Bernal Herrera: «La no-reforma del sector privado» en Miscelánea

La información y análisis dados por organismos como la OCDE son muy útiles para evidenciar la necesidad de reformas en el sector privado, pero aun sin ellos esta necesidad salta a la vista.

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Bernal Herrera Montero.

Mucho se habla de la necesidad de reformar el sector público. De las reformas al sector privado, en cambio, muy veces se habla, a pesar de ser no menos necesarias que las primeras. Se comenta este tema y se dan algunos ejemplos.

En la anterior Miscelánea vimos algunas reformas ya hechas en el sector público. En lo que no se ha avanzado casi nada, en cambio, es en las no menos necesarias reformas en ámbitos claves del sector privado. Entre las causas de esta inacción está el que los grandes medios, que ayudan a definir y orientar la agenda de discusión pública, responden a intereses privados, y con excepciones puntuales no desean que se regulen tales intereses. Dichos medios, en unión con las cámaras empresariales, han instalado un discurso según el cual el único sector que funciona mal y hace falta reformar, es el público. Sin embargo, hay evidencia de sobra de que también el sector privado requiere de profundas transformaciones.

Afirmar esta necesidad está lejos de ser una posición únicamente de personas e instancias de izquierda. También organizaciones totalmente pro-capitalistas como la OMC y la OCDE han hecho hincapié, desde diversas perspectivas, en la necesidad de reformar diversas actividades del sector privado. Una posición materializada, por ejemplo, en los tratados comerciales, la inmensa mayoría de los cuáles implican implica reformar, imponiendo nuevas reglas de juego, a numerosas actividades de dicho sector.

El caso de la OCDE es muy interesante. Como parte del proceso de adhesión de nuestro país a dicha organización, esta hizo un profundo estudio de la economía nacional, que le permitió indicar la necesidad de introducir en nuestro país  reformas de fondo en los sectores público y privado. Las cámaras y grandes medios acogieron y divulgaron con entusiasmo las recomendaciones de reforma al sector público, pero silenciaron completamente las referentes al sector privado, un tema al que Miscelánea dedicó tres episodios hace varios meses.

La información y análisis dados por organismos como la OCDE son muy útiles para evidenciar la necesidad de reformas en el sector privado, pero aun sin ellos esta necesidad salta a la vista. Veamos dos ejemplos.

Empecemos con la distribución mayorista de gas, una actividad con enorme incidencia en miles y miles de hogares, negocios y empresas costarricenses, dominada por muy pocas empresas, de las cuáles una tiene la mayor parte del mercado. A pesar de la importancia y peligrosidad del producto, y de las ganancias millonarias que genera a los mayoristas, ha sido imposible establecer regulaciones mínimas, o hacer que se cumplan las existentes. Hogares y negocios reciben el gas en cilindros en pésimo estado, pues a pesar de las exigencias de que dichos cilindros sean sacados de circulación y sustituidos por otros en buen estado, y de las promesas de los mayoristas en esa línea, esto no se ha hecho. Ocurren accidentes, a veces con muertes y quemados graves, pero los mismos cilindros, en cada vez peor estado, siguen circulando. Se han prohibido, por inseguras, cierto tipo de válvulas, pero se siguen vendiendo cilindros con ellas. Y la prensa ha informado que a menudo los cilindros traen una carga menor a la estipulada, lo que pareciera oler a estafa. Todo esto pide a gritos ser reformado.

Segundo ejemplo: el así llamado transporte público. Provisto por empresas privadas, calificarlo de público es como llamar comedores públicos a los restaurantes, o dormitorios públicos a los hoteles. Este transporte privado desde hace tiempo demanda reformas de fondo, pero efectuarlas o implementarlas ha resultado imposible. La muy anunciada sectorización y ordenamiento de las rutas urbanas, sin la cual resulta imposible el ordenamiento vial urbano, casi no ha avanzado. Tampoco se han cumplido los sucesivos plazos puestos para hacer los buses accesibles a personas con discapacidades, Ni siquiera se ha habilitado el cobro electrónico de los pasajes, una medida técnicamente sencilla y de bajo costo, que daría a las autoridades información fidedigna sobre cuántos pasajeros realmente transportan las compañías, en vez de ser estas las que proveen tal información, con lo cual manejan a su antojo uno de los factores cruciales en la fijación del costo de los pasajes. Recordemos lo ocurrido con Autopistas del Sol: cuando el gobierno instaló contadores de vehículos, el número de autos que pagaban peaje resultó más alto que los reportados por la compañía. Decida usted qué le parece más indignante, si el sub-reporte por parte de la empresa, o la complicidad de las autoridades, que por años no pusieron los contadores.

Los ejemplos podrían multiplicarse. El gobierno saliente se comió la bronca de introducir reformas de fondo en el sector financiero. Recientemente, ya como presidente electo, en una actividad de la UCCAEP Rodrigo Chaves dijo que también el sector privado necesita reformas. ¿Se comerá algunas broncas?

Así las cosas, la próxima vez que usted oiga exigir reformas al sector público, pregunte: y las del sector privado, ¿para cuándo?

 

 

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