incapacidad del centro y la izquierda italiana de llegar a pactos mínimos que evitaran este resultado. Recordemos que el sistema electoral italiano se diseñó para favorecer las coaliciones. La idea era darle mayor estabilidad política a un país cuyos gobiernos, después de la II Guerra Mundial, en promedio duran menos de año y medio. La intención fracasó, pues los gobiernos de coalición han mostrado ser igualmente inestables y efímeros, pero el sistema sigue favoreciendo a las coaliciones. Esto lo saben todos, pero mientras la derecha aprovechó el sistema, el centro y la izquierda no lo hicieron. Así, aunque los votos que obtuvieron ambos bandos no difieren tanto, la coalición de extrema derecha obtuvo la mayoría absoluta del congreso, clave en un sistema parlamentarista. Queda por ver cuánto durará el nuevo gobierno.

En Alemania, la derechización ha llevado a que un partido neonazi, Alternativa para Alemania, sea hoy, aunque a gran distancia, la tercera fuerza en el parlamento, detrás de la coalición gubernamental de centro y de la coalición conservadora que gobernó los últimos quince años. Aquí el bipartidismo no se ha hundido pero sí se ha debilitado, y sus dos grandes partidos tradicionales, la conservadora CDU y el ahora centrista SPD, ya no pueden armar gobierno si no consiguen aliados para una coalición. La izquierda, en cambio, está muy debilitada, y su actual fracción legislativa no llega a la mitad de la neonazi.

Como suele ser, Gran Bretaña es un caso particular. Es uno de los países donde el bipartidismo tradicional, a cargo de los partidos Laborista y Conservador, ha sufrido menos mella y sigue dominando la escena política, pero en medio de una creciente inestabilidad política y económica. Los últimos seis años ha tenido cuatro gobiernos, todos ellos conservadores, y las negativas consecuencias del Brexit son cada vez más evidentes. También aquí la derecha va ganando fuerza. Mientras el Partido Conservador es cada vez más de derecha, algo evidente en sus últimos gobiernos, el Partido Laborista, como el PSOE español y el Partido Socialista francés, dejó de ser de izquierda y se volvió de centro.

Mencionaré algunos de los factores que alimentan la creciente derechización de Europa. La derecha europea siempre fue fuerte, no siendo casualidad que surgieran allí movimientos como el franquismo, el nazismo y el fascismo. Mientras la social-democracia europea de pos-guerra fue capaz de aumentar paulatinamente el nivel de bienestar de la población, vivió un momento de auge. La crisis bancaria del 2008 desnudó la creciente desigualdad y la enorme influencia de los mercados financieros, y desde entonces la insatisfacción y enojo de una población cuyas expectativas, razonables o no, se han visto frustradas, ha venido creciendo. Un clima que ha sido mucho mejor explotado por la derecha que por la izquierda.

En este panorama, a salida de Inglaterra de la Unión Europea calza muy bien con su tradicional tendencia insular, pero también evidencia las actuales dificultades de Europa en su conjunto. Un tema al que volveremos en una próxima Miscelánea

 

 

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Por Bernal Herrera

El autor tiene su titulo de Ph.D. en Literaturas Hispánicas y M.A. en Literaturas Hispánicas por Harvard University. Licenciatura y Maestría en Filosofía por la Universidad de Costa Rica. Ha recibido becas de estudio de la Universidad de Costa Rica, Fulbright Program y Harvard University. Ex Vicerrector de Docencia y Catedrático e investigador en la Universidad de Costa Rica.